Daphne Crucé las piernas por enésima vez en menos de diez minutos. Mis padres me habían pedido hablar con ellos y para lo mismo, se habían tomado la molestia de venir hasta Noruega. Mi madre lucía evidentemente molesta y mi padre igual, aquello lo notaba por las malditas expresiones que tenían. No imaginaba lo que iban a decirme, y eso me preocupaba muchísimo. No comprendía por qué razón tenían que viajar hasta acá en lugar de enviarme un mensaje o hacerlo mediante una llamada telefónica. —Muy bien, supongo que ya es el momento de qué me digan de qué se trata todo esto. Han viajado desde Estados Unidos hasta acá y no creo que sea por una simple razón —comencé a jugar con mis dedos. Me estaba volviendo loca. —Daphne, queremos que el matrimonio se lleve a cabo el mes siguiente, no hay

