Atenas 25/8/69
Thanos
—Necesito me traigas todos los papeles que requieren revisión. — Le digo a la secretaria entregando documentos firmados. — ¿Qué sabes de los demás?— La miro esperando una respuesta cuando veo que entra Ariadne.
—Buenos Días Thanos. — Saluda Ariadne ante mi gesto de bienvenida. —Hoy dan de Alta a Rafael, estarán todos en el hospital en unas tres horas, y allí te esperan. Luego todos tendrán reunión con el jefe de seguridad por la investigación del secuestro. — Hizo una pausa despidiendo a la secretaria. —El jefe de seguridad en este momento está en el hospital desapareciendo cualquier registro sobre los heridos de esa noche—
Veo que deja una gran carpeta sobre mi escritorio. No la toco, pues tengo la sospecha de que se trata.
—Tu abuelo, Markos y Andreas han mandado eso. — Dice suspirando. —El secuestro de Maria y la herida de Rafael han retrasado el plan de ellos, pero esperan que en cuanto Rafael pueda viajar todos partan a Londres, por los seminarios que inician en unos días y luego a París a finalizar la preparación.— Hizo un gesto de fastidio. —Han estado llamando todos los días para saber el estado de Rafael y se han enterado de todo. —
—Así es, nos hemos enterado de todo. — Dice Basil ingresando a la oficina.
—Abuelo, te hacía viajando. — Le dije luego de los saludos. —Te escucho. — Era preferible ir al grano. Estaba agotado. —Todos estos días estuvimos buscando a Dionisio y Fenix sin éxito. — Lo único que me salvó de la locura fueron mis momentos con Aria.
—No los encontrarán. No es la primera vez que desaparecen y sabes que aquí corren peligro. Deben seguir el plan fijado y volver cuando sea preciso. En este momento tus enemigos acechan en las sombras y ustedes están al descubierto. —
—Tenemos una empresa de seguridad, un ejército entrenado respaldándonos. — Le digo desechando su argumento. Nuestros empleados, todos ex miembros de la milicia rusa, son más que aptos para resguardarnos de cualquier peligro.
—Thanos, no puedes ignorar el plan que hemos trazado. Es crucial para proteger a la familia y asegurar nuestro legado.— Dice serio —Aun no están listos para abandonar todo. Todos están dispersos, con seguridad, y casas protegidas lograron secuestrar a Maria delante de sus narices. Nadie les garantiza que algo peor ocurra por no estar atentos. Cuánto hace sucedió esto y no dan con los responsables.—
— ¿Proteger a la familia? ¿Crees que abandonando a Aria protejo a la familia?— lo miro incrédulo. —Ella es mi mujer y será parte de la familia. — Tenía que mantener el control, pues la intensidad de lo que sentía me estaba embargando. Y eso no era bueno para nada.
—Es necesario ser pragmáticos en momentos como estos. No podemos permitir que Dionisio nos arrastre a una guerra que podemos evitar... por el momento. Debemos saber cuándo pelear y cuándo esperar— Ya no quiero escuchar más, estoy cansado de ceder a la presión, aunque nos haya beneficiado en el inicio de nuestras actividades empresariales, no creo que ahora sea algo de vida o muerte tener que seguir con el plan.
— ¡No se trata solo de evitar una guerra! ¡Se trata de proteger a las personas que amo!— ¿Cómo es que no lo entiende? El más que nadie debe saber lo que es el amor para nosotros.
—Comprendo tus sentimientos, pero debes ver el panorama completo. —
— ¡El panorama completo es que no puedo abandonar a Aria en este momento! ¡No me importa si eso arruina tus planes!— me levanto demasiado agitado para estar quieto. Pensar en perder a Aria me dejaba sin aire. —Ya fue suficiente de tus planes que nos tienen de aquí a allá. Siete países, con sus respectivos negocios funcionando, ¿qué más quieres?—
—Thanos, piensa en el futuro de todos. No puedes dejar que tus emociones nublen tu juicio. No se trata sólo de dinero—
— ¡Mis emociones son lo único que me importa en este momento! ¡No voy a sacrificar a Aria por un supuesto legado que no tendré a quién dejárselo!—
—Estás pasando por un momento difícil, pero...—
— ¡No hay nada razonable en poner en peligro a quienes amo! Ya no tengo más que discutir contigo. No quiero que te metas en mi vida si es para joderla. — Me puse de pie, y decidido salí de la oficina.
No recuerdo que fue del resto del día, desde ese punto hasta que por fin pude volver a la casa por Aria.
Recuerdo que estaba llegando a la casa y veo automóviles en la entrada, y al bajar Basil estaba en la entrada.
— ¿Qué haces aquí Abuelo?— Golpeo con furia la puerta del automóvil para descargar algo de la presión que me cargaba. —Te he dicho que no seguiré tus planes. —
No me interesó para nada lo que pudiera decirme, por lo que me dirigí a la casa sin prestarle atención. Necesitaba abrazar a Aria. Este día ha sido una mierda tras otra, por lo que ingresé a la casa en su busca.
Cuando llego a la sala me encuentro con una escena de pesadilla. Algo que nunca esperé ver. Aun siento ese dolor paralizante que me dejó clavado en la entrada mirando todo con incredulidad.
La mujer por quien daría mi vida, y todo lo que poseo. Por quien estuve peleando, estaba en la sala abrazando a un sujeto. ¿Cómo puede estar pasando esto? Veo como acaricia su espalda, como lo hago yo cuando la tengo en mis brazos, pero ahora en brazos de él. Todo ante mi comienza a ponerse rojo.
Le besa la frente y la nariz. La cara arrobada del tipo no pierde detalle del rostro de Aria. —Te amo. — Le susurra tiernamente.
Ella le da un casto beso en los labios y le responde. —También te amo. No sé qué haría sin ti. — Cuando vi que estrecharon su abrazo, que ni el aire pasaba entre ellos, todo dentro de mí se rompió.
¿Todas son iguales? Thalia, la que en los papeles decía ser mi madre, era igual de puta.
—Ya tiene a alguien que la cuide, déjala ir—. El murmullo de Basil tan cerca me hizo reaccionar como una descarga de un rayo. Necesitaba salir de allí. Sentía que iba a descontrolarme si me quedaba un segundo más, iba a destruir todo lo que tenía ante mí. Me fui no sé cuánto tiempo. En la noche cuando volví ya no estaba. Todo estaba allí, por lo que pensé que volvería… Pero no lo hizo.
Estuve en la casa en compañía del alcohol. No sé cuánto, hasta que vinieron por mí y me llevaron a Inglaterra para continuar con los planes. Y todo me dio igual, ya no tenía vida por la que pelear.