Desde el camino del pueblo hasta esta casa nos empapamos. Él se acercó a la chimenea y encendió el fuego como un profesional. No dejaba de temblar, pero me encontraba impresionada por lo fuerte de la tormenta, los rayos me aturdian y se escucha muy fuerte los golpes del agua en el techo, fácilmente podría caerse está casa, no entendía como las personas han sobrevivido acá. Era horrible que niños tan pequeños, mujeres y ancianos tuvieran que vivir en tales condiciones. Me sentía culpable porque a pesar de todo yo tenía un hogar, comida y ropa para abrigarme y aún así me quejaba constantemente de mi vida. Yo nunca fui millonaria en mi infancia, pero nunca conocí a personas tan humildes, al menos electricidad y agua potable siempre tuve. Mamá se encargaba de que yo tuviera todo lo necesari

