DOMINGO POR LA MAÑANA: Un mal cuerpo me hace despertarme de golpe. Me llevo las manos al frente, nervioso y ajetreada, y siento como gotas de sudor reposan apunto de caer por mi cara. Algo no anda bien. Miro el despertador. Son las seis de la mañana. Bufo resignada y me llevo las manos a la sien en cuanto siento un fuerte pinchazo. «Esto no me puede estar pasando», maldigo. No puedo creer que me haya puesto mala. Ayer noche Henry me invitó a cenar en un lujoso restaurante, por supuesto lejos de este barrio, ya que no queríamos arriesgarnos a que nadie conocido nos viera. Nos lo pasamos en grande. Comimos marisco de todo tipo y después fuimos a pasear por el puerto. Estuvo muy bien. Despues fuimos a pasar la noche en un hotel, ya que queríamos estar los dos solos. Por supuesto, no le

