POV NATASHA
Mi nombre es Natasha Smith Cook, tengo veintiséis años y soy administradora de empresas, bueno, casi. Mi hermano tiene dos años desempleado, él es arquitecto, pero todo se ha vuelto difícil para el pobre, siempre ha buscado otras entradas, pero no son igual, decidí trabajar para que se enfocara en conseguir un buen empleo, congelé mi ultimo semestre y espero poder volver pronto. Con esa súper noticia que me dio hoy, mi esperanza de terminar mi universidad vuelve, lo único que me da cosita es que la zorra de Cindy termino a mi hermano, me alegra muchísimo porque lo ha estado engañando por mucho tiempo, pero el pobre estaba muy enamorado.
Me despierto temprano como de costumbre y preparo el desayuno, dejo todo lo que puedo dejar limpio y me voy a trabajar a mi primer trabajo, Marcos dice que puedo conseguir un mejor empleo por lo adelantado que están mis estudios, pero la verdad es que, en estos empleos me pagan mejor.
- ¡Buenos días! - Saludo a Marcos, está vestido con ropa de trabajo, esas ojeras me avisan que no ha dormido nada y por lo hinchado que están sus ojos, deduzco que pasó toda la noche llorando, su cara lo dice todo.
- Hola - Articula y se va, suspiro profundo mirando el plato servido que dejó en la mesa, lo recojo y lo guardo en la nevera, tomo mi mochila para salir hacia mi trabajo. Llego cansadísima, me tocó correr para alcanzar el autobús.
- ¡Buenos días, querida! - Salima me saluda con una amplia sonrisa, si algo la caracteriza es su impresionante habilidad para la hipocresía, si por mi fuera dejara de trabajar hoy mismo.
- Buenos días - Me limito a decir y paso de largo, me sigue con la mirada, la siento en mis espaldas. Bien será un día pesado, ser mesera tiene sus ventajas, la propina que dejan los clientes son buenas, aunque a veces se quieran propasar.
- ¡Hola hermosa, buenos días! - Peter es gay, pero es un amor.
- ¡Pet!, ¡Buenos días!, ¡Que gusto! - Le saludo de beso en el cachete y me abraza, el estudia lo mismo que yo, trabaja medio tiempo para ayudar a su mamá con los gastos de sus estudios.
- Un nuevo día, un nuevo comienzo - Se coloca su delantal y sale a trabajar, le sigo los pasos y bromeamos de cosas triviales. Y así se va medio turno.
POV AXEL
- ¿Cómo vamos? - Pregunto a mi mejor amigo.
- Bien, revisa esto, por favor - Recibo el portafolio y me siento en frente del que era mi escritorio, hojeo los documentos y ladeo un poco la cabeza.
- Son lo reportes financieros de la empresa - Le digo obvio.
- Lo sé - Se da la vuelta de la mesa y queda en frente de mi, se recuesta en el escritorio, cruza una pierna por delante de otra y lleva sus manos a los bolsillos del pantalón, esa es mala señal. Vuelvo a ojear los documentos y reviso detalladamente los números, me tomo mi tiempo y Max permanece sin inmutarse en el sitio, espera paciente a que revise el papel. Observo lo que Maximus quería que viera, levanto la cabeza y lo miro desconcertado, mi amigo se mantiene neutro en el sitio y me mira sin expresión. Cierro el portafolio y me apresuro a buscar los otros que tengo en los archivos, hago lo mismo que con el primero, pero no hay fallas, los demás están bien.
- Pasó este mes - El asiente.
- Sí, ya revise esos también - Camino de un lado a otro, no entiendo por qué los números fallan, deberían estar correctos. Hablaré con Duvan, no quiero desconfiar de él, pero es el único que me debe dar explicación.
- ¿Revisaste las cuentas bancarias? - Le pregunto sofocado y él asiente - ¿Concuerda con el desfalque? - Asiente nuevamente - ¡Maldición! - Digo exasperado.
- Están extraviados mil millones de dólares - Me peino el cabello y paso la mano por mi cara, ¡Carajo! Es mucho más de lo que tengo en el banco.
- Ya regreso - Salgo de la oficina sin escuchar su respuesta, bajo a recursos humanos y busco a Duvan - Acompáñame - Digo al abrir la puerta sin tocar, se sorprende y escucho la silla rodarse, entro al ascensor y sube sin pregunta alguna.
- ¿Pasa algo? - Se nota nervioso, pero no hablaré con él aquí, sería colocarlo en aviso.
- Ya te darás cuenta - Es lo único que digo. El timbre que anuncia la llegada al piso se escucha, las puertas se abren y salgo con dirección a la oficina, abro la puerta y Maximus está con sus anteojos puestos y leyendo nuevamente el portafolio que me entregó anteriormente, su laptop también está abierta.
- ¿Quién es? - Mira a Duvan.
- Es Duvan Salas, el contador - Digo de inmediato, Max asiente y regresa su vista al portátil.
- Ten - Le extiende el documento y Duvan lo revisa casi que de inmediato.
- No entiendo - Niega con la cabeza, pero sus ojos siguen en el papel - Este no fue el reporte que yo pasé.
- Eso noté - Max confirma y me extraño aún más, no quiero que mi mejor amigo dude de mi.
- Entonces, ¿Qué carajos pasó? - Pregunto alterado, me pone nervioso que me pasen estas cosas justo a mi.
- Creo saber - Max dice calmado, pero una oscura molestia se detecta en su tono - ¿A quién le entregaste el reporte? - Le pregunta directo a Duvan, ignorándome por completo.
- El señor Will llegó a mi oficina, dijo que Axel lo había mandado a pedir, sin embargo, yo lo pasé al correo de la empresa ese mismo día - Explica Duvan, eso me extraña, yo no envíe a nadie, siempre lo hago yo mismo.
- ¿Tienes pruebas de que enviaste ese correo? - Pregunta nuestro jefe.
- Claro que sí, Señor Maximus - Duvan se escucha seguro, Max le señala la laptop, para que abra su correo en ella y Duvan lo hace.
- Muy bien - Me resigno y dejo que el gran jefe haga lo suyo. No puedo creer lo tan bajo que ha caído Will, pero es que ya mil millones supera nuestras expectativas.
- Es este - Duvan le señala la pantalla a Max y el la revisa, asiente despacio.
- Listo Duvan, ya te puedes ir, me encargaré del resto - El chico sale de la puerta y yo respiro de alivio, por poco y mi nombre estuvo en duda.
- ¿Me dirás? - Digo con molestia, sabe que no me gusta que me deje por fuera y más rápido lo hace.
- ¿Contactaste a Edwar?, lo necesito con urgencia - ¿Acaso me está evadiendo?
- ¿Me estás evadiendo? - Lo miro esperando una respuesta y aparta su mirada de mí, lo veo tensionar su quijada y vaya.
- Arreglaré eso yo solo, ahora enfócate en lo que te toca, necesito a Edwar para mañana - Enarco una ceja, pero asiento, me paga muy bien.
- Hoy iré a buscarlo, quería solucionar primero lo de tu apartamento. Le dije a Marcos que nos pasara la cotización hoy, para empezar a trabajar allá y saber cuándo terminan - Tomo mi teléfono para marcarle a mi otro amigo.
- Tienes razón, es muy molesto llegar a descansar y pasar por el medio de tanta gente - Se queja de lo congestionado que ha estado el hotel, siempre hay personas, eso es bueno para nuestra economía, pero no para su salud mental que todo el tiempo nos pide un retiro espiritual.
La puerta es tocada, interrumpiendo la conversación que tenía con mi amigo.
- Pase - Notifico a mi asistente.
- Disculpen, Señores. Hay un joven llamado, Marcos... - Le asiento y ya sabe que debe dejarlo pasar. Se retira y al poco rato Marcos entra con una cara devastada.
- ¡Marcos! - Me saluda de apretón de manos, igualmente a Max.
- ¿Qué mas todo? - Trata de verse animoso, no sé que le pasó, pero sea lo que sea, le afectó.
- Bien, hermano, esperando tu cotización, ¿Ya está lista? - Le pregunto y asiente, le entrega el folder a Max, simplemente lo hojea.
- Sí - Maximus dice al repasar todo y me entrega el portafolio a mi.
- Muy bien, Marcos. ¿Empiezas hoy mismo? - Asiente y una medio sonrisa se alcanza a aparecer en su rostro.
- ¿Quieres algún adelanto? - Max saca su teléfono y Marcos asiente emocionado - Perfecto, te adelantaré la mitad de la paga y cuando termines, depositaré el restante - Es un trato justo.
- Hombre, muchas gracias, con esto mi hermana podrá dejar de trabajar y terminar su universidad - Dice animoso.
- ¿Qué está trabajando Natasha? - Le pregunto interesado, la recuerdo muy pequeña, pero era muy hermosa de niña.
- Está de mesera y niñera, ella ha sido la que ha reforzado los gastos este tiempo. Le digo que puede conseguir un mejor empleo, pero ella dice que así gana más - Se sonríe de lo que dice, Maximus escucha, pero como no conoce Natasha, simplemente está ahí, existiendo.
- Yo si creo, mi nana gana muchísimo - Comenta en broma y nos reímos.
- Nana ya debería de estar pensionada - Le riño y se ríe.
- No se quiere ir - Me mira divertido - Ya te transferí - Mira a Marcos y un timbre en el teléfono de Marcos, anuncia que recibió un mensaje.
- Ya me llegó, muchas gracias - Está que brinca en un pie - Bueno, iré a comprar materiales y organizar el personal- Se levanta y Max le entrega las llaves del apartamento.
- No me lo agradezcas, solo has un buen trabajo - Le dice tan arrogante y amable al mismo tiempo, como siempre.
- Eso haré - Marcos le recibe las llaves y sale del sitio con un mejor semblante que con el que vino.
- Es un buen tipo - Max dice al salir completamente mi amigo de escuela.
- Sí que lo es - Le sonrío.
- ¿Cuántos años tiene su hermana? - Esa pregunta me sorprendió.
- Tal vez unos veinticinco o veintiocho, no recuerdo bien - Le resta importancia a lo que le digo y continua haciendo su trabajo. Me retiro a mi nueva oficina y desde allá adelanto trabajo.
Llamo a Edwar y me confirma que mañana mismo empieza, lo enviaré directo con el auto a recoger al gruñón. Miro las hojas de vidas en mis manos y suspiro profundo, mañana será un gran día, empezar a buscar al nuevo gerente y no solo eso, encontrarlo. ¡Santo Dios!
POV MAXIMUS
El desfalque de la empresa me tiene un poco preocupado, si mi padre ya está empezando a consumir con tanto dinero me veré obligado a quitarle todo, no quiero hacer eso, mamá estará muy triste. Al terminar el día, decido ir a casa de mis padres y espero contar con suerte para encontrarlo ahí.
Conduzco hasta la casa, odio conducir, pero no tendré chofer hasta que Axel no se digne a traerlo, estaciono el auto en el gran jardín de aquí. Entro a la mansión y saludo a todos mis antiguos empleados, pero que siguen siendo empleados de mamá.
- ¡Nana! - Me cruzo a mi viejita y corro para cargarla, ella intenta correr, pero no puede. Las risas inundan la gran sala.
- ¡Bájame ya, te digo! - Mi nana me grita desesperada, la bajo con cuidado y la envuelvo en abrazos, beso sus mejillas y ella sonríe.
- ¡Te amo, nana! - Le grito, me doy la vuelta y la dejo marchar a la cocina, me preparará mi malteada favorita, malteada de chocolate, lo sé. Sigo caminado por la casa y mi madre viene corriendo hacia mi.
- ¡Hijo! - La abrazo y dejo muchos besos en sus cachetes, frente y cabello.
- ¡Hola mamá! - Ella sonríe en mis brazos, el amor de mi vida, la que nunca me abandona.
- ¿Qué te trae por aquí? - Me pregunta emocionada y trago saliva, me separo un poco, la sonrisa se me borra de inmediato y ella lo nota como siempre, su carita me entristece, pero debemos hacer algo.
- Papá hizo un desfalque de mil millones de dólares en la multinacional - Mamá entra en negación, sabe que esta cifra supera toda adicción - Sabes que tirará por la basura todo ese dinero - Ella asiente - hay que hacer algo - Digo decidido y el llanto de mi mamá se escucha, eso me rompe el corazón, no me gusta verla llorar, pero no entiendo qué hace aún aquí.
- ¿Cómo qué?, ¿Qué podemos hacer? - Cuestiona incrédula.
- Hay que hablar con el o internarlo - No permitiré que nos deje en la calle, todo por su adicción de apostar.
- Eso es demasiado - llora, pero me mantengo firme.
- Es eso o la cárcel - Se tapa la boca con sorpresa, me mantengo igual de neutro.
Mi padre se une al encuentro, está borracho, su aspecto en bastante denigrante, se nota que ha estado bebiendo por días.
- ¡La familia esta reunida! - Grita haciéndose el chistoso, algo que claramente no es.
- Debemos hablar - Le paso por el lado y me encamino al estudio.
- Ahora no puedo - Medio articula, ya hasta arrastra las palabras.
- No te pregunte si puedes, vamos a hablar, ¡Ahora! - Señalo el piso con mi dedo índice.
- ¿Eres sordo o qué, niño? Ya te dije que n... - Su tono pasa al de siempre, un tono grosero y altanero. Para los que me critican por como soy, bueno, aprendí bien.
- Y yo te dije que AHORA - Enfatizo la palabra y lo miro realmente molesto, suspira fuerte y se encamina al estudio, continuo mi camino y al entrar coloco el seguro, mi madre toca varias veces, pero no le abro.
- ¡Hijo!, ¡Abre la puerta, por favor!, ¡Hijo! - Está desesperada.
- Estaré bien, mamá - Le aviso y sé que no queda tranquila, pero no se merece que sea una basura con ella.
- Habla rápido que tengo sueño - El descaro.
- Quiero que me expliques, ahora mismo - Digo molesto.
- Si quiero - Dice con una sonrisa burlona en su boca.
- Si no quieres, tal vez, con un policía te agrade más - Levanta la cabeza y me mira sorprendido - Sí, exactamente, ¿Qué hiciste con mil millones de dólares? - Cuestiono enojado.
- No sé de que hablas - Se apresura a contestar.
- Las cámaras de la empresa sí - Maldice en voz baja y me mira arrogante.
- Es mi empresa, puedo gastar lo que quiera de ella - Me espeta exigente, ahora resulta que le salí a deber.
- Te recuerdo que hace mas de cinco años que no pisas una oficina, también te recuerdo que él que ha puesto esa empresa donde está fui yo, también te recuerdo que cuando saliste estaba en banca rota, sin contarte que ya la habías empeñado, ¿Se te olvida? A mi no - Se queda en silencio y no dice nada - Bloquearé todas tus cuentas y no quiero que vuelvas a tocar algo que ya no te pertenece, no dejarás a mi madre en la calle - Le advierto y con eso me dirijo a la puerta, cuando tomo la perilla para girarla, me tiran fuerte desde atrás.
- ¡Maldito, hijo de perra!, Te voy a enseñar a respetar a tu padre - Me lanza contra el piso y agarra una silla, amenaza con lanzármela, pero en un ágil movimiento se la quito, la utilizo como escudo para que no me de con todas las cosas que me está lanzando.
- ¡Cálmate! - Le grito.
- ¡No me voy a calmar, hijo de perra!, ¿Quién te crees que eres para decirme que hago con mi dinero? Yo soy el que manda, tu no eres nadie sin mi, eres un simple inútil, bastardo bueno para nada - Tira las cosas con rabia hasta que se cansa, su cuerpo obeso no le da para mucho.
- Otra escenita de estas y te mando directo a un manicomio - Bajo la silla y me acomodo el traje, salgo y mamá está con una cara de preocupación, la abrazo y dejo un beso en la frente, nana viene sonriente con la malteada, pero al ver mi cara se desanima - Lo siento, nana. Debo irme - Asiente despacio con su cabeza y hago lo mismo que hice con mamá, dejo un beso en su frente y me marcho, ya fue suficiente por hoy.
POV MARCOS
Mi animo estaba por el piso, pero después del adelanto que me dieron subió enormemente, al llegar a casa puedo darle la buena noticia a Nat, se puede inscribir para este semestre, solo le falta uno y será toda una profesional, como soñaba mamá. Lo cierto es que no era mi madre, pero siempre me trató como una y no sentí el abandono de mi verdadera. Ella se fue cuando nací y me dejo con mi padre, ambos lucharon por darnos un hogar lleno de amor y facilitarnos las cosas en la vida, aún así nos enseñaron a ser independientes y seguimos adelante sin ellos.
Ya realicé todos los arreglos para empezar mañana a trabajar, contacté a todos los que trabajan conmigo, siempre es bueno volver al ruedo. Hoy compré la cena, pedí Gimbap, es la comida favorita de Nat y qué mas que complacerla, me ducho rápidamente mientras llega el domicilio, escucho la puerta y bajo rápido a recibirla, no vaya a colocarse a cocinar.
- ¡Hola! - Le saludo de beso y abrazo, esta mañana fui algo grosero, se sorprende pero me abraza.
- ¿Qué tal? - Pregunta extrañada pero con una sonrisa.
- Muy bien, ven - La tomo de una mano y la siento en el sofá grande que tenemos en la sala, el timbre suena - Quédate aquí, no te muevas. ¡Ya vengo! - Se ríe y salgo corriendo a recibir el domicilio.
- No me moveré - Escucho que habla fuerte y sonrío, abro la puerta y es el chico del pedido, le pago y le doy las gracias - Mmmm - Nat hace sonidos de exquisito - Huele delicioso - Ya sabe que es, yo quería sorpresa, pero ni modos.
- Lo pedí por ti - Me sonríe cuan niña chiquita, me abraza fuerte y cuando me suelta voy a la cocina para servir nuestra comida, coloco todo en la mesita del mueble y disfrutamos de un rato entre hermanos.
- Gracias, es un lindo detalle - Saborea su Gimbap - Tenía mucho tiempo sin darme estos gustos.
- Ese no será el único que te darás, porque ya conseguí para que vuelvas a tu universidad - Se queda perpleja a lo que digo, la emoción en sus ojos es inevitable, aún duda, pero asiento con una sonrisa y es suficiente para que salte encima de mí como una loca y gritando cosas sin sentido. La abrazo sonriendo por lo que hace.
- ¡Gracias mi Mango! - Así me dice de cariño, cuando era pequeñita me llamaba y todos decían que pedía mango e incluso le daban mango, luego se colocaba a llorar hasta que yo llegara de la escuela, nos reímos mucho el día que nos dimos realmente cuenta de eso.
- No es nada, Nat. Te debo mucho más que eso, te quiero ver administrando una empresa y no las ordenes de las mesas - Se ríe por eso y una lágrima traicionera resbala por su mejilla.
- Eso quiere decir, que ¿Ya no trabajaré más? - Asiento con una sonrisa y se lanza a llorar sobre mí - Me gusta trabajar, pero no veía la hora de parar.
- Lo sé, perdóname - Se levanta de inmediato y seca sus lágrimas con prisa, coloca sus manos en sus caderas y me mira con reclamo.
- No tienes que disculparte, estamos para ayudarnos, tonto - Me río de sus cambios de humor.
- Pobre novio, lo volverás loco con esos cambios de humor tan repentinos - Bromeo y me mira con los ojos entrecerrados.
- Yo, por el contrario, pienso que la mujer que esté a tu lado será una afortunada - Medio sonrío a eso, parece que Cindy no se sentía así - Menos Cindy, es una perra - La miro fulminante y se encoge de hombros - ¿Qué?
- No le digas así, sigue siendo una mujer y como tal, hay que respetarla - La regaño y se ríe.
- Y, ¿Qué?, eso no le quita lo perra, al contrario, la hace la perra de las perras - Sale con unas cosas, no entiendo cómo se le ocurren.
- Eres caso perdido - Me resigno y termino mi comida.
- No te conviene esa, lo sabes - Ya usa una voz más seria y asiento despacio, tiene razón en ello, pero la vida sigue y buenos proyectos se vienen, debo estar enfocado - Me iré a dormir - Deja un beso en mi cachete - Gracias por todo, prometo recompensarte algún día, te amo.
- Ya lo hiciste, puedes contar conmigo así como yo conté contigo - La veo irse a su habitación y termino de recoger todo, mañana despertará temprano, pero se volverá a acostar al acordarse que ya no debe trabajar, me río solo de eso.