Este fin de semana Albert y Corina no se separaron, estuvieron en el departamento de ella sin salir a ningún otro lado, pasando la mayor parte del tiempo acurrucados en la cama. Sin embargo, la actitud evasiva de Corina permaneció igual, lo que mantenía a Albert con una profunda pena oculta. El lunes siguiente, Albert se levantó temprano como de costumbre y salió a trotar mientras Corina se quedaba dormitando un raro más, últimamente parecía estar muy cansada y somnolienta. Generalmente, si se quedaba en el departamento de Corina, cuando él volvía de trotar, el desayuno ya había sido preparado por ella; esta vez aún no se había levantado y a él no le molestó preparar algo para ambos. Se aseó y comenzó a vestirse para irse a trabajar más temprano de lo usual. Miró a un lado a Corina aún do

