Basil
Por fin tengo a todos aquí protegidos. Casi pasa lo que tanto temía. Thanos herido, aunque sé que esto aún no acaba. Los cabos sueltos persisten en existir.
Es momento de enfrentarme con mis actos y decisiones. No busco perdón, ni que me comprendan. Sólo trataré de que mis niños puedan ordenar su vida.
Mientras cada uno toma su lugar en la casa, espero en mi estudio a que vengan los gemelos. Prefiero tratar este tema por separado, pues con Thanos será mucho más difícil.
Golpean la puerta, por lo que centro mi atención allí, para verlos ingresar. Les indico los lugares ante mi escritorio y los veo tomar asiento, en apariencia muy tranquilos. Estoy tan orgulloso de ellos.
—Gracias por permitirme explicarles. — Comienzo.
—Esperamos una explicación. Aunque no esperes que podamos entenderte o perdonarte por lo que hiciste. — Interrumpe Ming demostrando que esa aparente calma podría resquebrajarse en cualquier instante. Asiento concediéndole la razón.
—Tiene toda la razón. Sé que lo que hice es imperdonable. Lo único que quiero aclararles, lo mismo que haré con Thanos es que Mei Lin no sabía que los estaba abandonando, ella sabía que era temporal y que era por el bien de todos.— Hago un gesto con mi mano cuando veo que van a interrumpir. —Dejen que termine, por favor. — Inspiré profundo.
—Deben comprender que no sabemos quién entregó a Mei Lin a los secuestradores, ustedes tienen un enemigo por descubrir aun. Desde ese día al momento actual, aún no saben quién es. Hubiesen estado todo ese tiempo ocupados en una búsqueda inútil y no hubiesen tenido todos los recursos que ahora tienen para enfrentarse a esa gente. Los quiero vivos, prósperos y exitosos, no muertos por actuar sin planificar.—
Guardo silencio y espero la reacción que no llega. Ambos siguen mudos y sin expresión mirándome. Es incómodo no recibir la ira y los gritos que esperaba.
—Cuando ustedes estaban visitando a Rafael, estando convaleciente, fui al departamento donde estaba la niña. Es una niña y ustedes no deberían haberse aprovechado de eso aunque hayan tenido sentimientos. Había pasado por una situación traumática. Le expliqué la situación, le dije que Aria iba a ocultarse por seguridad y para facilitarle a ustedes los planes ella debía hacer lo mismo. Insistió en escribirles la nota que encontraron y estuvo todo este tiempo aquí. Luego nos enteramos que estaba embarazada. Felicidades, tienen un hermoso hijo. —
El ambiente en la habitación se vuelve tenso mientras sus expresiones se alteran al recibir la noticia. Ambos se ponen de pie de un salto y se nota la alteración por el aumento en le frecuencia respiratoria.
Ming parece a punto de intervenir, pero hago un gesto para que me dejen terminar. —Los está esperando para presentarles al niño. Solo espero no la tomen con ella. ¿Pueden tomar asiento un momento más?—, pido con calma.
Los veo tomar asiento nuevamente aunque la impaciencia les impide mantenerse en esa apariencia de inmovilidad que acostumbran mostrar.
El silencio reina por un momento cuando termino de hablar. Los gemelos intercambian miradas, procesando la información que acaban de recibir. Finalmente, Ming rompe el silencio.
—Entendemos tus motivos, pero eso no cambia el hecho de que actuaste por tu cuenta, cuando correspondía que nosotros tomemos esa decisión—, dice con firmeza. —Podrías habernos involucrado en la planificación. —
Qiang parecía ser el más molesto. Y lo que dijo a continuación me lo confirmó. —El que nos hayas adoptado, no te daba derecho a manipular nuestras vidas. — Golpeó fuerte la superficie del escritorio.
Asiento, reconociendo la validez de esa crítica. —Tienes razón. Mi error fue no confiar en ustedes lo suficiente y no incluirlos en todo el proceso. — Suspiro. —Si los involucraba, ¿que hacíamos con Thanos y Aria? ¿Iban ustedes a cargar con el peso de ocultarle que la niña estaba aquí cuidada? ¿Qué le estaba protegiendo a su hijo de sus acciones? Esos niños son nuestro legado.
Qiang toma la palabra. —Lo que hiciste fue peligroso y egoísta, Basil. Aunque entendamos tus motivaciones, eso no justifica tus acciones. Estamos muy agradecidos por todo lo que has hecho por nosotros, pero esto es demasiado. —
Acepto la responsabilidad de mis actos. —Lo sé. Lamento profundamente haberlos decepcionado y haber causado tanto dolor. Estoy feliz y orgulloso de todo lo que han logrado. —
Golpean la puerta. Justo a tiempo interrumpen esta situación que se va poniendo más difícil a cada segundo que pasa. Dejamos la discusión para ver entrar a Basha. —Thanos ha despertado. Vengo a buscar a los jóvenes. Mei Lin los está esperando arriba. Cuando quieran los guío. — Inmediatamente se pusieron de pie para ir por su familia.
Subo con ellos, para luego desviarme a la habitación de Thanos. Ante la puerta de la habitación, quedo en blanco. Esto será muy difícil. Resignado toco e ingreso a mi ejecución.
Veo a mi nieto tendido en la cama. Las vendas son visibles y está conectado al suero. Abre los ojos cuando me acerco, en su cara hay evidencias de dolor.
—Será mejor que me expliques que fue lo que pasó y rápido. — Dice Thanos con los dientes apretados. Su mano sobre el abdomen, aunque imagino que la forma que habló no es por dolor sino por una inmensa ira.
A medida que me acerco a la cama de Thanos, puedo sentir la tensión en el ambiente. Sus ojos fijos en mí, su mandíbula tensa, todo su ser denotan una mezcla de furia contenida y dolor físico. Me detengo junto a su cama, tratando de encontrar las palabras adecuadas para explicar lo sucedido.
—Thanos, sé que estás sufriendo y que quieres respuestas—, comienzo con calma, consciente de la delicadeza de la situación. —Lo que pasó es complicado, pero necesitas saberlo todo. —
Él asiente levemente, instándome a continuar con sus ojos penetrantes.
—Cuando todo comenzó, mi preocupación principal era protegerlos a todos ustedes, luego aparecieron las niñas—, explico, tratando de encontrar la mejor manera de expresar mis motivaciones sin justificar mis acciones. —Luego de nuestra discusión, todo en ti me recordó a tu padre. Tus palabras fueron casi una réplica de las de Baustista. Actué por impulso, nada fue planeado, todo se dio naturalmente y debo confesar, que me he sentido un ruin patán desde ese momento, pero como les dije a los gemelos, los quiero vivos, prósperos y exitosos. Sé que cometí un grave error al tomar decisiones por mi cuenta, sin involucrarlos ni informarles adecuadamente, pero no vi otro modo de actuar—
Thanos frunce el ceño, pero no interrumpe, esperando que continúe.
—Todo este tiempo te ha estado esperando. Ha sufrido muchísimo y trajo con mucho esfuerzo a tu hijo al mundo—, continúo, eligiendo mis palabras con cuidado.
— ¿Quién dice que ese hijo es mío? Estaba con otro tipo cuando volví a casa. Recuerdo cada maldito detalle de esos días—