Llego al hotel con notable cansancio, no sé si soy la única persona a la que, después de almorzar le da sueño. El hotel se ve cuidado y aseado. Me bajo del auto viendo la fachada y la apariencia del hotel.
- Parece que alguien está haciendo un buen trabajo - Axel dice una vez ha rodeado el auto y se acerca a mi.
- Espero que los números estén así de bien - Me acomodo el saco y entramos.
- ¡Buenas tardes, señores! - Mi vista van a la recepcionista, la mujer de tez pálida, pero mirada muy bonita junto con su sonrisa.
- ¡Buenas tardes! - Axel entra en plan galante y termina de derribar mi conquista, perfecto.
- ¡Buenas tardes, señorita! - Quedo mirando su uniforme buscando el apellido o el carnet que la identifique, la caratula dice "Harry", perfecto - ¡Harry! - Menciono como un premio y ella asiente amable.
- ¿Cómo te llamas? - Axel ladea la cabeza y la chica esboza una bella sonrisa.
- Mi nombre es Valeria, señor - Mantiene su perfil profesional, muy a pesar de que esta totalmente sonrojada.
- Valeria - Ahora si entro en el plan de jefe - ¿Se encuentra el gerente? - Me mira algo desconfiada, pero mantiene su sonrisa de amabilidad.
- Puedo preguntar, ¿De parte de quién? - Su tono me advierte que no me dejará pasar si no soy importante.
- Dile que lo busca nada más y nada menos que... - Axel usa ambas manos para presentarme cómicamente - Es el dueño y señor de todo esto, preciosa - Hace un circulo con su dedo índice, alrededor del lugar, la chica abre los ojos sorprendidos - El Señor Maximus Floyd White.
- Disculpe señor, deme un momento y ya le hago saber al gerente que está aquí. ¿Se les ofrece algo? - Muy amable la señorita.
- Coffee, please - Le pido a la chica y esta me asiente.
- Tea - Axel imita mi ingles y siento en eso algo de burla.
Veo a la chica alejarse a los pasillos, esperamos en la barra y aprovecho para observar lo bien que se ve.
- ¿Te parece gracioso? - Le pregunto con mi vista en los detalles del lugar.
- Quiero a esa chica y no te metas - Me señala con su dedo y me río en su cara.
- Inténtalo - Le reto con una sonrisa prepotente.
- Por favor, Max. Ni siquiera te quieres acostar con ella - Ahora me ruega, después de advertirme - Es demasiado buena para ti - Arqueo una ceja.
- Igualmente para ti - Le digo de vuelta y se ríe.
- La quiero - Me advierte.
- Ya te dije que lo intentes - Le reto.
- ¡Ya les traje las bebidas! Perdón yo... - Se disculpa Valeria al percatarse de que mi amigo y yo teníamos una conversación algo... caótica.
- Tranquila, mi socio y yo discutíamos de negocios - Lo miro recriminante, ¿Cómo le dijo?
- Si, claro, ¡Negocios! - Enfatizo la palabra y Axel me pica un ojo, no me interesa la chica, pero me parece buena.
- El gerente les espera, síganme, por favor - Nos guía a la oficina del gerente, esa que conozco muy bien. Toca con cuidado la puerta y la abre de inmediato - Señor Duarte, el Señor Maximus y el Señor Axel - Nos señala con protocolo. El tal Duarte se coloca de pie y es un tipo alto, tenemos más o menos la misma estatura, su traje bien portado lo hace elegante, Axel carraspea, parece que lo intimidaron con el físico. El tipo es bastante apuesto, se ve mayor, de algunos treinta y algo.
- Señor Floyd, sea usted bienvenido - Me extiende la mano y el apretón es fuerte.
- Buenas tardes - Saludo.
- ¿Qué tal, Axel? - Saluda a mi mejor amigo y lo miro extrañado, luego caigo en cuenta que él es quien lo contrato.
- Muy bien, Esteban, gracias - Axel se desabrocha el saco y se sienta.
- Bien, supongo que su visita es para revisar los reportes - Esteban acomoda unas carpetas en frente de mi.
- Exacto, quiero estudiar su plan de trabajo y como ha ido funcionado - Le explico y el asiente, posa su mano sobre las carpetas y me las extiende.
- Aquí está todo lo que necesitas, si no entiendes algo, aquí estaré - Abre sus manos como cual dios, Axel esboza una sonrisa y yo frunzo el ceño, ¿Qué se cree?
- Creo que el puede con eso - Miro a mi mejor amigo con mala cara y el se ríe mientras saca la laptop del estuche, nos colocamos a trabajar y debo reconocer que están las cuentas claras, en poco tiempo terminamos, ya que el trabajo aquí es parecido al del primer hotel que visitamos.
- Bueno, ya esto sería todo por el día de hoy - Cierro la ultima carpeta y Axel asiente, Duarte se encuentra en su silla balanceándose y jugando con una pluma en sus manos.
- ¡Muchas gracias, Esteban!, ¡Como siempre tan eficiente! - Axel alardea al tipo que se cree dios.
- ¡Un placer! - Me limito a decir, levanto mi mano para despedirme.
- Igualmente - Se colocó de pie, sus manos están en los bolsillos de su pantalón.
Salimos de la oficina y me mantengo en silencio hasta llegar al auto, subo al puesto del copiloto y me coloco el cinturón, Axel sube al asiento del piloto y cuando mete la llave hablo.
- ¡Muchas gracias, Esteban!, ¡Como siempre tan eficiente! - Remedo en tono fastidioso y con gesto de molestia en mi rostro, me mofo. Axel se carcajea en su puesto, tira su cabeza hacia atrás, coloca el auto en marcha y va mirando por los retrovisores.
- Deberías de ser menos celoso, tengo una vida aquí hecha, no es mi culpa que hayas decidido largarte para Moscú - Me dice mientras conduce, su vista siempre esta al frente, me relajo en mi puesto y suspiro profundo.
- Sabes perfectamente por qué me fui - Digo ya un poco más calmado.
- Lo sé, no era mi intención... - Se apresura a disculparse.
- En su momento, dolía. Ahora, puedes estar tranquilo - Asiente y continúa conduciendo.
- ¿Al hotel o directamente a tomar ese trago? - Pienso en las dos opciones y primero me daré una ducha.
- Al hotel, necesito un baño para recargar energías - Me estiro en mi puesto.
- Bien, te dejo y hago lo mismo, son las... - Mira su reloj y vuelve al timón - Seis, te recogeré en eso de las ocho y media.
- Me parece perfecto, puedo tomar una siesta de media hora - Me organizo mentalmente, si tengo tiempo, apenas llegué ayer y ya adelanté bastante, en la empresa sé que todo está en orden, Axel es un desmadre con las fiestas y las mujeres, pero es bien responsable.
Me deja en la entrada del hotel, bajo del auto y cierro la puerta con cuidado, no vaya a ser que el niño se coloque a llorar.
- A las ocho - Me dice y me asomo por la ventanilla.
- A las ocho, entonces - Me dirijo al interior del hotel, subo al ascensor privado de la suite bajo la mirada de los presentes en la recepción, no le presto atención a nadie, veo las puertas cerrarse y me recuesto un poco en la pared metálica de la caja que me transporta. Espero el p**o que anuncia que llegué a mi hogar pasajero.
Camino en dirección del baño mientras me saco la camisa, la correa ya me la había quitado en el ascensor, saco mis zapatos sin agacharme sino con la ayuda de un pie y luego con el otro. Coloco mi maleta en la cómoda que hay y la abro para buscar lo que me colocaré hoy.
Escojo una camisa manga larga blanca, unos jeans clásico n***o y una chaqueta de cuero, coloco el atuendo en la cama y me voy a bañar, una ducha rápida de veinte minutos, cepillo mis dientes y peino mi cabello, aplico un poco de cera para que no me despeine y no quede teso como lo hace el gel. Me cambio con la camisa y el pantalón, acomodo los zapatos para cuando me despierte. Me acuesto dejando la chaqueta a un lado para no machucarla al dormir, son las seis y cuarenta, coloco una alarma a las ocho menos cuarto. Me quedo dormido luego de ello.
Me despierta el sonido de mi teléfono, miro y es Axel, contesto la llamada de inmediato.
- Eh - Digo aún acostado.
- Baja, ya son las ocho y media - Salto de la cama y recuerdo que quedamos a las ocho.
- ¿Por qué no subiste antes? - Cuestiono y se ríe.
- Te conozco socio, te deje dormir un ratico más. Baja, estoy esperándote - Me dice alegre, busco mis zapatos y me coloco, recojo la chaqueta y mi cartera. Abro el ascensor y en cinco minutos estoy en la recepción. Salgo a la terraza y veo a mi mejor amigo recostado en su Lamborghini, se da la vuelta y sube de inmediato cuando me ve, acomodo mi chaqueta y camino en dirección de él, subo al auto y cierro la puerta, coloca el auto en marca en cuanto se asegura de que me coloco el cinturón.
- ¿Vas a tomar hoy? - Pregunto al ver que va conduciendo, porque si decide tomar, entonces conduciré yo.
- Solo un poco - Se encoje de hombros, despreocupado y me guiña un ojo.
- Bien, si veo que te pasas yo conduzco - Le advierto y asiente.
- Bien - Habla entre dientes.
Llegamos a la disco, una no tan lujosa pero si agradable.
- ¿Siempre invitaste a alguien? - Pregunto interesado en alguna de sus amigas.
- Invité a una, pero no sé con que salga, dijo que estaba ocupada o algo así - Lo miro con los ojos entrecerrados - Estaremos bien solo los dos, ¿No? - Ladeo la cabeza y asiento.
- ¿Qué mas da? - Le digo y me mira con incredulidad.
- ¿Cómo te atreves? - Me dice con tono irónico, nos empujamos en confianza y nos reímos. Vamos a la entrada y pasamos a la zona VIP directamente, el ambiente esta bueno, desde arriba puedo ver a las personas que hay en el lugar, hay chicas muy hermosas, tal vez me lleve una al hotel, pedimos nuestra primera rondas de whisky y me parece que ninguno de los dos manejara hoy.
- ¡Hoy nos vamos de amanecida! - Axel levanta el vaso y se lo empina todo, hace un gesto en su rostro y sacude su cabeza.
- Suave, sí es que quieres amanecer, bestia - Se ríe y pide otra ronda más.
- Amigo mío - Me abraza y coloca una mano en mi pecho - ¡Uy! Estás tocable - Masajea mi pectoral, sacudo su mano con fuerza y se ríe - Hoy me iré con alguna chica de aquí, así que te aconsejo que hagas lo mismo - Niego divertido con mi cabeza.
- Apenas estamos ambientándonos - Se separa para recibir la segunda ronda de Whisky.
El Dj coloca buena música, a nuestra tercera ronda me animo a sacar una hermosa rubia que esta con un grupo de amigas, me acerco a la mesa.
- ¡Disculpen, señoritas! - Todas giran su atención a mi - Me robaré a esta hermosa chica, si ella quiere - Las risitas del grupito me hacen sonreír.
- Amiga por ese hombre me dejo llevar hasta a un motel - Dice la morena vultuosa del grupo, la chica rubia me extiende su mano, mientras se ríe de lo que dijo su amiga, la llevo a la pista de baile y no la suelto hasta que nos cansamos.
- ¿Quieres algo de beber? - Le pregunto a la chica y asiente. La guio a la barra - Pide lo que quieras - Me sonríe con una mirada coqueta y pide.
- Dame una margarita - Enarco una ceja por el tono que usó, muy linda y todo, pero si no es amable no me interesa.
- Regálame la cuenta, por favor - Le digo al bartender y el chico asiente, la mujer me mira desconcertada, pero hoy no será. Hoy dormiré solito en mi cama de hotel de cinco estrellas.
- ¿Te vas? - Me pregunta con la margarita en la mano.
- No, pero voy a beber solamente, ya no quiero bailar. ¡Que tengas una linda noche! - Me retiro de la barra y subo a mi zona de confort, me siento en el mueble y pido una nueva ronda de whisky. Volteo la vista y veo a Axel besándose con su compañía de la noche, sonrío en mis adentros, molleja de buena que es.
- ¿Solo? - Volteo en busca de la voz femenina, la chica sonriente me hace sorprenderme. Es una pelinegra con tez piel canela, me acomodo y le sonrío coqueto. Esta sentada en
- Totalmente - Hago pucheros y ella me sonríe con malicia. Pido una nueva ronda y le hago señas al chico para que espere un momento - ¿Quieres algo?
- Regálame... - Se queda pensativa - Un tequila, por favor - Le sonríe al chico amable.
- Claro que sí, señorita - Sale en busca de los tragos que les he pedido.
- ¿Cómo te llamas? - Me pregunta con una voz seductora.
- Maximus Floyd, un placer - Beso su mano sin dejar de mirarle a los ojos.
- Sandra Durand - Sonríe.
- ¿Bailas? - Me pregunta mi conquista.
- Lo que quieras - La tomo por una mano y la guio a la pista.
- ¡Eso! - Axel me grita animoso, se nota que ya está tragueado.
- Dame un momento, por favor - Le digo en el oído a la chica, me voy con su afirmación. Llego al lugar donde se encuentra mi amigo y la chica que está con él se ve igual de tomada.
- ¡Mi mejor amigo!, ¡Mi hermano! - Me besa la cabeza y sonríe emocionado.
- Dame las llaves - Me mira extrañado - Las del auto, no te hagas - Niega.
- No, no, no... Tu estás tomado, no vas a conducir así - Espeto una sonrisa de burla.
- No son para manejar yo, me iré en taxi - Asiente y las saca del bolsillo, me las entrega - Bien, pórtate juicioso y complácela.
- Por supuesto que lo haré - Grita en voz alta, me retiro a mi conquista que me mira sonriente desde su sitio, se ve bastante elegante.
- Vamos - La guio a la pista, bailamos un par de canciones y nos fuimos al bar, la chica pidió una margarita y esta si fue amable con la chica de la barra, sonrío ante el recuerdo de la chica anterior y miro hacia la mesa, ahí estaba, mirándome como una diabla, me di la vuelta con una sonrisa traviesa y le hablé a mi chica - ¿Nos vamos? - Le pregunta en doble sentido y me siente, me da un beso que no dudo en responderle - ¡Perfecto! - Digo en tono cantarín.
- ¿Dónde vives? - Me pregunta mientras salimos.
- Vivo en Park Avenue, pero por el momento, me estoy quedando en mi hotel, no me lo estás preguntando, pero llegué apenas ayer de Moscú, donde viví los últimos tres años y, mi apartamento estaba ocupado o lo está, debo esperar a que me lo entreguen - Le explico algo breve, me agrada y es bueno entenderse antes de ir a la cama con alguien - Y, ¿Tú, dónde vives? - La miro y me sonríe.
- Vivo en Third Avenue, mi apartamento si está ocupado por mí y llevo años viviendo aquí - Río de lo que dice.
- Me parece perfecto - Le hago un ademán para que suba al taxi que acabo de pedir.
- ¿No tienes auto? - Me pregunta confundida.
- Yo creo que quieres llegar viva, ¿No? Y yo no quiero una multa - Asiente con una sonrisa - Al Hotel Floyd, por favor - Pido al chofer.
Llegamos al lugar, pago el taxi y la guio al ascensor.
- ¿Es tuyo, en serio? - Me pregunta mientras la arrincono en la caja metálica.
- Soy Maximus Floyd - La beso en el cuello y subo su vestido rojo, ella jadea y emite un gemido bajo.
- ¿Vamos a la suite? - Pregunta entre jadeos y besos.
- Ajam - Bajo las mangas de su vestido y beso su hombro.
Las puertas se abren y la cargo, ella envuelve sus piernas en mi cuerpo y se deja llevar, la beso mientras aprieto sus glúteos firmes.
- Gym? - Pregunto.
- De lunes a viernes - Me besa y su lengua entra en mi boca.
- Mmm - La dejo caer en la cama, será solo sexo así que no habrán detalles. Termino de bajar el vestido, dejando sus grandes pechos al descubierto, succiono sus picos y ella jadea, subo por completo la falda de su vestido y meto mi mano en su panty invadiendo sus partes.
- ¡Ah! - Bendito sonido que emiten las mujeres.
- Lista para mi - Le digo al tocar su humedad y ella sonríe traviesa.
- Déjame y te preparo para entrar ahí- Veo que se agacha y toma la correa de mi pantalón, la desabrocha y abre mi pantalón, levanto un poco la pelvis para que saque mis jeans, le ayudo a quitarme mi chaqueta y mi camisa.
- Ah - Emito al sentir su boca en mi parte sensible, ¡Dioses! Dejo caer mi cabeza hacia atrás y cierro los ojos mientras toco el cielo, ella sigue haciendo muy bien su trabajo, lo lleva un poco más atrás y se siente realmente bien, pero no dejaré que ella haga lo que debería hacer yo - ¡Ven aquí, traviesa! - Me sonríe con malicia - Has sido una chica muy mala y mereces tu castigo.
- ¡Castígame! - Me tienta y la volteo, dejándola en una posición hermosa para mí, saco mi preservativo y lo coloco con cuidado, toco un poco en su zona y gime - ¡AH! - La envisto con fuerza y gruñe, me quedo un momento sin hacer nada, solo acaricio sus picos y beso su espalda de manera agresiva, muerdo y ella gime despacio.
Comienzo a embestirla con fuerza y grita, aprieto sus pezones y comienza a gemir más suave, le doy placer hasta sentir que aprieta y se deja caer, la volteo para que me mire mientras termino yo, me sonríe traviesa y comienzo a buscar mi propia liberación.
No creo que olvide esta noche, porque lo que menos pienso hacer es dormir. Termino y me dejo caer a su lado, me mira sonriente, conozco esa mirada de satisfacción y me encanta. Cubro mis partes con la sabana, por raro que parezca, no me gusta que me vean desnudo.
- ¿Quieres dormir? - Le pregunto para confirmar que ella quiera lo mismo que yo.
- no vine a dormir - Se sube encima de mi y se menea en mi débil erección, deja besos en mi cuello y sube en busca de mi boca, invado la suya con mi lengua y ella jadea.
- Que bueno que pienses así - Me quita el condón que tengo en la mano y lo coloca con cuidado, la observo con cuidado y sí que me divertiré hoy, se sube encima y comienza a moverse, pero no soy de ceder el control, en este ámbito quien da placer soy yo, me levanto con ella aun moviéndose y la guío a la cómoda que hay en el lugar, se deja caer y abre las piernas, comienzo a penetrar con fuerza y ella a gritar. Luego de colocarla en muchas posiciones decido dormir, pero me gusta hacerlo solo.
- Sí, un taxi, por favor - Me mira extrañada, está envuelta en una toalla porque se acaba de duchar.
- ¿Vas a salir? - Sé por qué lo pregunta.
- No, ¿Por qué? - Pero me gusta divertirme con esta parte.
- Porque pediste un tax... ¡Oh! Okay, ya entendí - Comienza a buscar su ropa y se cambia con prisa, la miro atento a lo que hace y me sorprende que no hace ningún gesto de enfado, ni tampoco le veo intenciones de reclamarme, ¡Interesante! Se viste y sale en busca del ascensor - ¡Que descanses! - Fue lo ultimo que dijo, vi las puertas del ascensor cerrarse y quedé paralizado, una mujer me acaba de dar una bofetada en silencio y no sé cómo pasó. ¡Sandra Condrad!, ¿Quién eres?
Me acomodo en mi cama y duermo como un bebé, la noche me sirvió para conciliar un buen sueño, ni siquiera me fijé en qué momento me he quedado dormido.
La alarma de mi teléfono anuncia la entrada de un nuevo día, un mensaje de mi mejor amigo llama mi atención.
"Hoy desocupan el apartamento, ven a verlo para que me digas, ¿Qué quieres cambiar?". Suspiro profundo y siento un alivio enorme, no hay nada como dormir en tu propia casa. Aunque, a las chicas las seguiré trayendo aquí, no llevaré a nadie a mi apartamento, no me gusta tener mujeres en él, ahí solo estuvo una sola persona y es la única que estará hasta mi último día, mi dulce Hilary. Te extraño todos los días de mi vida.