Esther No podría describir lo que sentí al ver la multitud de personas corriendo hacía donde estábamos, Trina se había ido justo a tiempo cuando fuimos interceptadas por todo tipo de objetos, corrimos desesperadas a resguardarnos en los camerinos pues en hasta fuera del estadio también habían personas discutiendo o peleando, no voy a mentir, temí por mi vida y por la de Joseline. Justo antes de encerrarnos en el camerino fuimos atacadas por un hombre, nos lanzó varios objetos y uno de ellos golpeó mi cabeza tirándome al suelo, en ese momento sentí un fuerte dolor en mi cadera y aguantando me puse en pie y entré al camerino cerrando la puerta. Joseline sostenía su mano e intentaba no llorar, caminé hacía ella para revisarla y me di cuenta que su brazo no estaba bien, había una división

