Capitulo 3

958 Words
6 de Septiembre. Año, 2012. Antes de salir por la puerta principal, Lesly escucho como alguien bajaba las escaleras con rapidez. —Perdóname, ¡cariño! —dijo su madre. Pero para Lesly, era una traidora. Ella no pensaba perdonarla. Los hombres uniformados seguían empujándola mientras sostenían sus brazos con fuerza, obligándola a entrar en uno de los autos negros que estaban afuera de la casa. Por el rabillo del ojo pudo ver cómo la gente del vecindario salía de sus residencias para llevarse un panorama en el que la "chica rara" de la residencia Jones era transferida a un manicomio. Al menos así serían los rumores, pensó Lesly. Los hombres la metieron en el auto abrochando su cinturón de seguridad y cerrando la puerta del vehículo de un portazo, luego se adentraron en los otros dos autos. El piloto encendio el motor de aquel vehiculo para salir por la gran reja que separaba el vecindario más lujoso del estado de una calle desolada con muchos arboles a sus costados. Lesly Sabía que este sería un viaje bastante largo. ... Finalmente, después de lo que parecía una eternidad, el auto llegó al psiquiátrico Warris. Un edificio gris y opaco, era siniestro y deprimente, Lesly sintió un extraño escalofrío recorrer su cuerpo mientras lo observaba. Se pregunto cuánto tiempo tendría que pasar allí antes de poder salir. Los hombres la sacaron del auto con brusquedad y la empujaron hacia la puerta principal para lo que ella creía que era un manicomio. Una mujer rubia estaba allí esperándola рarа darle la bienvenida, pero Lesly apenas la noto. Todo lo que podía pensar era en como escapar de allí, cuanto antes sería mejor. Observó a los uniformados mientras se alejaban, preguntándose si había alguna manera de persuadirlos o sobornarles para que la dejaran ir. La mujer les hizo una ceña y ellos se posicionaron a un lado de la puerta, luego la rubia cerro la salida de aquel lugar con una llave, se giro y habló con una voz alegre. Lesly estaba demasiado ocupada pensando en su situación como para prestar atención a lo que estaba diciendo. —Te dire las normas y regias de este lugar— dijo la mujer rubia. —¿Reglas?—frunció el ceño Lesly. Sintiéndose aún más atrapada. —Los reglas son las siguientes—enumeró con sus dedos—Primero que nada no debes salir de tu habitación sin autorización de alguien de nuestro personal. No Puedes agredir a otro paciente de ninguna forma y mucho menos salir del edifico a menos que estes plenamente estable y el psiquiatra te dé una tarjeta de alta con su consentimiento. Lesly giro los ojos, sintiendo que su libertad estaba siendo limitada aún más —¿Ni siquiera si este lugar arde en llamas? —Alzo una comisura de sus labios formando una pequeña sonrisa maquiavélica. Ella negó y luego frunció el ceño. —Tienes humor n***o—dijo la mujer. —Lo sé—admitió Lesly, sintiendo que su situación era cada vez más desesperada. —Ten— La rubia extendió un papel y una tarjeta de identificación, Lesly los tomo y les hecho un vistazo. La tarjeta tenía toda su información personal; nombres, apellidos, fecha de nacimiento, edad, etc. Luego extendió el papel el cual traía todo su horario, incluyendo las horas estrictas de las comidas y de descanso. —Esos son los horarios de todos los días—le informo— Tus citas con el Psiquiatra son todos los lunes sin excepción, y te darán unos medicamentos que debes digerir obligatoriamente. Lesly giró los ojos exasperada. La mujer rubia pareció notar su molestia y su expresión se suavizó un poco. —Lo siento si te parece demasiada informacion, pero es importante que sepas las reglas y los horarios para que puedas adaptarte a tu nueva vida aquí. La mujer asintió sin esperar respuesta y le pidió a uno de los hombres que acompañara a Lesly a su nueva habitación. Lesly, quien estaba aún aturdida por esta situación tan nueva, continuó subiendo al piso superior, con la mirada fija en su objetivo. A pesar de las voces que la acosaban y del hombre uniformado que la seguía, no se dejó distraer. Finalmente encontró una puerta con el número 203 marcado en la parte superior. Al entrar en la habitación, echo un vistazo con desconfianza y descubrió un espacio amplio y bien iluminado. La decoración era un poco linda, pero había algo siniestro en el ambiente. Mientras examinaba la habitación, lo puerta se cerró automáticamente detrás de ella, emitiendo un sonido agudo. Ahora estaba atrapada en esa habitación sola con sus pensamientos y las voces que la atormentaban. Lesly se sentó en la cama individual y evaluó sus opciones. Encontrar una Forma de escapar parecía imposible, pero no podía permitirse rendirse. Fue entonces cuando una idea extraña e inquietante se le ocurrió: matar a todos. Las voces de su cabeza la alentaron a seguir adelante con sus planes mortales, y ella no pudo resistir la tentacion. Se imaginó a sí misma eliminando a todos los que se interponían en su camino hacia la libertad. Los pacientes indefensos no serían una excepción. Mientras tanto todo el personal del hospital psiquiátrico estaba ocupado atendiendo las necesidades de los pacientes. No tenían idea de lo que estaba pasando en la habitacion 203. Pero si hubieran sabido lo que estaba pasando dentro de la mente de Lesly, habrían temblado de miedo. Lesly se rió de las voces que la alentaban a matar. Sabía que tenía una tarea difícil por delante, pero estaba dispuesta a hacer lo que fuese necesario para salir de ese lugar. La habitación era su prisión y ella era la prisionera. Pero pronto, sería ella la carcelera también.
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