Viviana
Cuando salí de la oficina del jefe, tenía unos sentimientos encontrados, por un lado, había cumplido mi labor en avisarle al jefe directamente sin intermediarios lo que había encontrado, pero por otro lado, espero no haber metido en problemas a los chicos de seguridad, me caían bien, y sin dudas, esto fue una falla de seguridad. Pero, mejor que se descubra que es lo que está pasando realmente. No me gustaría que me estén filmando, mientras este durmiendo en la oficina (cof-cof) o acomodándome el corpiño, o tantas cosas que uno hace sin darse cuenta, confiando que nadie lo está vigilando.
Guardo mis cosas en mi cartera, cuando vibra mi celular, miro y es mi ex jefa, preguntando sobre unos documentos. Como es largo de explicar, prefiero bajar a su piso, para explicarle personalmente, es lo más rápido y fácil, además la quería ver, ya la extrañaba, no solo fue una buena jefa, sino una excelente mentora, había aprendido mucho, gracias a su paciencia y ganas de enseñarme.
Hablamos mucho y se me paso la hora, ya iban a ser las 11 de la noche, desde las 9 que estaba en su oficina, creo que enviarle las instrucciones por mensaje, iba a demorar menos. Igual no me arrepentía. Salvo porque ahora tenía que tomar un remis o un taxi, me iba a salir un buen dineral, vivía bastante lejos de la oficina, pero había amortiguado ese gasto, primero en transporte público, que era lo más barato, pero tenía que salir al menos dos horas antes de mi casa para llegar a tiempo, después opte por lo más accesible, y me compre una moto pequeña, aunque era peligroso, pero era más barato mantenerla y llegaba a tiempo. Justo hoy estaba en el taller, recién al otro día la iba a poder retirar, tocara gastar, ya que el transporte público no era una opción viable, porque quedaba bastante retirado de la empresa la parada, no me animaba andar sola por la calle a estas horas.
Me despedí de ella, que aún se iba a quedar haciendo unas llamadas, me dirijo al ascensor, espero un buen rato, porque se ve que lo llamaron antes de otro piso superior, cuando por fin llega el ascensor, se abren sus puertas, me quedo paralizada, el jefe venia adentro, y me clavo sus ojos fijamente en los míos, me sentí tan pequeña e insignificante, con sus más de metro ochenta y yo que no llegaba al uno sesenta, claramente a su lado parecía llavero. Estaba tan ensimismada, que cuando me doy cuenta se volvían a cerrar las puertas del ascensor, él en un rápido movimiento las detiene. Con su voz profunda me sacudió el cerebro, para que vuelva a funcionar.
-Baja?
-Ah si, perdón -Paso por su lado, casi rosándolo-.
Me quedo del lado opuesto de él, lo más lejos posible. Si bien, nunca lo reconocería, pero era el tipo de hombre, que sin duda te deja sin aliento, por su presencia y belleza.
Después del silencio tenso, él habló.
-A usted le gusta estar bastante en la empresa?
Hago lo que estaba evitando, y lo miro.
-Es que la Sra. Mercedes me pidió ayuda con unos documentos, por eso aún estoy aquí.
-Entiendo, mi tía tendrá que pagarle horas extras.
-Oh no, eso no es necesario -idiota cállate-.
Él solo hace una mueca, que casi parece una sonrisa. Y por fin se abre las puertas del ascensor, no en planta baja, porque esas puertas ya están cerradas, sino en subsuelo, en el estacionamiento. Es algo normal, siempre bajo hasta aquí, pero hoy sin mi transporte, es tedioso subir la escaleras. Estaba pensando si me convenía llamar a una empresa o esperar en la calle, que sería lo más rápido pero más inseguro. Mientras me dirijo a la puerta de salida.
-En que va a su casa? -siento su voz, y recuerdo que no le dijo adiós, de nuevo-.
-Voy a tomar un taxi o un remis. Buenas noches.
-No se preocupe, yo la llevo a su casa. Entiendo, que estas horas son peligrosas y usted está aún aquí, por mi tardanza y luego por la explotadora de mi tía. No acepto un no, por respuesta.
Estaba sorprendida, nunca antes me había hablado tanto, directamente a mi, con la primer oración, yo ya estaba sentada en su auto, aunque sea en el baúl. Casi me río, por mi pensamiento. Pero me controlo y seguro que me salió, más como una mueca de disgusto, como lo que realmente iba a ser.
-Esta bien, pero le advierto que vivo bastante retirado.
-No se preocupe.
Ciro
Por suerte no tuve que insistir mucho para llevarla a su casa, por fin conocería donde vive, si bien en su hoja de vida podría haber consultado, no me parecía correcto.
Cuando entro al auto, la veo esperar a que destrabe las puertas, pero tenía intenciones de subir atrás.
-No soy un Uber o un taxi, por favor suba adelante -ella solo asintió incomoda, esta bien que sea él jefe, pero tampoco para que me trata como su chófer personal-.
Una vez que subimos, ella me indica por donde seguir, la verdad que era bastante lejos la dirección que me decía. Pero me alegraba tenerla tan cerca, ese olor a su perfume dulce, me estaba enloqueciendo, quería que quede impregnado el auto por siempre con ese perfume.
Fuimos en silencio, no sabía qué podía hablar con ella que no sea solo de trabajo, y que no invada su privacidad.
-Su familia debe estar preocupa de que aún no haya llegado?
-No, por suerte.
-Ah, les aviso- digo cómo entendiendo la situación-.
-En realidad no, vivo sola, mi familia vive en el interior, pero saben que me cuido.
-Y usted sola se vino a la gran ciudad?
-Si, en el campo y el pueblo no había lugar para mi, me gusta pero ir de paseo.
-Entiendo-me sorprende, porque parece una persona que toda la vida vivió en la ciudad-.
-Pudo solucionar lo de la oficina? -pensé que no se iba a animar a hablarme nada de ese tema-.
-Si, seguridad ya sabe que hacer. Voy aprovechar este viaje para comentarle como proceder.
-Esta bien.
-Esa repisa es un regalo de mi ex, sin duda fue una emboscada, hoy ella se comporto de manera extraña -no debería decirle estas cosas, pero no quiero que mi secretaria crea que soy igual que todos, que me meto con mujeres casadas y cojo en mi oficina con cualquiera, pero porque me importa lo que ella pueda llegar a pensar?, seguramente ni en cuenta me tiene y yo aquí dándole explicaciones-, es esposa de mi peor enemigo y competidor, es más, nos separamos por culpa de él.
Ella se gira hacia mi como resorte.
-Como? Ella lo dejo a usted por otro? – me dice de manera tan sorprendida, hasta diría indignada-.
-Si, en su momento el estaba en su boom, lo bueno que me demostró que ella solo era una interesada, por eso se deben llevar tan bien.
-Lo siento-dice de una manera tan dulce, que me sorprendió a mi mismo su respuesta-.
-Gracias-fue muy dura esa decepción amorosa, pero también me impulso a ser aún mejor que antes-, ya hice colocar cámaras en mi oficina y también afuera para ver quien entra y sale de mi oficina, por supuesto su escritorio también queda bajo el enfoque de la cámara.
- Esta bien, me parece lo mejor.
-Nadie más lo va a saber, le aviso solo a usted, queremos llegar al fondo de toda esta situación, queremos darle el espacio para que ella se haga del disco con las grabaciones. Va a coordinar con el jefe de seguridad, así no este en su lugar para que ella pueda hacer de las suyas. Esta de acuerdo?
-Si, perfecto.
No se hablo más. Llegamos a una amplia casa, si bien no era un barrio de renombre, la casa y el lugar estaban bien ubicados. Antes de bajarse del auto .
-Gracias por traerme, y por contar conmigo para el plan. Hasta mañana que descanse.
-Gracias, igualmente.
Se bajo, y me fui. No quise esperar que entrara a la casa, pero si fui lo suficientemente despacio para verla ingresar sin ningún contratiempo, y recién me fui a mi departamento, extrañamente tranquilo.