David — Hola, soy el vecino, nos conocimos ayer — saludó un hombre mayor entrando sin ser invitado a "mi casa". Tenia un bigote blanco, estaba calvo y andaba raro. — Ah si — dije recordando quien era. Era el que se encontró el muerto en el baño del bar — ¿Que quiere? Es que estoy al teléfono — indiqué. — ¿Usted es Henry o David? — preguntó frunciendo el ceño. — Yo soy David, David.... — ¿David con D de Dinamarca? — Si, o de idiota — contesté. — Idiota no va con D — dijo y se puso a andar. — Ve, por eso. ¿Y ahora por que ha dicho esto exactamente? — pregunté dudoso. — Oh por nada, nada.... Solo venía a pedirle si me podía dejar un poco de azúcar — dijo y sacó un destral de esos de carnicería de dentro de la chaqueta. ¿¡Qué coño?! Me asusté — ¡David, David! — oí que alguien m

