Me sentía mal, quería llorar y odiaba aquello, todo había estado de maravilla hasta que James empezó con sus actitudes pendejas y no quería que me siga atormentando más, mientras que Diego iba por la misma línea de estupidez que James, y me estaba doliendo verlo hablar tanto de su novia, y a su vez que este coqueteando con aquella chica. En cuestión de unos minutos Elías se acercó nuevamente a mí y nos encaminamos a la salida de la discoteca, en silencio caminamos hasta su auto y al subirnos me quedo mirando. —¿Deseas? —pregunto mientras me brindo una lata de cerveza y asentí La bebi toda, mientras Elías solo me miro sorprendido —Veo que ya estabas…con mucha sed —dijo y solté una sonrisa —Supongamos que sí, desde hace rato la necesitaba—mencione y nos quedamos en silencio, mirando

