Episodio 2

1032 Words
POV HANNAH Odiaba beber, solo lo hacía con el idiota de Eric, pero en este momento necesitaba beber para olvidar la estúpida decisión que él estaba a punto de tomar. Casarce con mi prima no era lo más sensato, no cuando los beneficios no superan las cosas desfavorable que ella va a traer a su vida, sin embargo, ya no era mi problema, ya le habia advertido y si le interesaba la plata mas que su propia vida, nadie podria hacer nada, mucho menos yo, ppr lo que hoy lo unico que podia hacer era beber hasta perder la razon y no era la unica al parecer que necesitaba beber; mi amiga Cloe también lo necesitaba, porque habíamos llegado hacía una hora y ya llevábamos diez tragos cada una. Esto era un récord para nosotras dos, porque odiábamos el alcohol y sus consecuencias al día siguiente. La cabeza me daba vueltas y el bar estaba lleno de gente, el aire que estaba cargado de humo y el olor a cerveza y sudor impregnaba mis fosas nasales. La música electrónica retumbaba en mis oídos, haciendo que mi corazón latiera al ritmo de los bajos. Cloe y yo nos movíamos al ritmo de la música, nuestras caderas se movían al unísono mientras reíamos y disfrutábamos del momento. Habiamos escogido una mesa que no tenia sillas para sentarnos, era mejor para tomar y bailar al mismo tiempo -Los hombres son idiotas -me dice Cloe arrastrando las palabras, y yo sonrío al verla en ese estado, aunque yo también seguramente estaba igual o peor que ella-. El idiota de tu hermano me ha dicho que solamente somos amigos con derechos. -No quisiera decirte que te lo dije, pero te lo dije -le digo, conocía muy bien esta relación que llevan hace meses mi hermano y mi mejor amiga, y le había advertido a ella que lo terminara porque, por muy hermosa que fuera con sus cabellos colorados, sus ojos rubí y cuerpo de infarto, mi hermano no era un hombre que se atara a ninguna mujer, no cuando vio el sufrimiento de mi madre a manos de mi padre. -No están demasiado rotos -me dice sonriendo, pero al segundo cambia a una cara de furia-. Sin embargo, tu hermano en cualquier momento sí va a estar roto, y te puedo asegurar que lo voy a romper de una manera que no lo vas a reconocer. Ella ríe y yo río con ella. No me preocupaba que Cloe lastimara a mi hermano; él se lo merecía. Él no quería ser como papá, pero terminaba siendo igual que él. Yendo de cama en cama, de mujer en mujer. Lo peor es que él pensaba que al no estar casado no le hacía daño a las mujeres con las que dormía, sin embargo, eso no era verdad, y ahora esta mujer que estaba al frente mío lo iba a dañar de una manera que él lamentaría estar vivo. Seguimos tomando todas las bebidas que pedimos hasta el cansancio y después nos movimos a la pista de baile del bar. La música electrónica llenaba el aire, con un ritmo que nos hacía mover nuestros cuerpos al unísono. Amaba bailar, mas cuando sentia tanto y no podia expresar nada, era mi manera de desahogarme y dejar que la frustracion saliera de mi cuerpo. Las personas a nuestro alrededor nos miraban, algunos con curiosidad, otros con envia y muchos mas con deceo. Ambas eramos profecionales en esto, desde niñas habiamos ido a clases de bailes y de grandes siempre lo aprovechamos cuando salimos a bailar. De repente, mi hermano apareció en la pista de baile, su mirada furiosa nos hizo detenernos en seco. -Las dos se van al departamento -ruge, y ambas pegamos un salto. -Vete tú -le digo y agarro la mano de mi mejor amiga para que ambas vayamos al tocador. -Por una maldita vez, sé una buena chica -me dice agarrándome de mi brazo libre. -Hermano -le digo mientras me suelto bruscamente de su agarre-. No puedo ser una buena chica hoy. Nos vemos en el departamento. Cuando llegamos al tocador, las dos nos reímos. -¿Y ahora? -pregunta mi amiga limpiándose unas lágrimas que se le escaparon por tanto reír. -Nos vamos a escapar -le digo señalándole la ventana que estaba en el tocador. Mi amiga ríe y une sus manos para que yo sea la primera en salir. Agarro y subo sin pensarlo más. Sin embargo, cuando yo había salido por la ventana, la puerta se había abierto y ahí estaba mi hermano entrando al tocador de mujeres. -¡Corre! -grita mi amiga, y lo hice. Corrí lo más rápido que pude hasta que alguien me atrapó y me subió a un auto. -Señorita Williams -me saluda un hombre con acento extraño. -¿Quién es usted? -pregunto sentándome bien en el auto que se puso en movimiento. -Al parecer tu hermano no te ha contado -dice sin mirarme, mirando la ventana-. Soy tu prometido. -¿Qué? -grito, y en un segundo todo se pone n***o. Mientras me desmayaba, mi mente se llenó de recuerdos de mi infancia con Cloe. Recuerdos de risas y aventuras en el parque, de días soleados y noches estrelladas. *Flashback: Hannah y Cloe en el parque* Hannah y Cloe estaban sentadas en un banco del parque, rodeadas de árboles altos y flores coloridas. Tenían alrededor de 8 años y ya eran inseparables. Hannah llevaba un vestido de flores y Cloe un par de pantalones cortos y una camiseta blanca. -Cloe, mira lo que encontré -dijo Hannah, mostrando una flor silvestre que había encontrado en el suelo. -¡Es hermosa! -respondió Cloe, tomando la flor de la mano de Hannah-. Vamos a hacer un collar con ella. Juntas, las dos niñas comenzaron a hacer un collar con flores silvestres, riendo y charlando mientras trabajaban. La brisa suave agitaba sus cabellos y el sol brillaba sobre ellas. -Me encanta el color de esta flor -dijo Cloe, mostrando una flor amarilla-. Es como el color de la felicidad. Hannah sonrió y abrazó a Cloe. -Eres la mejor amiga del mundo -le dijo. Cloe sonrió y abrazó a Hannah. -Tú también, amiga.
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