Maya — Seis horas, tío — se queja Brandon indignado sin podérmelo creer — Me han dicho: “De aquí cinco minutos tienes el médico en casa", y ya hace seis horas que lo espero — va andando por todo el comedor mientras se seca los mocos con un pañuelo. — Igual no se ha acordado — expongo a la vez que miro el móvil. — Hombre, ¿Cómo quieres que un médico se olvide de venirme a visitar? — inquiere elevando las manos — Joder, qué estoy enfermo. La verdad que esto me parece muy fuerte. Nunca había visto que alguien estuviera malo y el médico tuviera la cara de ni siquiera presentarse. — No sé, Brandon. Igual está en un atasco — intento relajarlo, pero justo como si fuera arte de magia, llaman a la puerta haciéndonos quedar en silencio los dos. — Ya está aquí — afirma, sin ni siquiera saber

