GEORGE Culminada la fiesta, con las eufóricas risas y melodías festivas aún resonando en el aire, llegue a la tranquila suite del hotel donde me hospedaba. Cerré la puerta detrás de mí y me dejé caer en la cama con una mezcla de cansancio y satisfacción. Una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras reflexionaba sobre los eventos de la noche. “Que sorpresa me tenia preparado el destino”, susurré para mi mismo. Te encontré, Emma, y esta vez no pienso perderte, aunque tenga que luchar contra toda barrera que se me presente. Mientras mi mente repasaba los momentos compartidos con ella en la fiesta, recordé claramente cuando la vi descender las elegantes escaleras. Su presencia iluminaba la habitación de una manera que me dejaba sin aliento. Bailar con ella solo por un instante me recordó lo

