Henry Entramos en casa de Anna a través de una ventana mal cerrada. David con las gafas de visión nocturna puestas y yo con la antena en la mano y los auriculares. — ¿Henry? ¿Tú te ves? — preguntó David andando como si fuera ciego. No veía nada con las gafas. — ¿¡David?! ¿¡Tu oyes!? — pregunté yo ya que tenía los auriculares puestos y no oía nada. — Tío para mí que se le han acabado las pilas a estas gafas — dijo quitándoselas — Woah, que descanso — pestañeó varias veces. — Hostia tío, ¿Te crees que acabo de oír un pájaro de Montserrat, y lo he entendido? — pregunté asombrado quitándome los auriculares. Ignoró mi pregunta y con cuidado subimos a la habitación de Anna. — Venga Henry. Tu investigas por aquí y yo por ahí — indicó. David Cada uno investigaba por su rincón. Mira

