Capitulo 4

1498 Words
Viviana El jefe me había hecho parte de su plan de emboscar a su ex, eso me dejó perpleja, porque yo creo que él no confía en mi, supongo que se vio obligado por las circunstancias, al final de cuentas, fui yo la que descubrió la cámara y el micrófono. No me gustó, para nada que me trajera a casa, que conozca como llegar, eso de entreverar lo profesional con lo personal, no es lo mío, por suerte los vecinos no son tan metidos, espero que no estén especulando con la persona que me trajo. Después de que mis tíos (y a la vez padrinos) fallecieran en ese accidente, me dejaron de herencia su casa, si bien estaba destrozada porque realmente eran como mis padres, estar en su casa, me hacia sentirlos siempre presentes y cuidándome. Cuando llegue aquí ese año anterior, los vecinos me acogieron y se pusieron al servicio en lo que necesitara, la mayoría me conocían de niña, cuando pasaba parte de mis vacaciones con ellos y sabían que era realmente como su hija, mi madrina por problemas de salud, nunca pudo tener hijos, y adoptar no había estado en sus planes, por lo tanto yo era la receptora de todo su amor. Cuando mi familia la paso mal, ellos fueron los que nos ayudaron a sobrevivir y prácticamente me solventaron mis gastos académicos, sin ellos no estaría aquí, ni tampoco tendría un título. Los vecinos estaban conformes conmigo en el vecindario, no me gustaba organizar fiestas, ni reunirme con gente, ni hacer ruido, además la casa necesitaba mantenimiento constante, tanto por el amplio jardín de la entrada, como del patio, cuando yo no podía ocuparme, contrataba a un jardinero, a su vez hace poco había remodelado toda su fachada, e hice arreglar los desperfectos típicos de una casa grande, como estuvo unos meses deshabitada, algunas cosas dejaron de funcionar, hasta que pude mudarme, porque antes debía dejar todo organizado en la casa de mis padres, y venir a la gran ciudad. Es difícil acostumbrarse a la presión y la soledad cuando uno vive lejos de la familia, por suerte no tenía amigos que dejar, comencé a rodearme de mis amigos de la universidad, cuando podía, organizábamos alguna juntada en algún bar, pero eran muy esporádicas, mi trabajo ya era sumamente demandante, pero ahora escalo niveles insospechados en esta semana. Fue un día tan agotador, por la espera que estaba tan cansada que solo tome un vaso de yogurt y me fui directo a la cama. *Sueño* Siento la adrenalina recorrer mi cuerpo, una mano grande y masculina, me envuelve la muñeca, y me guía hacia un lugar desconocido, era todo silencio y oscuro, no lograba ver quien era él que me llevaba. - A donde vamos? - Shhh tranquila, aquí podemos estar sin que nos interrumpan. Una voz distorsionada llega a mis oídos, que no logro reconocer. Doblamos en una esquina, esa persona se gira, su rostro está difuminado, no alcanzo a distinguir sus facciones, siento mi espalda chochar con algo duro, me doy cuenta que es una pared, siento mi respiración agitada y mi corazón retumbando en mi caja torácica, pero no quería huir, era la expectativa y la anticipación, y siento su respiración chocar contra mi cara, sus labios casi tocan los míos... escucho un ruido molesto que me desconcierta, y esa persona empieza a desaparecer y todo a mi alrededor, cierro los ojos, cuando los vuelvo a abrir, estoy acostada, miro arriba es el techo de mi habitación, miro a todos lados asustada, para ubicar ese maldito ruido, tomo mi celular y apago la alarma. -Nooo, porque me sacaste de ese sueño -mientras hacía ruidos compungidos- otra vez volví a soñar con él, voy a enloquecer si sigo así. Doy vueltas en la cama, hasta que por fin fui al baño, al verme al espejo notaba mis ojeras, tenía que dejar de pensar en ese sujeto, me di un baño para despertarme de esa nebulosa que tenía en mi cabeza, desayuno a las apuradas, salí disparada a retirar mi moto, para ir al trabajo y no depender de la "solidaridad" de mi jefe de acercarme a mi casa. Cuando llegue al trabajo, como siempre 10 minutos antes del horario de entrada, el jefe de seguridad me estaba esperando en mi escritorio. -Buen día señorita Díaz. -Buenos días, puede llamarme solamente Viviana. En que puedo ayudarlo? -Esta bien Viviana, el jefe seguramente le comentó algo de lo que vamos hacer con respecto a la oficina. -Si, que tenia que liberar la zona. -Exactamente, cuando la ubique en las cámaras, la voy a llamar por su interno, para que se retire, siempre viene a la hora del almuerzo, así que en ese momento, antes de irse al comedor, le voy a pedir que deje esta carpeta sobre escritorio -me entrega una carpeta llena de papeles-, pero antes ponga todos los documentos reales bajo resguardo, adentro de esa carpeta va encontrar muchos contratos falsos, necesito que los acomode como si fueran los reales, cuando salga de la oficina la deja sin llave y si es posible, un poco abierta la puerta. -Ósea, tipo 12, guardo todos los documentos reales, dejo estos en el escritorio, y dejo sin llave, pero dejarla abierta la podría hacer sospechar. -No se preocupe por esa parte, ya el jefe sabe que debe hacer para que ella no sospeche nada. -Esta bien. -Eso es todo, hasta luego. -Adiós. Me dispongo a revisar por arriba los papeles que me entregó, me reía de algunas cosas absurdas, y otras que realmente parecían reales, los acomode en orden, de más a menos creíbles, así me iba a ser más fácil actuar rápido en la oficina cuando llegue el momento. Una vez terminado, guardo la carpeta en mi cajón seguro del escritorio y le echo llave, hasta que sea él momento de actuar y no se mezclen con los papeles reales. Continúe con mi trabajo con normalidad, mientras el jefe estaba en reuniones fuera de la empresa, yo atendía a la gente que lo solicitaba por teléfono agendando citas nuevas, su agenda está a tope de actividades. Llega un accionista de la empresa, el Sr. Galván, ya lo conocía de cuando trabaja en el sector de sistemas, que abarcaba la parte contable, como así también, el procesamiento y guardado de archivos, es decir conocía todo el real manejo de la empresa. -Buenos días -saluda, sin mirarme, concentrado en el celular, si bien es un hombre ya de unos 60 años aproximadamente, pero parece al menos 10 años menos, por lo bien que está físicamente, es el subjefe encargado de la planta de producción- -Buenos días Sr. Galván, en que puedo ayudarlo? -levanta la mirada, muestra una amplia sonrisa- -Oh! hola Viví, no sabia que estabas ahora aquí, que suerte, justo a la persona que realmente me puede ayudar. -Si dígame, que puedo hacer por usted? -Quería revisar un documento de un pedido de compras de esencias, no lo encuentro, y tengo que corregir un dato, antes que Ciro los firme. -Permítame un segundo y busco. Luego de unos segundos le muestro la pantalla con los documentos pendientes de aprobación. -Alguno de estos son los que necesita? -Si, puedes abrir el segundo? Abro el documento, y ya vi el error. -Quiere que lo corrija? -Si lo puedes hacer, seria perfecto, mi asistente es un inútil, sino volvía a revisar, la producción se va atrasar... -Tres meses -le respondo sin darme cuenta- -Si, como lo sabes? -Es que bajo mucho el stock de ese perfume, las ventas se dispararon, por lo tanto se vendió lo que se tenia previsto para tres meses. Supongo que si compran lo mismo de siempre, van a tener esa demora para el preparado. -Exactamente, porque no hay más gente en esta empresa que este capacitada y hacer bien su trabajo. - De todos modos no iba a pasar de aquí el error, no se preocupe, dígame si está bien el ajuste -realizo un calculo mental y coloco un número, mientras el consulta en su celular, lo compara con lo que puse, me sonríe nuevamente- -Es correcto, perfecto. Gracias. Ciro vuelve hoy a la empresa? -Si, al medio día está de vuelta. -Perfecto, tengo unos asuntos que hablar con él, cuando regrese y este desocupado que me llame. -Cuando llegue se lo comunico. -Gracias, nos vemos más tarde. Se va, así pasaron múltiples funcionarios o empleados buscando al jefe y yo resolviendo los inconvenientes o planteado alguna otra solución más factible, sin pasar el inconveniente al jefe, no eran nada grave o difícil de solucionar. Cuando llegan las 12 del medio día, ingreso a la oficina y dejo todo preparado, como me pidió el jefe de seguridad. Una vez terminó, saliendo de la oficina, cierro la puerta sin llave, suena el teléfono, atiendo, solo para escuchar las instrucciones. -Ya está en el edificio, puedes retirarte. Me corta, todo mi cartera y me voy al bar del edificio, esperando que todo salga bien.
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