Los habían hecho pasar a la sala de estar, aquel lugar además de hacer las funciones que tiene un ayuntamiento, era también la casa para la alcaldía. El alcalde Robert les presentó a su esposa, una mujer menuda de pelo n***o que vestía un peyote —una especie de delantal largo—, de color burdeos sobre el traje de saya azul marino que iba a juego con la túnica que vestía el alcalde. Se llamaba Rose y tenía el mismo semblante agradable que su marido. Con la excusa de ir a terminar de preparar las cosas, dejaron solos a Seline y Aland con el Padre Philip, éste último se dirigió hacia una de las butacas y se sentó. Mientras Aland y Seline se quedaron incómodamente de pie, ambos con las manos en la espalda. —Por lo que sé no ha habido ningún avance respecto al... vampiro —les preguntó mirándolo

