Capítulo 12

1194 Words
Ciro Después de terminar la reunión con Martín, decidimos esa tarde viajar y mi asistente pudo concertar para esa misma noche la reunión con este grupo de inversores, se hacían llamar “GrupConfid”, me daba cuenta que tenia que ir con mucho cuidado, después de averiguar realmente con quien hice el trato, mala mía, por no hacerlo antes, y dejarme envolver por mi supuesto amigo Mateo. Martin nos esperaría en el aeropuerto, fui por mi casa a buscar mi bolso, ya Viví se había encargado de llevar todos los papeles que necesitaríamos, el chófer esperaba para llevarme, primero buscamos a Viví por su casa, que tambien fue a buscar ropa para estos días y luego nos dirigimos al aeropuerto. Por suerte el viaje fue tranquilo, fuimos directo a mi casa, que nos aguardaba Germán, luego de planear los últimos movimientos fuimos a descansar un poco, para luego prepararnos para esa reunión. Ya en la sala estaban Martin y Germán, nos saludamos, todos estábamos con trajes, la reunión iba a ser en una sala de juntas de la empresa, como debería haber sido desde un principio, pasados unos minutos, sentimos ruidos de tacos, todos dirigimos la mirada a las escaleras, estaba ella descendiendo como si fuera una aparición, con un traje de negocios, pero en vez de usar pantalón como usualmente lo hace, tenía una pollera tubo por sobre sus rodillas, que le marcaba a la perfección sus suaves caderas, y una cintura que con un brazo la envolvería completamente, estaba maquillada naturalmente, lo único que daba un color predominante son sus labios en un color borravino, era como un rojo pero bien oscuro, siempre usaba colores suaves o naturales, pero este color más su seriedad, daba escalofrío o te enamoraba. Una camisa blanca, pero que podía verse a través de ella, sino fuera por el saco oscuro, sabría que color de ropa interior estaba usando. Siempre usa tacos, pero esos zapatos le estilizaban las piernas de una manera sugerente. Como nadie dijo nada, estábamos embelesados, ella habló. -Disculpen la demora, -mira su reloj- pero debemos salir ahora, antes que se nos haga tarde. Me acerque a ella que estaba al pie de la escalera, le ofrecí mi brazo, que ella tomó sin dudarlo y la guíe afuera donde ya nos esperaba un auto, Germán fue adelante, atrás iba Martin, yo en el medio y Viví a mi lado. El edificio de la empresa quedaba cerca, ya no había mucha gente, el seguridad nos escolto hasta el ascensor e indicó a que piso ir. Cuando llegamos al piso, una recepcionista nos llevó hasta la sala de juntas, donde ya nos esperaba Mateo, luego de las presentaciones pertinentes, tomamos nuestro lugares. Uno de los objetivos ya se había cumplido, él estaba más atento a los movimientos de Viví que a mi, ya teníamos su desconcentración. Por fin empieza Mateo a hablar. -Cual es la urgencia de la reunión, que no podía esperar hasta mañana? -Mateo, Mateo -le digo con una voz entre burlona y amenazante-, nos conocemos de hace tiempo, no esperaba de vos que me traiciones de esta manera. Ni por un segundo inmutó, así que sabe perfectamente de lo que estoy hablando. -Los negocios no son amigos ni conocidos de nadie, vos firmaste conscientemente todo, no hay nada que puedas hacer -contiene una sonrisa, pero su cara de burla, no la puede ocultar-. -En esas dos cosas te equivocas -su rostro ya paso a un estado más serio-, ni estuve consciente y se pueden hacer muchas cosas para remediar tus acciones. -DE QUE DIABLOS ESTAS HABLANDO!!! -lo tenemos, ya se altero, y me levanto la voz, sabe que tengo algo sólido entre manos. -Tranquilo, todo podemos solucionarlo. Respira de manera forzada. -Para cualquier cosa, debo llamar a mi abogado. -Adelante, es lo más lógico, y te podrá asesorar, no como a mi la otra vez. Hace la llamada, que de manera urgente venga el abogado. Unos minutos más tarde, en esa tensa calma, es interrumpida cuando se abre la puerta y entra un hombre ya mayor, ubicándose a la par de Mateo, el cual es presentado como Simón Gutiérrez, sabíamos exactamente quien era este abogado. -Bien Ciro, ya puedes hablar y decir a que viniste -cruza los dedos de sus manos con los codos apoyados en los reposabrazos de la silla, tratado de infundir seriedad o tal vez miedo. -Vengo aquí a exigir anular el contrato que “firme” -hago comillas con mis manos- hace unos días, por el que era originariamente, o por uno nuevo desligándonos de todo el acuerdo previo y futuro a hoy, y nadie sale perjudicado. -No hay nada que puedas hacer contra lo que ya firmamos. - Estas equivocado -aquí comienza el juego de persuasión-, sabes muy bien que no estaba consciente, -y antes que me interrumpiera le dije- tengo pruebas medicas e imágenes, para comprobar que no fue así. -Y qué con eso? -Por favor Martin explícales -le pido a mi abogado-. -Saben que vamos a demandarlos, las pruebas son irrefutables. -En este país no se aceptan -dice su abogado-. -Quien dice que le vamos hacer juicio aquí -vemos como ambos se les oscureció el semblante-. -Otra prueba que fue alterado de manera engañosa el contrato, en las diferencia en los tipos de papeles utilizados. Mateo responde enojado. -Eso no prueba nada. -Veo que no estas entendiendo la situación, porque creíste que me ibas a engañar y salir tan bien librado de esto. -Nadie te engaño, tu solo firmaste. La mira a ella, iba a ser nuestro último golpe de gracia, rogaba que esto funcionará. Ella se pone de pie, como siempre hace, con esa gracia, como si ella fuera la verdadera directora, la jefa verdadera. -Señor Contreras y seguramente el señor Gutiérrez, pueda hacerle ver la gravedad de la situación. Sabemos que no somos los primeros en ser víctimas de este tipo de artimañas, se imaginan que pasara con el GrupConfid cuando salga a la luz la demanda contra ustedes, de la empresa “Entre2”, una de las más importantes de Argentina -les deja un espacio para que mediten, mientras camina por detrás de sus sillas, hasta que acerca su cara entre medio de ambos hombres y les habla en voz un poco mas baja pero determinada-, no sólo que nadie más en la vida querrá volver a hacer negocios con ustedes, y no va a ser solo una demanda de una empresa, sino va a ser un conjunto bastante grande contra ustedes, yo que ustedes lo pensaría, muy bien y resolvería este altercado cuanto antes. Ah y seguramente el fisco de este país este muy contento de saber, que aquí no existe ninguna empresa, solo oficinas que lo simulan -se alejo de ellos, con sus tacos resonando, yo había notado algo raro en que todo este vacío, pero Dios ella no podía ser más perfecta, vuelve a sentarse en su silla, y mira fijamente a los ojos a Mateo y él se la mantiene un momento, hasta que por fin se dirige a mi. -Déjenme un momento voy a ir a mi oficina a hablar con los otros socios. -Bien, adelante.
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