Capítulo 8 Los suaves y cálidos besos de Camille bajaron hasta mi cuello, en donde succionaron con delicadeza, mis gemidos salían desprendidos de mi boca sin siquiera poderlo evitar, agradecía grandemente que la música estuviera tan alta en ese momento o todos se enterarían que estaba haciendo algo indebido con Camille. Poco a poco fue bajando y me desprendió de mi camisa para poder dejar besos en mi pecho y yo sentía que mi cuerpo estaba temblando en ese momento, no sabía si era a causa de sus besos húmedos o los nervios de estar haciendo algo que trate de evitar desde hace tiempo. –¿Quieres que paremos? – me preguntó en un susurro, se levantó y pego su frente a la mía. Ya lo había dicho y creo que es necesario repetirlo, pero nunca había sentido nada igual, nunca había tenido esas

