Después de nuestra estupenda boda y luna de miel a las Maldivas un viaje de lo más espectacular Gaël y yo retomamos la rutina del trabajo y los quehaceres. Aquello no nos agradaba, porque solo queríamos estar juntos, pero no nos quedaba de otra. Yo daba gracias a Dios, por hacer que trabajáramos juntos, así nos podíamos ver por los pasillos, o escaquear encerrarnos en el cuartucho de las telas o en su despacho. Un día cuando le estaba preparando el desayuno a Gaël, me entró un mareo de repente y luego seguí fatal el resto de los días. Al final por exigencia de Gaël decidí ir al médico y cuando el doctor me dijo que estaba embarazada no sabia si reír o llorar. Al contrario cuando se lo comuniqué a Gaël salto de alegría. Él desde meses después de nuestra boda estaba ansioso porque tuviéra
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