La llegada de Eliane causó un revuelto en la empresa. Lo antiguos empleados creían que la difunta hija de los Petrucci había resucitado, pues Eliane era idéntica a su madre cuando era joven. Todo el personal cuchicheaba y se aglomeraba para saber quién era esa mujer. Los que conocieron a Mirta Petrucci sabían quién era Eliane, pero los más jóvenes no tenían idea de quien era esa desconocida que había ingresado a la oficina de presidencia sin tocar. Solo una pared de cristal dividía el espacio de la secretaria con el demás personal. Desde sus lugares de trabajo podían ver a la secretaria muerta de miedo con lo que estaba ocurriendo ahí dentro. Amadeo bajó la mirada y lentamente la fue subiendo, recorría detalladamente la figura de Eliane. Al llegar a su rostro se mostró impresionado, la

