—Cuando reaccione de esa horrible pesadilla, no podía creer que de verdad me haya perdido cuatro años de mi vida, reconocer la muerte de mi madre fue tan duro como ese veintitrés de diciembre del dos mil diez cuando Janeth me lo dijo por teléfono, pobre mi hermanita lo afronto todo ella sola, ¡Dios no estuve con ella cuando más me necesito! —Se atormentaba pensando una y otra vez, como si el culparse cambiara en algo todo. —Un dólar por tus pensamientos, Bueno ya no somos unos niños así que diez dólares por tus pensamientos. —Sigues siendo la misma niña boba de siempre. —Tratando de sonreir si eso era posible. —Y tu mi hermanote de siempre — Abrazando a su hermano que estaba en el sofá de la sala de su departamento. —Janeth hoy tenemos que ir con el abogado y luego ir a ro

