La Cura para A-JAX.

2038 Words
La primaria Cuningham es o “era” la primera escuela en tener una pequeña cafetería en un salón apartado que contaba con su propia cocina, y por ende, con su propia estufa y gas. Y aunque el director se esmeraba por limpiar el conducto de gas diariamente, no evitó que éste mismo se debilitara y en poco tiempo estallara haciendo arder gran parte del edificio y dejando a algunos de los alumnos y maestros atrapados dentro del mismo. Prometeo aterrizó en la escena dónde la escuela se quemaba estando a un lado del edificio, casi al mismo tiempo en que Rex Jon aparecía allí también, solo que del otro lado de la primaria. El CEO de Oz, Clinton Abernathy, le dijo que no podían dejar morir a aquellos niños, pues por supuesto sería algo inhumano, además si había un par de reporteros y cámaras en la escena la empresa recibiría publicidad gratis. Rex atravesó la pared deteriorada como si fuera aire –aún con el peligro de que pudiera derrumbarse– y se acercó al mismo salón que había aparecido en las noticias y dónde se decía que estaban los niños. Quitó los escombros logrando que algo de suciedad y cenizas cayeran sobre su recién lavado y planchado traje rojo, a lo que hizo una mueca de desagrado. No podía creer que ya se hubiese ensuciado otra vez. Aun así siguió en lo suyo y lanzó los escombros más allá para llegar al salón dónde estaban los niños atrapados, solo para ver… nada. Específicamente no había nadie en dicho salón, lo cual lo hizo extrañarse y enojarse mucho hasta que escuchó un alboroto provenir desde afuera, así que se asomó por la ventana y vio a los niños que antes estaban atrapados ahora reunidos con sus familias afuera del edificio que seguía quemándose y a los camarógrafos y entrevistadores apuntando a una sola persona… – Prometeo, ¿cómo te sientes ahora que lograste salvar a veinte niños de una escuela en llamas y a una aldea entera en Bagdad en un solo día? –preguntó una reportera acercando su micrófono a Prometeo, mientras se escuchaba de fondo como el camión de bomberos llegaba a la escena para apagar el incendio. – Cansado –respondió el súper humano posando sus manos sobre sus caderas, a lo que los presentes a su alrededor rieron un poco– con algo de suerte no aparecerá una invasión alienígena al final del día. Rex Jon escuchando los pobres intentos de su “rival” por hacer reír al público no pudo sentir más que desprecio y recordando que gracias a él perdió su oportunidad de quedar bien frente a las cámaras y el público, terminó por irse volando literalmente atravesando el techo de la frágil estructura que los bomberos empezaban a apagar. . Tommy, luego de la breve reunión que tuvo con su hermano, fue a los laboratorios de VP para ver si ha habido algún progreso con la “medicina” que estaban creando. – A veces con los súper humanos se presentan “complicaciones”, sobre todo con los nacidos cómo tales –le decía el científico a cargo de la fórmula de la cura– en remotos casos se presenta una cadena de ADN demasiado cargada de datos, tanto como para que la misma carga genética la rechace y empiece a ralentizar el proceso de desarrollo de la habilidad o habilidades. – Es decir la carga de ADN se vuelve demasiado pesada para el cuerpo, por lo que éste empieza a responder mal y el desarrollo de su poder se vuelve tan lento que empieza a ser doloroso –dijo Tommy dando a entender que entendió el punto básico. – Sí –respondió el científico y lo llevó a una sala tapada por una cortina de plástico dónde guardan todas las fórmulas de posibles curas contra una sola enfermedad: la carga excesiva de ADN que poseen algunos súper, incluida la hija de Tommy, Briana Hatcher Ayad– seguimos modificando la fórmula que podría acabar con la extra carga neuronal. De hecho ya tenemos una en fase de prueba, pero necesitamos un sujeto en quién probarla –dijo el joven científico mostrándole a Tommy una pantalla dónde aparecía una cadena de ADN sobrepoblada y los datos de la fórmula que tienen en base a pruebas. – Bien. Y ¿dónde planean probar dicha fórmula? –preguntó Tommy cruzado de brazos. – Tiene que ser un súper humano que padezca de sobrecarga de ADN –respondió el científico un tanto nervioso. – ¿Y dónde piensan encontrarlo? –preguntó el CEO de VP endureciendo el rostro. – Señor… – Por qué no estarás pensando en inyectarle una droga no probada a mi hija y esperar a ver cómo reacciona, ¿o sí? – Señor, la habilidad de su hija no es sensorial o mental, es física, y le está rompiendo los huesos. Al paso que marcha en un año o dos su columna podría llegar a fracturarse, lo cual llevaría a resultados aún más severos. Tommy se pasó una mano por la cara y la frente restregándose contra su palma. Su hija de 15 años ha estado enferma desde que su primer período llegó hace 5 años. Le salieron dos pequeñas protuberancias en la espalda dos días después de su desarrollo como mujer y ahora son dos enormes jorobas, una al lado de la otra, que ocupan más espacio y rompen su columna y su piel cada día. Tommy tiene a su hija encerrada en un cuarto aislado dentro de VP, al cual solo puede entrar el personal autorizado y los padres de la niña. Dentro de dicho cuarto Briana está conectada a una máquina que mide su pulso y presión sanguínea mientras recibe sueros de analgésicos y calmantes, ya que cuando está despierta y consciente la pobre niña llora de dolor. – No quiero administrarle algo a mi hija que pueda causarle más dolor o cualquier otra enfermedad –respondió Tommy finalmente. – Los súper no pueden enfermar, su sistema inmunológico es capaz de combatir a cualquier enfermedad humana. Y en cuanto al dolor, la regeneración de los huesos y de la piel es diez veces más rápida que el deterioro. Si llegara a haber complicaciones el sistema de su hija… – El sistema de mi hija y su estado empeorarían, porqué si fueran capaces de mejorar por sí solos ella no estaría tumbada en una camilla de hospital siendo drogada con analgésicos y usted y yo no estaríamos teniendo esta conversación –respondió Tommy al borde de perder su paciencia. – Señor Hatcher –llamó uno de los guardias del laboratorio abriendo la cortina de plástico– su ex esposa está aquí –Tommy en verdad quería mantener la calma y no empezar a romper cosas al azar, pero el universo no le estaba colaborando. –Giró hacia el científico y le dijo– administren el suero A-JAX en ratas y a las que padezcan de sobrecarga de ADN adminístrales la fórmula de la cura, si todo sale bien hablaremos. – Sí, señor –respondió el científico y siguió en lo suyo, mientras tanto Tommy se dirigía a su oficina para recibir a su ex esposa y madre de su hija. . Más allá de ellos en OZ Corporation, la doctora Camila Lambert o “Cam”, como la llaman sus amigos, se encontraba en el propio laboratorio de la empresa OZ trabajando en su propia fórmula para bajar la sobrecarga de ADN de los súper humanos… a espaldas de su jefe. Su idea era terminar la fórmula, comprobar que fuese efectiva y si resultaba serlo, entonces se la presentaría a su jefe. Según su lema: “es mejor pedir perdón que pedir permiso”, pues ya había solicitado un permiso para iniciar con ésta investigación, pero se le fue negado debido a que muchos otros científicos aseguraron tener la fórmula exacta que bajaría los datos de ADN pero ninguno acertó en ello. Hubo múltiples efectos secundarios, algunos súper perdieron sus habilidades y poderes e incluso unos pocos llegaron a morir. Por ende en OZ nunca más se volvió a financiar una investigación para la baja de carga genética, pues todas resultaban en caos y bajas de súper humanos, sin mencionar el daño monetario a la empresa. Y ahí estaba ella, Cam ponía a su cerebro a toda marcha queriendo descifrar cómo la carga de ADN de un súper humano podía bajar sin afectar en las habilidades sobrehumanas que este posee. Cuando lo pensaba era imposible, pero entonces creía tener una solución, por lo que la anotaba y la probaba en su pantalla conectando una cadena de ADN estándar con otra que ya tuviera el suero A-JAX en ella, luego conectaba ambas cadenas de ADN a su fórmula con toda la esperanza del mundo en que funcionara, pero al hacerlo veía que todo fallaba, igual a cómo fallaron muchas otras fórmulas en el pasado, sin embargo no se rendía y volvía a recomenzar todo el proceso otra vez. En eso se la pasaba toda la tarde, en prueba y error hasta que alguien venía a interrumpirla y ella debía guardar todo su proceso en 30 segundos o menos, justo como está pasando ahora. Clinton Abernathy, presidente de OZ Corporation, es un hombre ya entrado en años, de tez morena, lentes para su visión deteriorada y el cabello corto y blanco debido a sus canas. Aun así siempre usa trajes confeccionados a mano y colonias caras, además de su reloj de oro. – Buen día, doctora Lambert –saludó el sr. Abernathy con total propiedad y una sonrisa cortes en su rostro. – Buen día, señor Abernathy –devolvió ella el saludo. – Confío en que ha habido progresos con el nuevo suero A-JAX. Clinton Abernathy decidió ya no preocuparse por el pasado y apostarle al futuro, ideando así una solución más “plausible” al problema de la sobrecarga genética que posee el suero A-JAX, el cual es el suero que puede convertir a un ser humano común en un súper humano. Según él, había que crear un nuevo suero que otorgue los mismos resultados a quien se lo administre, pero eliminando la sobrecarga genética que en determinados casos el suero conlleva. Es decir, la solución del señor Abernathy es crear una nueva generación de súper humanos totalmente libres e inmunes del padecimiento de la sobrecarga genética, con la ayuda de sus eruditos e inteligentes científicos, mientras que Camila seguía buscando la solución a la enfermedad genética del suero existente para que los súper humanos que padecen este “efecto secundario”, y estén sufriendo por ello, dejen de hacerlo. El señor Abernathy se preocupaba por la siguiente generación de héroes queriendo salvarlos, y eso estaba bien, pero también estaba dispuesto a dejar morir a la generación que ya existe para lograrlo. – Hacemos todo lo que está a nuestro alcance, señor. Pero todas son pruebas sin salida. Se nos es imposible recrear el suero A-JAX sin que “la falla” aparezca en todos los resultados –le respondió Cam al señor Abernathy utilizando el término “la falla” para referirse a la sobrecarga de ADN. – ¿Sabes?, mi padre siempre tenía una solución para todo –dijo el señor Abernathy dando unos pocos pasos hacia el centro del laboratorio– él me decía: “todo problema tiene una solución, solo hay que verlo desde otro ángulo” – Pues, ya no sé desde qué ángulo ver este problema, señor –respondió Cam sonando derrotada. – Te propondré algo: vete a casa temprano hoy y descansa. Mañana regresa temprano y seguirás buscando el otro ángulo –dijo y le sonrió con cortesía nuevamente. – ¿Está seguro? –preguntó Cam con la enorme esperanza de que su jefe le respondiera afirmativamente. – Claro. Ya hiciste suficiente por hoy –dijo el señor Abernathy dándose la vuelta para salir por donde había entrado. Pero Camila al voltear para empezar a recoger sus cosas no notó cómo su jefe le daba un asentimiento de cabeza a uno de sus compañeros del laboratorio y éste le devolvía el gesto esperando a que ella se fuera…
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