CAPÍTULO 5. EMMA. —Tú. La señora de ojos verdes que ahora era nuestra coordinadora me llama con un movimiento de dedo. Me había parecido extraño que a todos les hayan asignado una habitación y yo había quedado en el olvido. Nadie me había asignado nada y eso me estaba poniendo nerviosa. Me acerco con timidez mientras ella me analiza de arriba abajo. —Vamos a mi despacho, Emma. Tenemos varias cosas que aclarar—me informa con seriedad. La sigo con desconfianza hasta que me siento en su sofá de cuero marrón y ella al otro lado del escritorio. Ha cerrado la puerta. —Emma, percibo que eres una joven muy reservada y lo vinculo por lo que te han hecho tus padres —me comenta con tranquilidad mientras se quita el sobrero para posarlo en el suelo. Tiene el cabello corto y blanco —.

