Paige Esbocé una sonrisa coqueta cuando me preparaba para salir del hotel y tener mi anhelado encuentro con el hombre que me robaba cientos de suspiros. Los latidos del corazón eran cada vez mucho más fuertes y mi emoción, infinita, sin embargo, todos mis planes se fueron al carajo cuando me encontré con mi amado padre cara a cara. —Paige ¿A dónde vas a con esa sonrisita tan burlona? —Enarcó una ceja, y al apenas escuchar la estupidez que salió de su boca, toda la felicidad se terminó, convirtiéndose en molestia y fastidio. —Voy a casa, ya no quiero estar ni un solo minuto más en esta fiesta tan tonta y además, he tenido bastante dolor ocular por lo que planeo descansar y dormir como una momia ¿Te molesta que lo vaya a hacer? —Traté que mi rostro no luciera tan irritado al momento de co

