Heaven Intenté mostrar la mejor de mis sonrisas al señor Harry Relish, el único hombre que podría ser capaz de ayudarme a dar por terminado el matrimonio. Hoy, 6 de enero, iba a darlo todo por intentar conseguir que los Relish aceptaran darle fin de una buena vez al contrato con los Thompson y los Clarck. —Buenos días, señor Relish. Qué gusto conocerlo y estar aquí con usted —le extendí la mano y él la apretó con gusto. —Señorita Heaven Duch, no sabe lo feliz que me hace conocer a una mujer tan bella e inteligente como lo es usted —besó mi mano y le sonreí de nuevo, qué amable era—¿En qué puedo ayudarle? —Quiero hablar con usted sobre un contrato millonario que firmó con las familias Thompson y Clarck hace muchísimos años —me atreví a decirle, por más que las manos me temblaran. Tal v

