Capítulo 5.- Preparada para las adversidades

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― Ok! Amiga está bien aquí te dejo mi número de teléfono, pero me llamas no me dejes embarcada. ― Obvio Mónica, como se te ocurre que no te voy a llamar, claro que si te llamare. El bus al llegar a la comunidad donde viven las muchachas, primero se queda Mónica y a los 10 minutos el bus se va acercando al lugar donde le queda más cerca la vivienda a María Eugenia y ella le pide la parada, la joven se baja del bus y cuando entra a la casa encontró a su padre Juan Manuel, pero él no estaba molesto, ni furioso con ella solamente quiere saber en dónde ha estado ella todo el día ya que se demoró mucho y el señor estaba pensando hasta lo peor que le haya ocurrido a la joven simplemente está preocupado. ― Hola padre bendición, ¿cómo estás?, ― Dios te bendiga hija, aquí tranquilizándome estaba muy preocupado por ti, no sabía nada de ti, ¿cómo estás? ¿Por qué te demoraste tanto? Si me dijiste que saldrías en la mañana, tus hermanos llegaron del colegio al medio día, almorzaron y cuando les pregunto por ti me dijeron que no habían visto desde que salieron esta mañana. ― Ven padre te voy a contar lo que me paso hoy, ya que fue un día de locos pero gracias a Dios estoy bien, primeramente esta mañana cuando me mandaste al banco a retirar dinero del cajero automático, cuando de repente la máquina se me trago los billetes y cuando me venía a la casa a esperarte y fueras a reclamar al banco apareció una muchacha de mi edad y me comento que a ella también la máquina se le trago los billetes y ella al ver que yo iba a llamar por teléfono al banco para que me dieran información ya que yo sabía que si entraba me diría que por ser menor de edad no me resolverían el problema,… … la joven se llama Mónica y me dijo que la acompañara porque tiene un amigo de nombre Ulises que es el gerente de la agencia bancaria, él nos ayudó a las dos y nos resolvió el problema de los billetes atascados en la máquina, luego al salir del banco nos fuimos a tomar un café las dos allí duramos como tres horas hablando las dos, ella me dice que vive en esta comunidad también desde hace diez años y le dije que pues me enseñara los lugares de este pueblo… … y también después de tomarnos el café nos fuimos a la universidad a buscar información para inscribirse en la carrera que a ella le gusta pero se dio un estrellón porque en esa universidad no dictan la carrera de contaduría pública ya que son contados los aspirantes a estudiar esa carrera,… … y por lo tanto terminó por recibir información de la carrera de asistente administrativo y para completar le dije a ella que estudiaríamos las dos juntas, justamente la carrera que te estoy diciendo padre, el asistente administrativo las dos nos inscribiremos la semana que viene allí cuando empiecen las inscripciones, luego de salir de la universidad fuimos al supermercado y compre la comida para el resto de la semana cuando se necesite comprar más. ― Hija me dejaste atónito con todo lo que hiciste hoy y todo por lo que pasaste me hubieras llamado o hubieses ido al trabajo a comentarme para pedir permiso hoy y salir mañana a realizar esa diligencia para no dejarte toda esa responsabilidad hoy, pero me alegra que estés bien y me siento aun muchísimo mejor y me alegra porque me estas decidiendo que te pondrás a estudiar en la universidad. ― Claro padre tengo que hacer algo de provecho y útil a la vida, y lo que me pasó en el banco no tuve otra opción más sino entrar con la otra muchacha para hablar con el gerente porque pensé de que si faltarías al trabajo un día de que te iban a descontar un día de pago en tu trabajo, y no nos conviene de que faltes y te descuenten. ― Me parece excelente tu forma de ser hija muy fuerte ante la vida y muy responsable con tus cosas, por cierto en la cocina tienes tu comida servida y ya tus hermanos ya comieron e hicieron su tarea, y comprendo aún más que el día que yo falte en este mundo sabrás como defenderte sola ante todas las adversidades que se te presenten. ― Gracias Dios mío porque me premiaste con un padre muy bueno y comprensivo que sabe escuchar entendiendo a las personas que lo rodean, con esa paciencia infinita que ilumina las sombras de mis dudas diarias, envolviéndome en un abrazo de sabiduría eterna que me hace sentir segura en medio de las tormentas emocionales de la vida. Tanto padre como hija charlan otro par de horas más, profundizando en confidencias del corazón bajo la luz tenue de la lámpara, riendo y llorando juntos por recuerdos que duelen y sanan, hasta que cuando se dan cuenta de la hora avanzada, es muy tarde de la noche y él le acota a su hija que tiene que dormir para despertarse con más calma y energía renovada al amanecer. ― Buenas noches hija que descanses y tenga buen sueño, repleto de sueños dulces que te transporten a jardines de paz donde las preocupaciones del día se disipan como niebla al sol, recargando tu alma para enfrentar con fuerza los desafíos que el nuevo día traerá inevitablemente. ― Buenas noches padre, bendición, que el Señor te cubra con su manto protector esta noche entera, alejando toda fatiga acumulada en tus hombros fuertes y permitiendo que tu espíritu descanse en la serenidad profunda que mereces tras guiarme con tanto amor inquebrantable. ― Dios te bendiga hija, hasta mañana, con su gracia divina iluminando cada paso tuyo en la oscuridad, protegiéndote de sombras invisibles y preparándote para un alba llena de promesas frescas y oportunidades que florecerán como rosas en tu camino luminoso.
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