Capitulo 2

2689 Words
POV ELIO Papá estaba sentado frente den nosotros, su postura era mas recta que de costumbre, junto sus manos sobre la mesa y aclaro la garganta. -¿Es algo grave?.- Sora hablo. -Apresurate que tengo planes.- dije.  Sora me miro con el ceño fruncido, yo sabia perfectamente que no le gustaba que le hablara asi a papa. El solo suspiro.- Bien.. quiero contarles algo. -¿Que es?.- apoye el codo en la mesa y mi mejilla en la mano. -En la tarde vendrán dos personas a vivir en casa.- soltó y pudo relajarse, al contrario de mi hermana gemela y yo. -¿Que?.- preguntamos casi gritando y al mismo tiempo. -Lo que escucharon, saben que tenemos espacio de sobra aquí. -No quiero vivir con desconocidos.- dije y me puse de pie. No quería escuchar una palabra mas. Desde que mi padre se separo de mama, tenia muchas ocurrencias. Abri la puerta de entrada y me tope con un hombre. -¿Familia Lautner?.- pregunto, tenia un papel en la mano. -Si.- conteste. Se giro y les grito a dos hombres que estaban al lado de un camion.- ¡Es aqui! bajen las cosas. -Disculpa.. ¿Que cosas? No me contesto y fue ayudar a bajar cosas del camion.  Me hubiese sorprendido si no hubiese escuchado las palabras de mi padre. -Esperen..- me acerque dispuesto a decirle que no bajen nada, que no permitiria que desconocidos vivieran en casa, pero en ese momento salio mi padre. -pensé que vendrían mañana.- les dijo.- Igual no importa. El tambien se acerco a descargar las cosas. Las primeras que bajaron fueron dos camas, luego dos armarios, mesitas de noche, una heladera y unas cuantas cajas. Me quede mirando alli con los brazos cruzados, enojandome mas y mas por lo que veia.  -¿Que te parece hermanito?.- pregunto Sora apoyando su mano en mi hombro. -No puedo creer que nos este haciendo esto.- bufe.- Ni se crea que lo dejare pasar con todas esas cosas. -Pues a mi si me agrada la idea ahora. La mire sorprendido.- ¿Y eso por que? -Porque se de quienes se tratan..- paso su lengua por el labio inferior. -Quitate, que asco, no hagas eso.- la empuje un poco.- ¿Son conocidos? -Bastante... -Sueltalo ¿Quienes son? -Elio esta cama ira a tu cuarto, ese armario tambien.- Padre llego a nosotros, cargando una caja. -¿Estas loco? ¿Quieres que comparta MI CUARTO? .- me puse en medio de la puerta.- Y tampoco dejare que metas esas cosas, te dije que no quiero vivir con desconocidos. -No son desconocidos hijo.- dijo como si no tuviera importancia lo que dije. -Lo mismo, no puedes meter gente aqui, nunca conoces a nadie la suficiente como para... -Elio.- hablo en voz alta.- No voy a permitir que desconfíes de los Becker. -¿Que?.- baje mis manos y me quede sin fuerza en las piernas.- ¿Qué dijiste? -¿No te dijo Sora que serán ellos? Maria y Daniel vendrán a vivir con nosotros, pero no te preocupes no será mucho tiempo. DANIEL. Daniel Becker. Ese nombre tan conocido, ese nombre que me hacia doler la cabeza y el cual me traía tanto malos como buenos recuerdos. -Elio.- mi padre llamo la atención.- ¿Me ayudas o no? -Eh.. claro.- dije haciendo un esfuerzo para tomar partes de la cama. Mi padre sonrió, Sora soltó una carcajada. Como si de un zombie se tratara, meti las cosas que me ordeno, sin chistar, sin preocuparme de lo pesado que era, y mucho menos de las miradas de Sora. En lo unico que pensaba era en el, en Daniel. Quien fue mi mejor amigo por 8 años, la persona que mas me conocía, y también quien mas me decepciono. Aun asi, a pesar de todo sentimiento malo, una parte de mi se sentia ansiosa de verlo otra vez. Pero sabia que seria difícil.. la ultima vez que nos vimos, no fue linda, ni digna de recordar. Nuestra amistad termino demasiado mal. Entre a mi habitación y decidí ordenar todo de una manera que no nos viéramos mas de lo necesario. Interpuse nuestros armarios en medio, y el lugar quedo dividido en dos. Me sente en la cama y abri el cajon de mi mesita de noche, allí tenia todas mis fotos de la infancia. La mayoria tenia a Daniel, y asi como en las fotos, el era parte de la mayoría de mis recuerdos. Mi celular sonó sacandome de mis pensamientos, por inercia guarde todo rapidamente, como si alguien me hubiese descubierto. La llamada era de Josue. -Hola.- le dije tan serio como siempre. -Hola hermoso.-le escuche decir de una manera dulce.- ¿Que haces? -Nada.. ordenando unas cosas. -¿Quieres venir a casa? Mis padres salieron y no regresan hasta la tarde. No me apetecia ir, no en esas condiciones, pero tampoco me gustaba la idea de enfrentar a Daniel cuando llegara. ¿Realmente el habra aceptado eso? ¿Y si lo hizo para perjudicarme? No, seguramente no. Tenia el presentimiento de que el huira mas de mi, que yo de el. -Bien.- le respondi. -Te espero guapo. Corte la llamada y fui a ducharme. Lo hice rápido, intentando no pensar. Me vesti y puse en una mochila mi ropa de trabajo. No regresaria alli hasta asegurarme de que Daniel estuviera durmiendo. -Me voy.- le dije a mi papa que aun acomodaba algunas cosas. -¿No vas almorzar aquí? No le respondí, simplemente salí de esa casa.  Josué vivía a casi una hora de mi casa, por lo que siempre tenia que montar mi motocicleta para ir a ese lugar. Josué.. el chico que mas duro a mi lado. Hacia casi dos años de nuestra relación. Oculta relación. Sus padres eran muy religiosos como para aceptar que a su hijo le gustaban los hombres. De mi parte también era secreto, por lo menos de mi padre, pero no por miedo, si no que no quería contarle mis cosas a el y a nadie. Sora lo sabia, simplemente porque nos vio en un bar una vez.  Mis otros conocidos.. seguramente lo sospechaban, pero nunca preguntaron. Me detuve frente su casa, y abri la puerta del patio con toda confianza, puse seguro a mi moto y toque el timbre. Josue abrio la puerta y me sonrió ampliamente, me rodeo el cuello con sus brazos y me beso la boca, correspondí a ese beso, y lo empuje para que entráramos. Conocia su casa me memoria, por lo que casi sin ver, me sente en el sillon y abri mi cinturon. -Chupala.- dije, cerre los ojos y solo asi pude dejar de pensar. ***** -¿Que desea ordenar?.- pregunte. -El menu de pollo, por favor.- dijo el señor de la mesa nueve. -¿Bebida?. -El vino mas barato que tengas. -Entendido.- dije y fui hasta la cocina para dejar por sentado lo que habia pedido aquel hombre. -Elio.- el gerente se acerco.- Por favor ya no recibas ordenes y cierra la puerta. Hoy nos vamos temprano a casa, solo atenderemos a quienes estan aqui. -Bien,.-le dije. Genial. Cuando queria trabajar y estar lejos de casa, se les ocurría cerrar temprano. Cerre la puerta y fui hasta la cocina a buscar las bolsas de basura que debía tirar en el contenedor. Aprovechando estar fuera, mande un mensaje al grupo de conocidos que tenia. Elio: Saldre temprano del trabajo. ¿Alguien libre? Tomas: Con Clara vamos al bar de la calle principal, acompañanos si quieres. Claro.. iba a estar en medio de la parejita feliz. Ni loco. No respondí y regrese al restaurante a terminar de sacar la basura y a limpiar las mesas que los clientes desocupaban. Una vez que habia terminado, revise otra vez y tenia dos mensajes. Clara: ¡A que no sabes a quien encontre en el bar! Elio: ¿? Clara: ¡A Daniel! ¿Pues creerlo? regreso. Clara: Obvio que sabias, si se queda en tu casa. Mierda. Ya habia llegado. Elio: ¿El esta con ustedes? Clara: Si, ¿Vendras? Elio: No tengo otros planes. Entre al mensaje de Josue. Josue: Hay una fiesta de antifaz en la discoteca Luna. ¿Te va? Elio: Si, ya sali del trabajo. Josue:  Voy en camino, esperame en la discoteca si quieres. Elio: Lo hare. Busque un estacionamiento y fui a guardar mi motocicleta, estaba claro que si bebia en la discoteca, no podria usarla. Fui hasta "Luna" e hice una fila corta para comprar el antifaz y la entrada. No habia mucha gente, por lo que aproveche para sentarme en un costado y tomar vodka. Vi como la pista comenzaba a llenarse, y me senti aburrido hasta que Josue llego a sentarse a mi lado. -Llegaste rapidpo- le dije. -¿Como me reconociste?.- pregunto.- Tengo un super antifaz. -Te conozco bien.- tome un trago de la bebida. -Yo te reconoci porque eres el unico sentado aqui.-se puso de pie.- Vamos a bailar. -No me apetece. -¿Que te pasa?.- pregunto comprensivo.- en la tarde tambien te veias raro. -Estoy un poco incomodo con algo en casa. -¿Quieres contarme? -No realmente. -Elio..- suspiro y dejo un beso en mis labios.- ¿Que pasa? Bufe, odiaba que quisiera presionarme. Pero sabia que si no le decia, estaria con el temita todo el dia. -Mi padre le dio alojo a dos personas que hace como tres años que no viven en el pueblo. -Oh.. ¿Y son personas que no te agradan? -Es un chico, Daniel y su madre. -¿Daniel? ¿No es quien era tu amigo antes? El que sale en algunas de tus fotos. "Algunas" Josue solo habia visto unas cuantas.. si supiera todas las que existen. -El, y eso me hace sentir incomodo. -Bueno cariño, puede que esta sea la oportunidad de recuperar esa amistad. Negue con la cabeza.- No creo que eso sea posible. -Yo creo que si.. -Ve a bailar.- le dije.- Te acompaño cuando termine esta botella. Sonrio ampliamente.- Esta bien, te esperare. Josué quedo a un costado de esa multitud, seguramente para que yo no lo perdiera de vista. Cuando termine la botella, no sentí ganas de bailar, simplemente quería ir y dormir en casa. Despertarme y tener el cuarto para mi solo, sin saber que probablemente al llegar a casa, me encontraria con Daniel. Me puse de pie y fui dispuesto hacia Josué para decirle que me iba, pero no lo encontré. Aquello se me hizo raro, por lo que me dirigi al baño de mujeres, ese siempre era nuestro punto de encuentro cuando nos perdiamos. Lo vi a el y a un chico, sentados en el piso. Lo primero que pense es que Josue me estaba poniendo los cuernos con aquel chico. ¿Importaba? No tanto, si el lo hacia seguramente terminariamos esa relacion de años. Me enojaria y hasta quizas duela, pero lo superaria; como a todo en mi vida. Me acerque despacio y escuche la voz de ese chico. -Esta mi madre, una imbécil que jamás pide mi opinión. Esta el señor Martin que tiene olor a caca en la boca, Sora que desde un inicio se me insinuó, quería tocar mi pene debajo de la mesa. Despues están Clara y Tomas que se las dan de universitarios y me parecen dos estúpidos toxicos. -Tu...- dijo Josue sorprendido.-¿Eres Daniel? ¿Daniel? El chico una carcajada.- Ahora falta que me digas que eres el traidor de Elio. Mierda.. si era el. Aunque su fisico no lo delatara. -Hey..- Josue quiso seguir hablando, pero el otro se puso de pie. -Gracias por ayudarme.- solto y tambaleo.- Toma, anota tu numero, luego te invito algo como agradecimiento. Le entregó el celular a Josue y se giro a mirar las puertas del baño. -Josue.- le dije llamando su atención. -Hey.. creo que es el chico que vivirá en tu casa, el tal Daniel. -Deja que me encargue.- le dije casi arrebatando el celular de sus manos. -Dejame ayudarte. Bufe.- Bien, llevalo afuera para que suba a un taxi. Josue asentio y fue a hablar con el supuesto Daniel, lo tomo del brazo y tiro de el. Yo los segui. ¿Era realmente el?  Mire el celular en mis manos y estaba desbloqueado. Sali de los contactos y mire su fondo de pantalla. Una fotos de la familia. La mujer era claramente su madre, el hombre su padre y aunque estaba cambiado, el chico era el. Alto, tez un poco morena y el cabello castaño. Ya no tenia rastros de niño o pre adolescente. No podia creer tener tanta mala suerte. ¿Realmente lo iba a encontrar en ese lugar? ¿Y justamente con Josue? Fui consciente de mi alrededor cuando salimos afuera, vi a Josue subiendolo en un taxi. -Ire con el.- le dije. -Pero... -Miralo, esta practicamente inconsciente.- bufe.- Ademas tambien tengo que ir en taxi, no voy a conducir en este estado. Josue me miro con el ceño fruncido, pero no protesto.. como siempre. -Ten cuidado. -Tu también. Me subi junto a Daniel e indique la direccion de casa. El taxi se puso en marcha y vi a Daniel quitarse el antifaz. Me miro y a pesar de la oscuridad, reconocí sus ojos color miel. -El otro antifaz te quedaba mejor.- rio.- Aunque esta ropa me gusta mas. Señalo mi vestimenta. Claramente pensaba que yo era quien lo ayudó. -Por ciero.- volvio a hablar.- ¿Como te llamas? -No importa.- le dije mirando hacia otro lado. No soportaba sus ojos sobre mi. -Bueno chico misterioso.- rió.- Aún así te agradezco haberme ayudado, eres la primera persona buena que me ayuda en este pueblo. De acercó un poco a mi y puso su mano en mi hombro. Habló otra vez. -Gracias hombre.- sonrió, sus ojos estaban enterrados. Aquella actitud me recordó a Daniel cuando era pequeño. El solia agradecerle así a la gente, la única diferencia que había era su altura, en esa ocasión no se vio obligado a estirarse para llegar.  Regresó su lugar y suspiró, cerró los ojos. -Que difícil será cuando me despierte.- habló. -¿Por qué?.- me atreví a preguntar. - No quería regresar a este pueblo, hay personas que no quiero ver. Sabía perfectamente que una de esas personas era yo. Definitivamente. -Pues no las veas. -Es algo imposible. No quiero despertar. Dio un suspiro sonoro y dejó de hablar.  Lo miré unos segundos y comencé a sentirme mal. Daniel se veía molesto, molesto conmigo seguramente. Llevé mi mirada al celular que tenía en la mano. Entré a los contactos y busqué el número de Josué. No se había agendado, no había llegado a hacerlo. Sabiendo que quizás me arrepentiria, anoté mi número. Claramente no podía poner "Elio", por lo que infantilmente me agendé como "El que te ayudó". Al poner guardar, me apresuré a ponerle el móvil en el bolsillo. -¿Aquí?.- preguntó el taxista. -Si.- me apresuré a decir.- ¿Cuánto es? -20. Saqué un billete del dinero que me pagaron ese día y se lo entregué. -Hey.- toqué el hombro de Daniel. Se removió y tuve que sacudirlo un poco. -¿Mmm?; -Baja, llegaste. -¿Llegué?.- se movió un poco. Yo salí y sostuvo la puerta para que no se cerrará. Con mucha dificultad, se sostuvo de los lados de la puerta y de puso de pie.  -¿Me ayudas?.- preguntó riendo.- creo que me voy a caer. Cogí su mano y le puse alrededor de mi cuello, con mi brazo lo rodee de la cintura. Así pude ayudarlo a salir y a caminar. En casa se veía todo oscuro y silencioso, por lo que opte en encontrar con el y no esconderme detrás de los arbustos hasta que el entrará. Ese último había sido mi plan perfecto si tan sólo Daniel pudiera mantenerse de pie. Tomé las llaves de mi bolsillo y abrí la puerta. -¿De dónde sacaste la llave?.- preguntó. - Es la tuya.- mentí A un borracho se le puede mentir, y el te creerá. Me adentré en la casa y quise ponerlo en el sofá, pero al hacerlo lo sentí muy ligero. -Hey..- le hablé, pero no respondió. Sus ojos estaban cerrados y su boca abierta. Definitivamente dormido. -Lo que me faltaba..- bufé. Me agaché y como pude lo subí a mi espalda. Hubiese sido fácil si yo no estuviera algo borracho también. Con el encima, subí las escaleras. En el último escalón casi caigo por el cansancio en mis piernas. ¿En qué momento Daniel se hizo tan pesado? Puse respirar tranquilo cuando entramos a mi habitación. Ya no corría riesgo de que alguien nos viera. Con cuidado lo puse en su cama, y me quedé mirándole. Se sentía casi irreal mirarlo después de lo que sucedió, después de tanto tiempo. Aun teniendo muchos pensamientos, no podía cambiar lo sucedido. Me quité el antifaz y lo puse en una bolsa. Definitivamente Daniel no podía verlo. Me puse el pijama y me dejé caer en mi cama también. Debía dormir, porque cuando despertará sabía que todo cambiaría.  *****  -No es para tanto.- dijo con amabilidad Elio. -Pero duele.- Daniel limpió en vano aquellas lágrimas que salían de sus ojos. Elio se puso de pie y llenó su botella con el agua de la fuente. -Dejame ponerte agua, para limpiarla.- le dijo.- Es lo que hace mi mamá cuando yo me lastimo. -¿Dolerá?.- preguntó preocupado. -Calmará.- le aseguró, rogando mentalmente que así sea. Daniel asentió y cerró sus pequeños ojos. Elio vertió el agua en la rodilla de su amigo, lo hizo lentamente y con mucho cuidado. -¿Ya?.- le preguntó Daniel sin abrir los ojos. -Ya.- aseguró Elio. - De verdad calmó un poco.- le contó. -¿Viste? El agua de la fuente es mágica. -Y tu eres mago. Aquellas palabras le dieron gracia a Elio que rió. -Ven, vamos con el profesor.- se puso de pie y le ofreció la mano a su mejor amigo. Daniel la aceptó y se puso de pie. Estaban en la escuela, en la hora de educación física, y Daniel había tropezado con una roca. Por suerte Elio siempre estaba a su lado y esa vez no fue la excepción. Con cuidado, ambos comenzaron a caminar hacia sus compañeros y hacía el profesor. Daniel llevó su mano al hombro de Elio, este mi miró esperando que dijera algo. - Gracias hombre.- soltó el más bajo. - De nada tonto.- palmeó la mano de su hombro. Sin decir más, llegaron con los demás. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD