Lo que pasó hace 2 años, según Clinton Abernathy.

2148 Words
Tommy salió del cuarto de su hija y fue guiado por Donny hasta su sala de juntas dónde se encuentra Abernathy. Una vez que ingresó, lo primero que vio fue al presidente de OZ sentado en la silla frente a su escritorio, con una pierna sobre su rodilla y sentado de lado hacia la puerta. En cuanto vio a Tommy ingresar en la sala, Abernathy inmediatamente se levantó y con la característica calma, porte y sonrisa cortes lo recibió con una mano extendida. Una vez que ambos empresarios se saludaron dándose la mano, tomaron asiento y Clint no perdió el tiempo en charla innecesaria, simplemente fue directo al punto y le dijo a Tommy que quería enseñarle algo, una nueva estrategia de mercado que lo haría rico y que quería compartir con Victory Prime. – Es una buena idea –dijo Tommy dando inicio a la charla– pero debo preguntar: ¿por qué querrías tú, en especial, compartir una estrategia de mercado, que tú creaste, con tu competencia? – Yo nunca te consideré la competencia, Thomas –le contestó Abernathy– te considero un igual. – Pues, creo que tu muchacho no piensa igual –dijo Tommy refiriéndose a Rex Jon. – Jon es… –dijo Abernathy empezando a mover sus manos, buscando las palabras correctas para describir a su representado– renuente y orgulloso. Él sí ve a Prometeo como una especie de “rival”. Aún no supera lo que pasó hace dos años. – Mi hermano y yo tampoco –dijo Tommy secamente. –Clint hizo como si se sorprendiera– eso me parece curioso por qué, Prometeo parece estar “procesándolo” bien. – Porque está convencido de que sigue “viva” –dijo Tommy sin abandonar su tono seco y mirada fría– de que está allá afuera en algún lado. – Perdóname, Thomas. Pero si “ella” siguiera viva, ya los habría buscado a ti y a tu hermano hace mucho tiempo –dijo Abernathy cruzando los dedos sobre su estómago. – ¿Qué es lo que quieres mostrarme? –preguntó Tommy, luego de una profunda respiración, cambiando de tema. Fue entonces cuando Clint se inclinó a un lado de la silla para sacar un maletín que había traído consigo, lo abrió y de ahí sacó un pequeño tubo de ensayo color naranja transparente para mostrárselo a Tommy. – ¿Y esto es…? –preguntó el mayor de los Hatcher viendo el pequeño tubo. – A-JAX –respondió Abernathy con simpleza. – ¿La cura? –preguntó Tommy sin poder evitar que sus pupilas se iluminaran y sus ojos se agrandaran con esperanza, al mismo tiempo que elevaba su mirada hacia Abernathy. – Sé que esperas que diga “sí” para poder dársela a tu única hija –dijo Abernathy recargándose en el espaldar de la silla– más lamento quebrar tu esperanza al decirte que no –Tommy tampoco pudo evitar decepcionarse ante la negativa, por lo que regresó a su actitud de pocos amigos con Clint– es una nueva fórmula para A-JAX, pero sin la sobrecarga de ADN. – Eso es imposible –le respondió Tommy. – Hasta ahora. Esa es una prueba beta creada por cuatro de mis mejores científicos –dijo Abernathy alardeando un poco. – Pues… –dijo Tommy devolviéndole el frasco– gracias, Clinton, pero si sabes que mi hija padece “la enfermedad del súper héroe”, entonces también debes saber que tengo a mis propios científicos buscando una cura. – Lo sé –dijo Abernathy guardando su fórmula de vuelta en el maletín y cerrándolo de inmediatamente– así como también sé que una de mis científicas está buscando una cura también –dijo Clint, cosa que le interesó a Thomas, ya que alzó los ojos nuevamente hacia Abernathy– pero ha sido un proyecto fallido en la mayoría de los casos. – Igual que una nueva fórmula para A-JAX –contestó Tommy devolviendo el golpe con el mismo desinterés que Clint demostraba. – No vine aquí a discutir, Thomas. Vine aquí a mostrarte una solución –dijo Clint cómo su última movida. Entonces se inclinó un poco hacia adelante para decirle a Thomas– quizás no haya cura para lo que padece tu hija, pero tu “sobrino” aún puede tener salvación. Thomas, al escuchar tal cosa, se inclinó en su silla para quedar más cerca de Abernathy y con un tono casi amenazador decirle: – Yo no tengo sobrinos. Mi hermano no tiene hijos –dijo adoptando la postura fría y seria que lo caracteriza en cualquier negocio. – Eso no es lo que Jon diría –comentó Abernathy con una mirada más pacífica pero igual de fuerte. – Eso jamás se comprobó –Tommy volvió a sentarse bien en la silla y le dijo con toda la firmeza y seguridad del mundo– mi hermano no es un violador. – La esposa de Jon dijo que fue él –dijo Abernathy sin perder su calma. – Miente –dijo Tommy inmediatamente como si fuera la gran explicación– o Jon la manipuló para que dijera eso y tener una excusa para pelear contra mi hermano. – Sea cuál sea la verdad –dijo Clinton poniendo una mano frente a Tommy, calmando el ambiente– Rex quedó como un asesino hace dos años cuando le buscó pelea a tu hermano, provocando la destrucción de todo un vecindario y la muerte de todas las personas que vivían en él, por qué según Jon, tu hermano violó a su esposa y la embarazó de un niño. – Mi hermano no pudo haber hecho tal cosa, por qué en el momento en que sucedió lo que dices, Bill estaba conmigo ayudándome a mover a mi hija a la habitación dónde está ahora –dijo Tommy a punto de perder la paciencia. – ¿Lo jurarías por la vida de tu hija o por la vida de tu…? – ¡No te atrevas a mencionar a mi madre! –amenazó Tommy levantando el tono de voz más de lo que quería. – No era ella a quién iba a mencionar –dijo Clint mirando estoico hacía Tommy. – Está amigable charla terminó, Clint –dijo Thomas queriendo finalizar la reunión. – Piénsalo bien, Tom –aun así Abernathy tuvo que insistir– lo que te ofrezco es más que compartir un negocio, es una alianza. Han sido dos años duros para ambas empresas. Lo que te ofrezco es que nos ayudemos mutuamente y dejar las rivalidades atrás. –Tommy sacó una sonrisa sin gracia y apoyando sus puños de la mesa de cristal reforzado le preguntó a Abernathy– si recuerdas quién murió en esa pelea, ¿verdad? – Tú dijiste que tu hermano cree que sigue viva –dijo Abernathy sin un dejo de emoción, cómo suele expresarse– ¿por qué matar su esperanza? –Tommy rió sin gracia y levantándose de la mesa se dirigió a la puerta– Donny te escoltara hacia la salida. – ¡Hablo en serio, Thomas! –exclamó Abernathy levantándose de la silla, pero nunca sin perder su compostura, lo que provocó que Tommy se detuviera frente a la entrada de la sala de reuniones y girara a ver a Clint– es probable que “ella” siga viva. Que haya sobrevivido a la masacre. –Thomas entrecerró los ojos hacia Clint y le dijo– lo dijiste tú mismo, si siguiera con vida ya nos habría buscado a Billy y a mí. – A menos qué… no los recordara –dijo Clint con cierto misterio. Misterio que le estaba colmando la paciencia a Tommy. – ¿Por qué no nos recordaría? –preguntó el empresario más joven con tono irritado. – Llámame cuando hayas considerado mi oferta y te daré una respuesta. Y con eso se dio por finalizada la reunión. . Ese día se anunciaba por la televisión que el vuelo 489 con rumbo a Londres estaría despegando a las 8:00pm de la noche para los afortunados ganadores de un concurso de escritura y todo aquel que comprara los boletos de avión. Billy veía las noticias mientras se paseaba por la cocina del apartamento de su hermano, aún con la ropa de la noche anterior, haciendo su desayuno que consistía en unos muslos de pollo con tocineta, pan integral con huevos revueltos a un lado y ensalada de col con lechuga y mayonesa. El volar y correr tan rápido como lo hace requiere que queme muchas calorías, ¿okey? – ¿Tommy? –la voz de Ironhead seguida de tres golpes en la puerta del apartamento, lo hicieron dejar su desayuno por un minuto para ir a velocidad Jet hasta la puerta y abrirla. – Hola, Jace –recibió al castaño con un saludo y una sonrisa. – Hola, Bill –respondió Jace con la misma actitud– ¿está Tommy? – No, salió temprano igual que siempre. ¿Por qué? –respondió Billy. – Su ex esposa está aquí –respondió Jace. –Billy solo se encogió de hombros– puede ver a Brin si quiere, es su madre. – Esa es la cosa. Ella no está con Brin, está en la oficina personal de Tommy –contestó Jace subiendo las cejas. – ¿Qué? –preguntó Bill, Jace solo se encogió de hombros– okey, dame un minuto. Literalmente Billy solo tardó un minuto en ponerse algo de ropa informal de su hermano, salir del apartamento e ir hasta la oficina del CEO de Victory Prime para enfrentarse con su ex cuñada. Al abrir sigilosamente la puerta y entrar a la oficina igual, pudo verla revisando entre unos estantes que daban casi al techo de la oficina, cómo si buscara algo. – Bill, sin moverse de su lugar en la puerta, carraspeó la garganta para hacer notar su presencia, a lo que Amira por poco saltó en su lugar– Billy –dijo Amira casi suspirando de alivio. – Si, ¿esperabas a Tommy? –preguntó Bill con tono “inocente”. – No, yo solo… –dijo e hizo una pausa mirando hacia un lado, como si buscara qué decir a continuación– creo que dejé algo la última vez que estuve aquí. Lo estaba buscando. – ¿Hace un año? –preguntó Bill sonando levemente sarcástico mientras alzaba las dos cejas. – No, ayer –respondió Amira con una mala mirada– ayer estuve aquí hablando con Tom, le dije que voy a anular el divorcio, ¿él no te lo dijo? – No, creo que olvidó mencionarlo –dijo Billy confundido y enojado, como su ceño fruncido lo decía. – Pues así es –dijo Amira dándole una linda sonrisa– yo tuve mucho tiempo para pensarlo mejor y… me di cuenta de que esto es lo que quería. Quería una familia con Tommy y la tengo, quería hijos y tengo una, ahora solo quiero eso de vuelta. –Billy solo se limitó a alzar ambas cejas con impresión– guao, bueno… estoy seguro de que a Tommy le encantará escuchar eso. – Solo si deja de pensar en mí como su enemiga –dijo Amira bajando un poco la mirada. – Bueno, el que lo echaras de la casa que compartían ayudó mucho a esa imagen –dijo Billy queriendo hacer pasar un reproche por un comentario. – Lo sé, fui impulsiva y me deje llevar por tantas cosas –dijo y luego de tomar un momento para pensar se dirigió a Billy así– quizás tú podrías ayudarme. – ¿Ayudarte? –respondió el súper hombre sin querer ocultar su sorpresa– ¿ayudarte con qué? – Si tal vez tú hablaras con él y le dijeras que lo único que quiero es tener a mi hija y a mi esposo conmigo de vuelta, quizás él finalmente lo entienda –dijo y le dio a Billy una mirada de súplica, una sutil mirada de súplica. – Oye, Amira –dijo y retrocedió un paso– yo no me meto en problemas de casados… –Billy quiso seguir explicándole por qué sería una pésima idea que él se metiera en el “matrimonio” o “ex matrimonio” de su hermano, cuando sintió que la puerta de la oficina pegaba contra su espalda, pero enseguida rebotó y se devolvió al individuo que la había abierto como loca. – Tanto Billy como Amira miraron hacia la puerta ahora abierta y vieron a Assa, la enfermera de Briana, con ojos desesperados– ¡Thomas! –fue lo primero que exclamó la enfermera al entrar de prisa en la oficina– ¡¿dónde está Thomas?! – Él no está aquí, ¿por qué?, ¿qué sucede? –le preguntó Billy notando enseguida el estado de la mujer. – Briana se cayó…
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