Al final Esther se quedó a dormir conmigo, claro, ese dormir fue después de media noche y hoy por la mañana no puedo explicar lo adolorido que me siento, pero no estoy tan mal como lo está Esther, siquiera caminar puede sin que se queje. —No sé que explicación le voy a dar a papá cuando me vea así Josafat, me siento tan apenada. —Bueno mi amor penada estás —ella voltea a verme y comienzo a reírme, no sé desde cuando estoy así tan chistoso —¿O me lo vas a negar? –¿Qué sucede contigo? ¿desde cuando estás tan animado? —Desde que entendí que gracias a ti que la vida es para disfrutarla y no para sentarme a chillar. —¿O desde que me senté en esas piernas y te hice mi hombre? —¿Tú? —Siempre se dice que el hombre es quien hace que la mujer sea suya, pero he roto esa regla y tú lo sabes bie

