POV AXEL
He llamado a mi jefe más de diez veces y todavía es la hora que no me contesta. Decido hacer un par de cosas más y vuelvo a marcar el teléfono, por fin.
- ¡Buenos tardes! - Le molesto.
- ¿Qué quieres? - Su voz somnolienta me confirma que no ha salido de la cama.
- ¿Estuvo buena la noche, eh? - Sigo de fastidioso porque me gusta hacerlo enojar, mientras el arde en coraje, yo me gozo de su rabia.
- Okay. Si no quieres nada, voy a seguir durmiendo - Cuelga el teléfono y niego divertido. Vuelvo a marcar y contesta de inmediato.
- No entiendo, ¿Por qué cuelgas?, sí sabes que te voy a volver a llamar y tu vas a volver a contestar - Continuo con mi fastidio, es lo mejor que sé hacer.
- ¿Qué quieres, Axel? - Ya casi.
- Que me cuentes que tal estuvo tu noche - Sonrío al imaginármelo enojado.
- Si no dejas de fastidiar, voy a ir hasta tu casa y te voy a borrar esa puta sonrisa que tienes en tu cara - ¡Bingo! Me río a carcajadas - Hijo de puta.
- Ya que despertaste, quiero avisarte que hoy me entregan las llaves del apartamento, ayer fue la mudanza y la remodelación corre por cuenta tuya, me costó llegar a un acuerdo con la inquilina. No quiero quejas de tu extracto bancario del otro mes - Lo escucho suspirar - Ven a verlo para que digas los detalles y cosas que quieres cambiar, yo no me meto en eso, siempre salgo perdiendo.
- Tienes un pésimo gusto - Me habla con poco más despierto.
- No es mi culpa que tú no tengas estilo - Se ríe en una risa silenciosa.
- Ya salgo para allá - Me cuelga sin dejarme terminar. Guardo mi teléfono y bajo del auto, ya me encontraba en el parqueadero, abotono mi saco y subo al ascensor. Voy tarareando una canción que no me sé el nombre, pero escuché reciente, el ascensor se detiene y abre sus puertas, salgo de él y veo a Clara esperándome en la barra-bar, tiene las llaves en sus dedos y una cara de pocos amigos.
- Hasta que por fin se digna el gran Señor Axel - Dice con sarcasmo y molestia.
- Lo siento - Desabotono mi saco y me siento en la silla alta de al lado - El jefe aún seguía dormido - Eso, échale el agua sucia a él, de todos modos, no lo conocerá.
- No me interesa - Resbala las llaves por la barra hasta que llegan a mi - No quiero hacer mas negocios contigo - Aún sigue molesta por la manera en que la saque, pero en mi defensa, no fui yo, fue Maximus.
- Mira que para mi es todo lo contrario, si necesitas algo, no dudes en llamarme - Mantengo mi sonrisa de galán que ha hecho resbalar a muchas, menos a la que tengo en frente, me mira despectiva y enarca una ceja.
- De ti, nada - Me dice tajante y solo me hace reír.
- He tenido más difíciles que tú - Le grito mientras sale en busca del ascensor y me saca el dedo medio sin dar la vuelta. La veo entrar, se da la vuelta para mirarme con una sonrisa traviesa, mientras las puertas se cierran y... ¡Chica yo quisiera!
Me quedo sentado y juego con las llaves mientras llega el jefe perezoso, así lo llamaré. Me río el solo pensar lo mucho que le va a molestar. Luego de cuarenta minutos las puertas del ascensor se abren, levanto la mirada solo un poco para confirmar lo que el perfume ya me dijo, Maximus viene con un traje n***o y unas gafas oscuras.
- ¡Con ustedes señoras y señores, el gran dios del olimpo! Tan, tan, tan, TAN: ¡MAXIMUS! - Levanta una mano para que baje el tono de voz y me río en su cara - ¿Yo te dije que bebieras? - Se baja las gafas y me mira de mala manera.
- ¡Cállate! - Se acomoda las gafas y se queda pie mirando el apartamento, tiene las manos en los bolsillos de su pantalón, lo que me indica en que ya está pensando en como quiere la remodelación. Camina a las habitaciones y abre las puertas, mira de reojo y vuelve a cerrar. Lo sigo en silencio, me mantengo cerca para cuando empiece con su huracán de ordenes. Cuando termina de dar el tour se detiene en la sala, me mira y suspira, okay - Quiero la decoración en blanco, que prevalezca el blanco, los muebles los quiero en un gris claro, pueden combinar los colores con marrón, no lo sé, pero quiero que se vea bien, aquí quiero un mueble de pared y que coloque un televisor de unas noventa pulgadas, esas sillas que las cambien, quiero unas mas modernas - Señalas las sillas de la barra-bar de la cocina - Todos esos muebles los quiero nuevos, si pueden cambiar el enchape, perfecto.
- De casualidad, ¿No quieres que cambiemos el sitio del edificio? - Le pregunto irónico, va a realizar una remodelación completa.
- Cállate y presta atención - Su tono es neutro - Todas las puertas las quiero nuevas, las de los baños también, el cielo raso también, las baldosas del baño también las quiero nuevas y todos sus accesorios, no voy a usar nada de lo que usaron aquí, aah... los muebles de los baños también - Piensa en que más quiere hacer, pero ya no se le vienen detalles - Si lo terminan y quiero cambiar algo, lo haré, por ahora, es todo - Ya habla en un tono mas animado - ¿Ya tienes a alguien para trabajar eso? - Asiento.
- De hecho, ya lo llamé, no debe demorar mucho - Le aviso y parece agradarle la idea.
- Perfecto, así estoy presente en los detalles - Frunzo el ceño.
- ¿Qué?, ¿Crees que no puedo? - Le pregunto con simulada ofensa y se ríe.
- El del mal humor era yo - Respira profundo y se sienta en la barra, me siento en la silla de al lado.
- ¿Qué tal la noche? - Voltea y se quita las gafas.
- ¿Vas a seguir? - Me amenaza y asiento, nos reímos juntos. Somos unos inmaduros.
- Sabes que tienes que decirme - Le advierto.
- Nada, deja de ser chismoso, ¿Qué quieres, detalles? No te diré nada de eso - Me dice mirando los gabinetes de la cocina.
- Anda, yo te cuento mis encuentros - Me quejo de su actitud.
- Yo no te pido detalles - En eso tiene razón.
- Esta bien, solo dime, ¿Se portó bien? - Se ríe de lo que pregunto.
- Siempre se portan bien - El ego de Maximus llega al cielo, va parejo con el mío.
- Con eso me conform... - Las puertas del ascensor se abren para dejar entrar a mi amigo de clases - ¡Marcos! - Me levanto a saludar y Max viene detrás de mi.
- ¡Hey! Mira que guapo estás - Me manosea todo cuando lo abrazo y logra hacerme reír.
- Tu también, estás mas lindo desde la ultima vez - Le doy un pico en los labios y Max se mantiene a la distancia - Ven, te presento a Maximus - Le señalo a mi mejor amigo.
- ¡Hola!, ¿Qué tal?, ¡Mucho gusto, Marcos Smith Vosthed! - Se coloca en su papel serio, me río divertido en mi puesto de la escena, la cara de desconcertado de Maximus es mundial.
- ¡Mucho gusto, Maximus! - Max lo saluda muy varonil y me burlo de él, cosa que nota.
- ¿Para qué soy bueno? - Marcos quiere sacar su trabajo directo.
- Bien, te enseño todo lo que el señor aquí presente, quiere - Me le recuesto en la espalda a Max y me voy a mostrarle a Marcos, todo lo que debe hacer. Maximus opina en algunos detalles que le van saliendo y Marcos anota todo en su agenda, así nos pasamos alrededor de dos horas, se nos llega la hora del almuerzo y decido invitar a mi compañero de colegio para que nos acompañe al almuerzo.
Max y mi persona nos adelantamos al garaje, Marcos se queda ultimando unos detalles y nosotros lo esperaremos abajo, subimos al ascensor y se cierran las puertas.
- No sabía de esas preferencias sexuales tuyas - Me suelta algo sorprendido y yo me carcajeo, el lugar se llena por completo de mi risa.
- Sabía que no te ibas a aguantar - Me burlo y me mira desconcertado - Deja de verme así.
- Es que no entiendo, ¿Por qué no me habías dicho? Yo no juzgo a los de tu tipo - No puedo con la risa y me inclino para agarrarme el estomago.
- No soy gay, me gustan las mujeres - Hablo entre risas.
- También te pueden gustar los hombres, se llaman bisexual - Habla serio y yo juro que no puedo con la risa, estoy totalmente rojo.
- No, Max. No me gustan los hombres - Me seco unas lagrimas traicioneras que se me escaparon.
- Pero tu te besaste con él, yo los vi - Dice confundido y se señala el ojo con su dedo índice, niego con una sonrisa.
- ¿Cuántos picos te he dado a ti? - Le cuestiono y piensa un poco, me mira con una mirada de reclamo.
- Pensé que solo lo hacías conmigo - Se limpia los labios - ¡Que asco!
- Solo es juego, lo conozco desde que somos niños. Créeme, el no es gay, ni bi, ni nada de ello. Ahí donde lo ves tiene su masculinidad alta, si lo notaste ni se inmuto por tu presencia, es lo que digo, este mundo está muy metido en el machismo y todo ello, si lo hacen dos mujeres es super rico, uff, no lo voy a negar. Pero los hombres también podemos ser cariñositos - Le hago pucheritos y acaricio su mejilla, se ríe y se mantiene en silencio por un buen rato.
- Te juro que pensé que tenían pasado juntos, ya sabes - Bandea las manos como tratando de explicarse.
- No importa - Me encojo de hombros - Muchos lo creen y no me importa - Nos quedamos afuera del auto esperando a Marcos, en unos poco minutos baja y viene sonriente, es arquitecto, pero tenía tiempo sin un trabajo y este es muy bueno.
- ¿Nos vamos? - Pregunta en cuanto se acerca.
- Claro - Respondo y subimos todos, Max va en el copiloto y Marcos va atrás, nos socializamos y el almuerzo se lleva muy bien, tan bien, que Max ya le ofreció un contrato con los hoteles, piensa remodelar muchas cosas y lo necesitará por un buen tiempo. Dejo a Marcos en su casa y continuo a la empresa, llevo al jefe conmigo, solo nos quedan las horas de la tarde, pero son suficientes para revisar el estado financiero de la empresa y todas esas cosas que el dios griego necesita saber.
- ¿Tienes los reportes listos? - La pregunta me ofende.
- ¿Es en serio? - Lo miro reírse y vuelvo mi vista a la carretera - ¡Idiota!
- Solo quería verificar, la costumbre, lo siento - Dice entre risas.
- Muy gracioso - Digo con la vista al frente - ¿Puedo preguntar qué te hizo venir? - Le pregunto lo que me ha estado rondando desde el día que dijo que volvería.
- Me estaba enamorando - Eso me hace mirarlo sorprendido.
- Y, ¿Por qué te viniste? - Le reclamo, desde que pasó lo de Hiraly la ha pasado muy mal.
- No me conviene - Se relaja en el puesto y creo que entiendo el hilo de la conversación, o de lo que quiere decir - Es una mujer inestable, le gusta andar aquí y allá - Entiendo.
- ¿Dormiste más de una noche con ella? - Le pregunto.
- Ajan - Suspira.
- De pronto, solo te gustaba, ya sabes, en la cama - No creo que se estuviera enamorando realmente.
- No lo sé, pero no me gustaba la sensación que me hacía sentir - Me quedo en silencio antes eso, sé lo que le cuesta volver a enamorarse.
Llegamos a la empresa y nos colocamos en marcha de todo el trabajo.
POV MARCOS
Luego del almuerzo con Axel y Maximus regresé muy contento a casa, espero a Natasha para darle las buenas nuevas, estoy muy feliz porque ya llevaba un tiempo sin empleo y la que ha estado sustentando ha sido mi hermanita, trabajando en dos trabajos, uno de mesera y otro de niñera.
Me adentro en mi habitación y acomodo mis cosas, voy a empezar con la cotización del apartamento, este va a ser un trabajo bastante grande, voy a necesitas unos seis trabajadores, entre ayudantes y oficiales, aparte, me toca conseguir carpintero y cerrajero. Axel me dijo que no me preocupara por el dinero, como me gusta trabajar a mi, eso de estar reduciendo presupuesto solo sirve para trabajar con materiales de baja calidad, mis trabajos son costosos porque no mido en los gastos de materiales y mi obra de mano que siempre ha hablado bien de mi.
Organizo todo este tema y bajo a la cocina para realizar la cena, Cindy vendrá a cenar y así tendré la oportunidad de contarle también a ella, Cindy es mi novia oficial desde hace dos años, tenemos planes de casarnos, pero la situación ha estado un poco agitada, decidimos aplazarlo hasta que consiguiera un trabajo estable, lo he estado buscando desde hace mucho tiempo, no he contado con la suerte, gracias a Dios que Axel pudo recomendarme con su amigo y ya tengo para estabilizarme un poco.
Coloco las pastas en el fuego y dejo descongelando la pechuga, pico las verduras cuando la puerta es abierta y las llaves son escuchadas en el lugar, solo una persona hace todo ese escandalo.
- ¡Hola!, ¿Cocinando? - Me da un beso y un abrazo.
- Sí, adelantando. ¿Qué tal tu día? - Le pregunto mientras le ayudo con el montón de bolsas que trajo - ¿Por qué no me avisaste para acompañarte a mercar?
- No quería molestarte, además, me quedaba cerca de la salida del trabajo - Se tira en el mueble y le sirvo un vaso de agua, se lo entrego - ¡Gracias, hermanito! - Está hecha un desastre, su cabello está desorganizado, su ropa es simple y unas ojeras se asoman en su rostro desde hace meses.
- Cocino y vuelvo - Le informo antes de levantarme.
- Tómate tu tiempo - Hace un desdén con su mano y saca su teléfono para ver videos de su grupo de K-pop favorito.
- Estas obsesionada con esos chicos, ¿Lo sabes? - Tiene veintiséis años, pero se muere por esos chicos.
- Lo estoy - Se encoje de hombros y toma un sorbo de agua - Algún día me casaré con Jim - No sé quién es, pero pobre.
- Tendrá que cocinarte y hacer las cosas de la casa porque mientras trabajes no creo que lo hagas - Le molesto mientras pico las verduras.
- A él le gusta cocinar - Me responde como una niña y me río de su actitud, nunca dejó a su niña interior.
- Como sea, pobre - Se ríe.
- Pobre yo porque él cocina salado, me joderá el colesterol y la presión, todas esas cosas que altera la comida salada - No sé de dónde saca tantas cosas - A ver te ayudo para que dejes de quejarte.
- Pues gracias - Sonríe y comienza a cortar la pechuga, en menos de lo que canta un gallo.
- Mientras vas sirviendo, voy arreglando la mesa - Me dice emocionada, esto huele delicioso y creo que ya se le abrió el apetito.
- Coloca un plato más para Cindy - No le vi la cara, pero sé que hizo un mal gesto, ella dice que Cindy no me quiere y que no la ve tan dispuesta a todo por mí, yo digo que son celos de hermanita menor.
- Esta bien - Dice neutra. La veo colocar la mesa y sirvo los platos, el timbre suena y me retiro el delantal, abro y es mi novia, hermosa como siempre.
- ¡Hola amor!, ¿Cómo estás? - Le doy un beso y ella me coloca la mejilla, me extraño, pero me sonríe así que no le veo nada malo.
- ¡Hola! - Me da esa hermosa sonrisa y le hago señas para que entre, me sigue y saluda desde lejos a Nat que no tiene intenciones de saludarla de beso.
- Hola - Natasha le saluda seca.
- Vamos, amor. ¡Siéntate! - Ruedo la silla para que se siente y lo hace. Nat se sienta en su puesto en completo silencio.
- ¿Cómo ha ido todo, Cindy? - No me gusta el tonito con que lo hizo, mi novia no la mira, solo mantiene su mirada en las pasta y le da vueltas con el tenedor.
- Muy bien, gracias. Y, ¿Tú? - Le responde muy dulce y yo decido comer tranquilo, escuchando su conversa.
- Excelente gracias a Dios - Natasha le contesta y sigue comiendo, de vez en cuando, sujeto la mano de mi novia y ella me sonríe con los labios unidos, la noto tensa.
- ¡Tengo buenas noticias! - Natasha me mira atenta y Cindy apenas muestra interés - ¿Sucede algo? - Cuestiono al notar su actitud durante la noche. Mi hermana hace un gesto de burla y Cindy entierra la cabeza, no quería ser paranoico, pero si sucede algo.
- Nada, mi amor. Que cosas con las que sales a veces - Me está mintiendo, asiento porque no quiero tener esa conversación delante de mi hermana.
- ¿Qué noticia? - A Nat le brillan sus ojitos y sonrío, me recuerda cuando era una niña y mamá le decía que tenía un regalo para ella. Le acaricio su mejilla y me sacude la mano con pena - Ya no soy una niña.
- Siempre serás mi niña - Le sonrío tierno, pero ella no, culera.
- Ajá, la noticia - Levanta sus manos.
- La noticia que les tengo es que, ¿Recuerdan a Axel? - Ambas asienten - Me contactó en estos días y me dio un super proyecto, aparte, el tipo para el que trabaja, parece que le caí bien y me ofreció la remodelación de los hoteles Floyd, es decir, tendré trabajo para harto rato.
- ¡Eso es genial! - Nat se levanta y me abraza, Cindy me sonríe desde su puesto. La miro en reclamo y solo usa esa sonrisa de labios cerrados que me está empezando a fastidiar.
- Sí, ya no tendrás que trabajar tanto y podrás buscar con más tiempo un mejor trabajo - Nat suspira de alivio.
- Primero esperemos a que termines el primer trabajo y con la paga miramos, además, tu ya tienes planes - Señala con el tenedor en dirección de Cindy, miro a mi novia con la cabeza enterrada.
- Quieres decirme, ¿Qué es lo que pasa? - Le exijo cansado de su actitud y Nat se levanta de inmediato, sospecho de que ella sabe algo.
- Ya tengo sueño, iré a descansar - La veo caminar a la cocina y dejarme a solas con Cindy. La miro y espero a que diga algo, me mira y en sus ojos puedo ver vergüenza.
- Lo siento mucho - Es lo único que dice, se coloca de pie y sale llorando, la sigo y llamo, pero no me presta atención.
- Amor, ven, espera - Corro y la alcanzo, ella llora a ríos y la abrazo.
- ¡No!, ¡No me toques! - Llora más - No te merezco, soy una basura - Me siento confundido, ¿Qué está pasando? - Terminamos, no me busques, no me llames, no te contestaré, me iré del país - Con esas palabras se da la vuelta y se va, mi cuerpo no responde a nada, solo repite esas palabras en mi cabeza una y otra vez, me siento en el aire, ni siquiera soy consciente de lo que pasa a mi alrededor, las manos de mi hermana tocan mi hombro y me giro buscando una explicación.
- No me lo estás preguntando, pero tiene otro - De repente todo a mi alrededor se queda en silencio, solo veo las cosas moverse, pero no escucha nada, Nat me habla y juro no escucho nada, me guio hacia mi habitación y me encierro, sentado en mi cama veo a lo lejos y poco a poco, la realidad viene pujando en mí, mi corazón se contrae por dentro y un nudo en mi garganta exigen mis lagrimas salir, lloro pero solo eso, me mantengo en silencio y las lágrimas salen sin avisar, no piden permiso, solo salen. La puerta es tocada.
- ¿Estás bien, Mar? - Mi hermana llama desde el otro lado.
- No te preocupes - Carraspeo porque mi voz se quebró - Estoy bien - Digo más para mi, que para ella, siento sus pasos alejarse de mi puerta y espero que esto nunca le pase a ella.