Rex Jon atravesó la pared del edificio haciendo una entrada digna de una escena de Hollywood, ganando así la atención de todos los que estaban en el cuarto. El líder de la red de tráfico, al ver esto, le dio una nueva orden en ruso a todos sus hombres, que fue “¡deténganlo!”.
Al instante de ver al batallón de hombres dirigirse hacia él, Rex Jon no escatimó en perdidas y activando su visión calórica, los eliminó a todos cortando sus cuerpos a la mitad.
– Cтоп!, это не было частью… (¡alto!, esto no era parte…) –pero antes de que el líder de la red de tráfico pudiera terminar de exclamar su objeción, un rayo láser impactó de lleno en su cara explotándola.
Luego de acabar con aquellos sujetos, viró su mirada a la izquierda y pudo divisar a las chicas que habían sido secuestradas. Algunas de ellas estaban aterradas y otras demasiado drogadas y/o inconscientes como para notar lo que acababa de pasar. Ignorándolas totalmente su mirada se dirigió hacia arriba de las escaleras, casi llegando al techo, y allí lo vio. Prometeo, su mejor rival, estaba teniendo una especie de colapso por el ruido agudo que salía del extraño artefacto a su lado.
Rex Jon vio el sufrimiento del súper humano de traje blanco y azul, y por un momento se permitió disfrutar de su infortunio, dejando ver una minúscula y casi imperceptible sonrisa de triunfo en su rostro. Luego de casi 1 minuto de deleite, finalmente decidió usar su rayo láser para hacer estallar el artefacto.
Apenas el sonido desapareció, Prometeo sintió como lentamente el alivio regresaba a su cabeza, y lentamente permitió que sus músculos se relajaran mientras respiraba hondo aún acostado en el nivel superior de aquel sucio almacén.
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Tommy, aún dentro de VP y en medio de la reunión que tenía con dos de sus hombres, también se permitió relajarse una vez que aquel infernal sonido salió de su cabeza. Fue un alivio para Donny y “Ironhead” ver que el CEO de VP posara sus manos sobre sus rodillas y casi inaudiblemente pidiera su silla para poder sentarse ya más tranquilo.
– ¿Qué? –preguntó Donny sin haber escuchado bien lo que su jefe pedía.
– ¡La silla!, ¡Llévalo a la silla! –exclamó Ironhead sosteniendo a Tommy por uno de sus brazos para luego conducirlo hasta su silla.
Una vez que Thomas Hatcher estuvo sentado y más calmado, llevó sus manos a sus oídos tocando sus tímpanos suavemente con la punta de sus dedos y sintiendo algo líquido escurrir de ellos al instante, al mirar lo que había en sus dedos se dio cuenta de que era sangre.
– Le sangran los oídos, jefe –dijo Donny viéndolo con ojos preocupados.
– Tom, ¿qué fue lo que pasó?, ¿lo sabes? –preguntó Ironhead con la misma mirada de angustia que Donny.
– Billy –respondió Tommy mientras intentaba estabilizarse– algo le pasó. Era el lóbulo inferior, nuestra conexión. Trataba de comunicarse… –y de repente un sentimiento de angustia comenzó a invadirlo– debo encontrarlo –dijo y se levantó de su silla, pero de inmediato Donny e Ironhead lo detuvieron.
– Jefe, no puede salir así. Está muy débil –le dijo Donny.
– Es cierto –dijo Ironhead.
– ¡No dejaré a mi hermano solo allá afuera! –exclamó Tommy tratando de zafarse de ambos sin lograrlo– ¡puede estar herido o peor!, ¡no voy a…!
– Yo iré por él –saltó Ironhead de inmediato.
– Jace, no –dijo Tommy con una jaqueca creciente en su cabeza mientras observaba a su mejor amigo.
– Donny, ¿por qué no le traes a Tommy una toalla para que se limpie la sangre? –propuso el súper humano de cabello marrón claro rizado, pero era solo una excusa para poder hablar a solas con Tommy.
–En cuanto Donny abandonó la sala, Jace le insistió a su mejor amigo en que no fuera antes de que éste si quiera pronunciara una palabra– no estás bien, Tom. Lo que pasó fue muy extraño, jamás les había pasado antes.
– ¡Exactamente por eso debo ir a buscar a Billy! –insistió Tommy.
– Tu hermano es el súper humano más fuerte por excelencia, nadie puede contra él –dijo Jace “Ironhead” tratando de tranquilizar a su jefe.
– No, sí hay alguien –dijo Tommy endureciendo el rostro.
–Jace, ya sabiendo a quién se refería Tommy, dio una larga exhalación y le dijo– Jon odia a tu hermano, eso cualquier bobo puede notarlo –entonces Jace se acercó un poco más a Tommy para decirle en voz baja– pero de ahí a que sea tan estúpido cómo para dañarlo… –ahora fue el turno de Tom de suspirar y pasar una mano por su cara– Jon es un hijo de puta egocentrista, pero no es idiota. Sabe lo que es conveniente. La gente aún habla de su pelea contra Billy hace dos años. Si algo le sucediera a tu hermano, él sería el primer sospechoso. Algo más tuvo que haber pasado.
– Sea lo que sea que haya pasado mi hermano está involucrado Jace, y podría estar sufriendo. No me quedaré aquí a ver qué pasa. No vas a obligarme –dijo el CEO de VP, y levantándose de su silla hizo un último esfuerzo por dirigirse a la salida de su oficina, cuando Jace se puso en su camino. Nuevamente “el jefe” suspiró con pesadez al verse sin autoridad frente a uno de sus empleados. La falta de respeto abunda por aquí.
– Ya te lo dije, Tom –insistió Jace– quédate aquí y descansa, yo buscaré a Billy. Lo encontraré y te lo traeré a salvo, lo prometo.
– ¿Y cómo piensas encontrarlo? –preguntó Tommy.
– Tu hermano tiene la mayor fuerza y yo tengo el mayor olfato –dijo Jace tocando su nariz– recuerdo su olor. Estaremos aquí de vuelta en cuestión de horas.
– No puedo evitar preocuparme, soy su hermano –dijo Tommy y se llevó una mano a la cabeza. La migraña no era buena señal.
–Jace estando más preocupado por Tom en ese momento le dijo– lo sé. Pero puedes confiar en mí para hallarlo, ¿cuándo he fallado una misión?
Tommy tuvo que pensar bien el asunto un momento aunque su cabeza ya no diera para pensar. Jason Clarke, mejor conocido por el público como “Ironhead”, además de ser uno de sus mejores amigos también es uno de sus mejores súper, y él tiene razón en un punto: su racha de misiones cumplidas es igual a la de Billy: un total de 100 a 0. Podía confiarle esto a él, podía confiarle la vida de su hermano a su mejor amigo.
– Encuéntralo y tráelo. Tienes hasta que amanezca, sino yo mismo iré por él –dijo Tommy volviendo a sentarse. Había sido un día largo y en lo único que Tommy Hatcher podía pensar era en hallar a su hermano, y una vez que éste estuviera a salvo bajo su techo, tomar un relajante baño caliente e irse a dormir.
Ironhead le asintió en respuesta justo antes de desaparecer frente a los ojos de Tommy.
Jason Clarke, “Ironhead”, es uno de los pocos súper humanos con lo científicamente llamado “habilidad múltiple”, qué es cuando un humano alterado desarrolla más de una habilidad sobrenatural. Igual que Prometeo, Rex Jon y el mismo Tommy, solo que éste último prefiere mantener sus habilidades en secreto. Una de ellas en particular.
Jace trabajaba haciendo trucos de magia en Las Vegas, dónde ganaba buen dinero por show, cuando Tommy lo conoció. Una de sus habilidades tiene que ver con la ilusión, por ello su truco más famoso era “la cabeza de hierro”. Se ponía un casco de hierro en la cabeza y le encendía fuego o le clavaba cualquier objeto punzante, logrando incluso aboyar el casco de hierro una vez, pero su cabeza siempre salía ilesa, no le causaba ningún rasguño. De ahí sacó su nombre: “Cabeza de hierro”, “Ironhead”.
Cuando Tommy lo conoció y le ofreció trabajo en su recién inaugurada empresa, lo hizo porqué lo impresionaron sus múltiples habilidades de ilusión y pensó que Jace sería una buena adquisición para futuros trabajos encubiertos o de engaños.
Por otra parte, cuando Jace conoció a Tommy y aceptó ser su empleado en VP, fue su figura tan prolija y su porte tan elegante lo primero que llamó su atención, luego con el paso del tiempo se fue encariñando con su linda sonrisa, con el brillo en sus ojos cuando se le ocurría una buena idea, con lo buen hermano y padre qué es. Incluso cree que estando molesto, Tommy es una combinación homogénea entre tierno y sexy.
Jace se enamoró de Tommy, en pocas palabras, pero pronto descubrió que eso nunca podría ser, ya que cuando lo conoció su esposa estaba embarazada de su hija, y cuando se divorció de Amira empezó a compartir tragos con Metal Lili.
Cualquiera diría que se estaba “conformando” con ser su mejor amigo y hacer lo que su “amor no correspondido” y jefe le pidiera, pero en realidad estaba comenzando una relación con un “mortal”, como dicen algunos. Un chelista que toca de vez en cuando en un bar.
Quizás eso sea lo que necesita ahora, encontrar a alguien que lo haga olvidarse de su “enamoramiento” con su jefe y el hermano mayor de Prometeo, a quién aún debía encontrar.
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Hablando del “súper héroe prometido”, cómo lo llamaban en los foros de chat, éste apenas se estaba recuperando de la jaqueca y sentándose en el piso se dispuso a poner en orden sus pensamientos. En ese momento se llevó una mano a uno de los lados de su cabeza. ¡Dios, La migraña era casi insoportable!, por suerte, gracias a su sistema genéticamente modificado, pasaría pronto.
Comenzó a ver a su alrededor y lo primero que se le vino a la mente fue una pregunta: ¿qué había pasado?
Estaba dilucidándolo cuando una figura voladora vestida de rojo y con una hombrera dorada se le apareció en frente, tan solo flotando frente a él en el aire como si nada. Prometeo afinó su vista enseguida creyendo que se trataba de algún enemigo, pero al ver de quién se trataba soltó un bufido y se relajó.
– Tampoco es un gusto verte –dijo Rex Jon luego del gesto de Billy.
– ¿Qué haces aquí, Jon? –preguntó Prometeo levantándose del suelo para luego llevar una mano a su oreja. Sentía algo líquido y viscoso rodar por sus patillas y al ver sus dedos vio que estaban cubiertos de sangre.
– Deberías agradecerme, acabo de salvar tu vida –le dijo Jon sin mayor importancia.
– ¿Qué? –preguntó Billy sin estar prestándole mucha atención.
–Rex Jon rodó los ojos– el artefacto que usaron esos mafiosos para “desequilibrarte”, lo eliminé evitando que te explotara el cerebro, por lo visto –dijo Jon viendo la sangre que salía de los oídos de Billy y luego regresó su atención a él sin ninguna emoción– por nada.
– Sí, gracias –dijo Bill pasando por un lado de Jon, flotando en el aire hasta llegar al suelo dónde estaban las piezas rotas del artefacto. Prometeo se arrodilló frente a éstas y examinando la máquina, comenzó a buscar una bolsa o algo dónde meterla para llevársela a su hermano.
– ¿Buscas algo? –preguntó Jon a espaldas de Billy.
– Quiero llevarle esta cosa a mi hermano –respondió Bill– él podría decir qué es o para qué funciona.
– Yo diría que es OBVIO para qué funciona –dijo Jon sonando exactamente así mientras se posaba a un lado de Billy– está hecho para detenerte. Hace que colapses al confundir tus sentidos.
– Tal vez –dijo Bill viendo el extraño artefacto– y si esto me afecta a mí podría afectar a todos los súper.
– A mí no me afectó –dijo Jon restándole toda importancia al artefacto.
– Aun así quiero llevárselo a mí hermano –dijo Prometeo escaneando del lado equivocado del almacén una bolsa dónde meter el artefacto.
– ¿Y por qué no lo metes en dónde vino? –propuso Rex Jon apuntando a una caja de madera del otro lado del almacén, el mismo lado que Prometeo no pudo ver antes pues quedaba justo debajo de su escondite.
Billy se acercó a velocidad jet a la caja, y tomándola se dio la vuelta hacia la extraña máquina para llevársela, pero se dio cuenta de que Rex Jon, quién se suponía que estaba junto al artefacto, ya había desaparecido.
–“Era de esperarse” – pensó Billy y prosiguió con su tarea de meter lo que quedó del artefacto y sus piezas quemadas dentro de la caja en dónde vino.
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Rex Jon regresó esa noche a OZ Corporation con una enorme sonrisa en el rostro de pura satisfacción. Le diría a Abernathy que su plan había funcionado. Finalmente, con aquel artefacto, lograría sacar a Prometeo del juego.