Capitulo 2

2166 Words
6 de Septiembre. Año, 2012. Nuevamente la chica estaba sentada en su habitación, debatiendo mentalmente consigo misma en si tomar o tirar unos medicamentos que se encontraban en la palma de su mano, los cuales su psiquiatra le recetó para su supuesto trastorno, le dijeron que esos medicamentos podrían ayudarla a mejorar su salud mental y que solo era cuestion de tiempo para que eso sucediese. Su madre ha estado histérica desde que encontró a Lesly en esas circunstancias, su miedo al encontrarla con un animal muerto fue abundante. Cuando el padre de Lesly llegó, su madre le contó absolutamente todo, sin dejar pasar ningún detalle al respecto sobre lo que la joven hizo. Su padre le tomo desinterés al asunto y sin decir nada siguió comiendo su cena de manera tranquila. Lesly por su parte, agradecía mentalmente que su padre fuese indiferente en cuanto a sus acciones, y no le interesaba saber el porqué de ello. No obstante, su madre no perdió interes en el asunto y decidió llamar a una de sus amigas, quien tenía una hija con un trastorno alimenticio llamado bulimia, este es un trastorno alimentario por el cual una persona tiene episodios regulares de comer una gran cantidad de alimentos (atracones) durante los cuales siente una pérdida de control sobre su alimentación. Luego de ingerir una cantidad excesiva de Comida la persona utiliza diversas formas, tales como vomitar o consumir laxantes (purgarse), para evitar el aumento de peso. Esta amiga de su madre, quien era la Señora Park, le recomendó una Doctora especialista en estos temas de trastornos. La Doctora Melanie Newman. Era una mujer de edad media, como la madre de Lesly e incluso parecía más joven; aparentaba tener por lo menos unos 35 años de edad. Su cabello castaño, el cual era tan lacio y largo como el de una princesa de un cuento de hadas, su piel tan delicada y suave, y ni hablar de sus preciosos ojos color miel, estos brillaban por la emoción que sentía la mujer cada vez que atendía a un paciente nuevo, en este caso podríamos incluir a Lesly entre ellos. La doctora Melanie fue muy amable con Lesly en su primera consulta, pero aún así la chica desconfío de ella y de todos sus tratos empalagosos. Lesly apretando sus pastillas en sus manos tuvo un recuerdo : ... —Hola cariño— la Doctora Newman se acercó un poco, ocasionando que Lesly retrocediera algunos pasos frunciendo el ceño ante tan repentina cercanía.—Ven, sientate. Quiero que me cuentes el cómo te sientes respecto a todo esto, quiero saber sobre ti. Lesly aun tenía desconfianza ante esa mujer, así que miró a su madre quien se encontraba de pie en una esquina de la habitacion. —Sacala de aquí, hazlo ahora madre— pidio amablemente la joven ya que sentía que podría perder la paciencia. —Es una profesional muy confiable Liss— aclaró su madre intentando convencerla —Ella te ayudará con lo que sea que te este sucediendo y así podrías ir a la escuela como las otras chicas de tu edad y esta vez no les haras daño, al menos no como a...— la mujer cerró la boca de golpe al percatarse de lo que estaba a punto de decir, ya que no le convenia hacer enojar a Lesly mencionando ese delicado suceso del pasado, asi que sin terminar lo que estaba a punto de decir, ella sonrió. Pero sin embargo su sonrisa no era genuina, era una triste y sombría. Esa chispa en sus ojos haciéndola ver como la mujer alegre y fuerte que solía ser antes desapareció completamente, dejando solamente un cascaron vacio, el cual ahora solo contiene un alma triste. Lesly asintió haciéndole saber a su madre que hablaría con la Doctora Newman sin polémicas. Lesly a pesar de que sus pensamientos y deseos eran distintos al resto de los jovenes de su edad no cambiaba el hecho de que sentía al menos un poco de cariño por su madre. La joven se acercó a la Doctora Newman y se sentó frente a ella. —¿Qué quiere saber Doctora Newman?— Preguntó sin ningún tipo de expresión en su rostro, ella quería permanecer neutra frente a la mujer. La Doctora Newman escuadriñó su rostro tratando de encontrar alguna emoción en Lesly, algo que claramente no iba a lograr ya que la joven chica no iba a permitirselo. Necesito que usted salga de la habitación señora Jones— dijo la Doctora Newman acomodando las gafas que tenía puestas y sujetando fuertemente una libreta que se encontraba en sus manos. —¿Segura?— preguntó la madre de Lesly dudosa. —Más que segura. La señora Jones sin poner objeción alguna salió por la puerta sin rechistar, dándole una mirada de preocupación a la Doctora antes de salir de la habitacion. Sin pasar más de cinco segundos las voces se hicieron presentes de nuevo en los pensamientos de Lesly: "Esto será divertido". "Jugaremos con ella". "Nos divertiremos". La joven cerro sus ojos intentando ignorar aquellas voces de su cabeza quienes la atormentaban, para así poder concentrarse en el respirar pesado de la mujer que tenía frente a ella. La Doctora Newman a pesar de que ya ha pasado por varios pacientes de alguna forma Lesly lograba ponerla nerviosa y su respiración acelerada la delataba. —Muy bien Liss... —Lesly. — le corrigió la chica— solo mi familia puede llamarme de esa manera señorita Newman, no piense siquiera el hecho de que si estamos hablando significa que ya somos amigas. —aclaró Lesly de manera brusca. Solo su madre, su padre y su hermano podían llamarla de esa manera, la joven chica pelirroja detestaba que otras personas la llamasen igual, así como si ella se los haya permitido, como si fuera posible de que les haya dado la confianza para hacerlo. —Lesly— repitió la Doctora Newman con detenimiento. —Eres muy linda Lesly— la elogió. —Gracias. — agradeció—Digame señorita Newman— la miró fijamente a los ojos intentando intimidarla —¿Como se siente el tener consultas con personas las cuales poseen una inestabilidad mental?, ¿Sus pensamientos no han sido afectados por algún caso de alguno de sus pacientes? —Haces muchas preguntas, ¿no crees?— la mujer sin desviar la mirada comenzó a dar algunos toquesitos con su lápiz en la libreta. —Si.— admitió Lesly sin pudor alguno. La señorita Newman asintió con la cabeza de manera lenta y continua. —No contestaré a ninguna de tus preguntas. —Lo sé— dijo la chica pelirroja girando Sus ojos con molestia mientras suspiraba pesadamente. —¿Por qué haces tantas preguntas? Las voces de su cabeza le susurraron lo siguiente: "Dile". "Diselo". "Dile el porqué". La joven chica alzó una comisura de sus labios formando una media sonrisa, la cual era burlona y molesta. —Porque así puedo analizar cada uno de sus movimientos antes de que usted pueda decir algo, sus acciones delatan sus pensamientos por así decirlo. La Doctora Newnan anoto algunas cosas en su libreta de nuevo, palabras que Lesly no lograba observar desde la distancia en la que se encontraba. Luego levantó su mirada la cual reflejaba Sorpresa y de un momento a otro aclaró su garganta. —Veo que eres una chica bastante observadora— confesó la mujer mirando fijamente a Lesly, pensaba que si hacía eso podría llegar a intimidarla por lo menos un poco, pero Lesly ni se inmutó. La joven asintió con la cabeza en señal de afirmación. —¿Por qué lo hiciste?, ¿Qué te impulso a cometer esas acciones?— fue directamente al grano. —¿A que se refiere?— se hizo la desentendida. Las voces hablaron de nuevo: "No le digas". "Miente". "No digas nada". La joven parpadeó repetidas veces intentando ignorar las voces. —Lo hice porque me nació hacerlo. La Doctora Newman no decía nada, su pie estaba inquieto, ella lo movía de manera continua haciendo que la aguja de su tacón n***o repiqueteara contra el suelo. Ella estaba desesperada por conseguir más información. La joven pelirroja y la señorita Newman estaban sentadas frente a frente y eso le daba una pequeña ventaja a Lesly de obtener una mejor visión de sus movimientos. —Las voces me dijeron— Lesly posicionó una rodilla por encima de la otra, luego acomodó delicadamente el dobladillo de su vestido blanco— yo lo pensé y ellas estuvieron de acuerdo. —¿Cuantas voces?— inquirió la mujer. —Tres. —¿Eran voces de niños, hombres o mujeres?— preguntó de nuevo. Lesly mordió su propio labio, contando ovejitas en su cabeza para conseguir más paciencia de donde no la tenía. —Mujeres— respondió Secamente. La Doctora Newman asintió con la cabeza procesando aún la respuesta. —¿Qué sentiste cuando asesinaste a ese animalito?— inquirió levantando levemente una de sus Cejas. Sentí que era Dios señorita Newman— confeso sin tapujos.— sentí que era él y que era mi decisión elegir que en algún momento alguien podría morir. No hacía falta que Lesly mintiese, ya que si lo hacia su madre la llevaría al psiquiatrico y ella no quería eso, es por esa razón que decidio ser plenamente honesta. —No puedes ser Dios Lesly, eso es técnicamente imposible— la señorita Newman negaba lentamente mientras apretaba sus labios. —Claro que si. —Lesly alzó un poco la voz y luego aclaró su garganta para hablar un poco más bajo. —Si puedo ser Dios. La doctora Newman tragó saliva mientras anotaba de nuevo en la libreta. El Sonido del lápiz trazando lineas en la hoja llenaba la habitacion, y Lesly se sentia cada vez más impaciente. Chasqueó la lengua. —Eso me está molestando Doctora Newman— dijo ella. —¿El qué?— preguntó la doctora lentamente levantando la cabeza. —El trazado de su lápiz— respondió Lesly. La Doctora Newman la miró desconcertada por un momento antes de asentir con la cabeza. —Tengo que anotar cosas Lesly y... — intentó explicar. —Está bien— la interrumpió Lesly antes de que pudiera continuar con su explicación. —¿Segura?— preguntó la doctora arqueando sus cejas. —Si— respondió con un tono firme. Lesly no quería empezar una pelea, estaba tranquila y relajada, ella cerró los ojos durante unos segundos y luego inhalo y exhaló lentamente para mantener la calma. Luego comenzó a tararear una melodía baja pero inquietante, y poco a poco una tensión comenzó a apoderarse del aire de la habitación. Abrió los ojos y miró directamente a la mujer que estaba frente a ella. —Su tiempo ha acabado Doctora— dijo Lesly con altivez. —Le pido amablemente que salga de la habitacion. La doctora parpadeó varias veces, sorprendida por el cambio repentino de animo de Lesly. Luego se levantó para caminar hacia la puerta. Pero justo antes de salir, añadió: —Estás verdaderamente enferma, nunca había visto a alguien como tú. — dijo despacio, cuidando sus palabras. Cuando dijo "enferma", no le molestó a Lesly. Mantuvo su temperamento intacto y respondió con voz autónoma e incluso burlona: —Lo sé. — admitió Lesly. Giró el rostro para observar como la doctora sujetaba con fuerza el picaporte de la puerta. —Eso es lo mejor. ... Lesly se levantó del suelo con las pastillas aún en sus manos y caminó hacia el baño, abrió la tapa del inodoro y arrojó las molestas pastillas para luego jalar de la manija, observando como el desagüe se llevaba aquel medicamento que según ella era completamente innecesario. Al regresar a su habitación, su madre estaba sentada a los pies de la cama con la mirada fija en el suelo, el cual estaba delicadamente pulido. Después de unos segundos, la mujer levantó la mirada y se dió cuenta de la presencia de Lesly en la habitación. Su mirada era dolorosa, transmitía todo lo que callaba, dolor, sufrimiento y más dolor. —¿Por qué me haces esto?— preguntó la madre. —Yo no te estoy haciendo nada— Lesly frunció el ceño. Ella negó. —Ya no tengo opcion. —¿De que estas hablando? — preguntó Lesly con seriedad. —Llevensela. En cuanto esas palabras salieron de su boca Lesly supo lo que su madre había hecho, la había inscrito en un psiquiátrico y lo confirmo en cuanto aquellos hombres uniformados de blanco quisieron sacarla a la fuerza. Pero antes de salir, Lesly se liberó de sus agarres y hablo hacia la mujer en quien más confiaba. —Ya no eres nadie para mi— la miró a los ojos. — Te dije que no me gustaba ese lugar y aun así lo hiciste, me inscribiste. Ya no eres confiable. Lesly vió como su madre lloraba antes de que la sacaran de aquel lugar al que alguna vez llamó hogar.
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