Capítulo 13

1015 Words
Ciro Quedamos en silencio esperando que vuelvan, lo cual ocurre casi media hora después. -Me comunique con los otros integrantes del grupo, y hemos decidido -demora en responder, mi estómago se revuelve del miedo que diga que no-, anular el primer contrato, volver al contratos original, pero modificarle la cantidad y el tiempo, no queremos 10 entregas de 100mil productos que sean 5 entregas de 20mil cada contenedor. -Creo que podríamos entregar los 100mil de una vez o en dos partes y evitar tanto gasto de transporte. -Déjame consultar -envía un mensaje, cuando le responden-, esta bien que sean 2 entregas de 50mil. -Perfecto. Procedemos a modificar algunas cláusulas en común y agregar otras dejando sin efecto el anterior. Una vez terminado, lo imprimimos con la impresora portátil que llevamos y el papel especial que usamos, para evitar fraudes. Firmamos ambas partes, y nos despedimos ya con la fecha en la cual debía ser la primera entrega, luego de que ellos paguen. Ya una vez en el auto, dice Viví. -Se dieron cuenta, que no tenían ni para pagar una entrega, que estafadores, pobres empresas que caen en sus manos. -Dejare correr la voz, después que nos paguen, para que nadie haga tratos con ellos -pero Germán, que iba en el asiento delantero se gira inmediatamente y me dice-. -Ciro, no te metas en eso, la gente sola se va a dar cuenta. Sobre todo aquellos que ya fueron engañados, cuando vean que tu no caíste van a empezar las averiguaciones de que hiciste diferente y solo se les va a caer la torre de naipes. -Entiendo, además se que son gente peligrosa. Cambie de tema invitándolos a cenar, a uno de mis restaurantes favoritos a la vera del mar. -Brindemos, por poder resolver este gran problema, y un gracias a cada uno de ustedes -unimos todos en el centro las copas, y todos al unísono decimos- --Salud Todos bebemos de nuestras copas, mientras esperamos que nos sirvan la comida. -Creo que ya lo teníamos contra las cuerdas, pero Viví los amedrento, los soplo tirándolos al piso y luego les puso el pie encima -dice Martin, con un dejo de admiración-. -Estoy totalmente de acuerdo, más toda esa seguridad, hasta yo tuve miedo -reímos todos de las ocurrencias de Germán- -Tienen mucha razón, -la miro a los ojos, estábamos en una mesa cuadrada y ella estaba al frente mío- muchas gracias, a tú salud -me sonríe suavemente y junta su copa con la mía y luego con las otras-. -Bueno, gracias, no fue para tanto, solo un pequeño empujoncito para hacerlos ceder -y nos sonríe, como siempre, despreocupada y humildemente, como si fuera que hizo algo insignificante, prácticamente nos salvo de la quiebra de la empresa-. -Y jefecito, ya planeo el festejo? -Hoy descansaremos Germán, recuerda que recién estoy un poco mejor, además fue muy rápido el viaje, que nadie sabe que estoy aquí pero mañana no me salvaré de que invadan mi casa mis amigos. -Es cierto lo que se dice de tus fiestas? -No sé a qué te refieres Martin, porque lo que pasa en la casa de la playa, queda en la casa de la playa -le sonrió de una manera sugerente- -Oh entiendo -me devuelve la sonrisa-. Después de comer, volvemos a la casa, Germán ya estaba instalado en una habitación de huéspedes de planta baja, también Martin elige una de ahí, las demás habitaciones no están en condiciones de ser ocupadas, le sugiero a Viví que en la planta alta, hay una habitación espaciosa con vista al mar, ella sin dudar acepta esa propuesta. -Oh es preciosa la habitación, pero la vista es impresionante -me dice desde el balcón mirando obnubilada el oleaje, que a esta hora suele ser más intenso-. Me acerco al balcón, pero me quedo apoyado en el marco de la puerta que separa el balcón de la habitación, apreciando su figura, sin que ella se percate de que no estoy viendo el mar y la luna reflejada en el agua, sino como brilla en ella, como si fuera un reflector solo enfocándola a ella, mientras todo lo demás queda en absoluta oscuridad. Cuando ve que no digo nada, se gira y trato de disimular que no la estaba mirando. -Donde es su habitación-le señaló el balcón a la par-. -Oh, pensé que estaba en el último piso. -Son lindas también esas habitaciones, pero son más pequeñas, por eso las prefiero a estas. -Ah, entiendo. -Te puedo pedir algo? -me mira con dudas, antes que piense cualquier cosa, le digo- -Podrías en estos días, tutearme? Me haces sentir un viejo a veces -ella se queda estática y luego me sonríe-. -Está bien, pero no en la oficina o frente a las personas. Mmmm no me gusto para nada. -Bueno, si así lo prefieres, solo en privado. Me sonríe tiernamente. -Gracias, me sentiría muy incomoda frente a las personas cambiar el trato de un día al otro, sin ningún motivo, y más siendo una asistente personal, no sería para nada correcto, ni mucho menos profesional. No lo había pensado de esa manera y como siempre ella tiene razón. -Voy a dejar que descanses, -me acerco hasta quedar al frente de ella, separados por 10 centímetros, le tomo una mano entre las mías-, realmente muchas gracias, me salvaste hoy también la cabeza -me sonríe y acerco su mano hasta mis labios, sentí como se ponía tensa, cuando dejé mi beso, me cruzo un escalofrío por todo el cuerpo, tengo la sensación de que ella sintió lo mismo-, que descanses, buenas noches -me aleje muy lentamente, hasta que por fin solté su mano, y me di vuelta para salir de su habitación, antes de cerrar la puerta, la escucho-. -Buenas noches, que descanses -y eso fue todo para que se infle mi corazón y otras partes de mi cuerpo que no quiero prestar atención en este momento, me fui a mi habitación a dormir un poco más tranquilo que el día anterior, y sobre todo sabiendo que ella está a la par mía, y que solo nos separa una pared.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD