Estoy disfrutando de mi baño cuando siento que tocan la puerta desesperadamente. —¿Quién rayos? –digo saliendo de la deliciosa agua tibia. Me pongo un albornoz y bajo a abrir. Vuelvo a escuchar la puerta. —Voy —grito ya más cerca. La abro y Pax entra— ¿Pax, amor, que sucede? ¿Por qué estás así? —Odio a mi padre, te juro que lo odio. –expone como toro embravecido. —Pero ¿Qué te hizo? ¿Por qué estas de esa manera? –pregunto desesperada. —Mi madre, se intentó quitar la vida por su culpa. —habla al borde del llanto y lo abrazo. —Cálmate, ¿Dónde está tu mamá ahora? –No dejo de abrazarlo. Se que ahora me necesita más que nunca. —La dejaron ingresada en el hospital. Luego irá a un psiquiátrico para atender su depresión. –me explica un poco más tranquilo limpiando sus lágrima—. Perd

