“¿Por qué?" pregunto, lo primero que cruza por mi mente. Quiero darme un golpe mental, pero ella me sonríe con paciencia y dice, "Cuál es tu pregunta," comenta con tanta elegancia, y su tono armonioso de voz resalta en toda la habitación. Jamás en toda mi vida me había sentido tan impactado por la belleza de una mujer. Quiero que siga hablando para que su voz se grabe en mi mente. “¿Por qué has querido casarte conmigo? Sé que la sugerencia fue de tu padre," pregunto. “Oh, eso," comenta avergonzada por primera vez, retozando sus manos y acariciando sus piernas, las cuales resaltan detrás de la túnica, y traga saliva en seco. Son fornidas, elegantes y largas. Quiero descubrir un poco más debajo de la tela, y mis ojos se pierden en ellas. “¿Qué miras?" pregunta, y al levantar la vista la e

