(Narrador omnisciente)
El viento soplaba con violencia haciendo que los árboles se movieran con brusquedad, las estrellas brillaban con intensidad alrededor de la luna, los pequeños susurros del viento chocaban contra el cuerpo del cazador.
El hombre con sus ojos vendados se movía ágilmente como si de una danza se tratara, sobre un árbol se encontraba Eru, el elfo había desaparecido por un año y medio después de que el cazador lo rechazara. Un año y medio en el que se dedicó a entrenar y dejar de parecer un adolescente más, su cuerpo obtuvo más musculatura y sus sentidos se volvieron mejores.
—Hola -dijo en un susurro evitando asustar al hombre-
El cazador se quedó quieto unos segundos y después quitó la venda bajando la Katana que lo caracterizaba, miró hacia el árbol donde se encontró con el rubio. Su mente se quedó en blanco y su mirada se perdió en el cuerpo del elfo, estaba confundido, sorprendido por cómo lucia después de tanto tiempo sin verlo.
—Eru -dijo en un susurro sacándole una sonrisa al rubio-
—Qué pasa? -sonrió bajando de un salto de el árbol-
—Se puede saber qué haces aquí niño? -la sonrisa del rubio se borró y miró con algo de enojo al hombre frente a él-
—Ya no soy un niño -se quejó y el pelinegro con una sonrisa comenzó a caminar hacia las murallas-
—Claro y yo no soy un cazador -el rubio apretó sus dientes y tomando con brusquedad el brazo del hombre lo volteo empujándolo contra un árbol-
—Ya no soy un niño Danilo -el pelinegro lo miró con enojo-
—Claro lo que tú digas, ahora -dijo tomando por el cuello al rubio se acercó a su rostro- no vuelvas a tomarme de esa manera niño que soy capaz de golpearte... vuelve a tu casa
Lo empujó haciendo al rubio trastabillar, una vez mantuvo el equilibrio miró como el pelinegro se perdía entre la obscuridad, tomando valor corrió a toda velocidad tomando nuevamente al cazador del brazo empujándolo hacia un árbol.
Sus labios se encontraron con los del mayor evitando alguna queja de parte del pelinegro, sus brazos se enredaron en su cuello profundizando el beso. El cazador estaba sorprendido no se esperaba eso, con algo de dificultad trató de separar al rubio de su cuerpo, claramente no lo logró y por fin después de mucha espera movió sus labios marcando el ritmo sacándole un suspiro al elfo.
[...]
—Danilo -el pelinegro volteo a verlo-
—Que -el rubio se levantó de la cama del pelinegro y camino hacia el-
—Tardarás mucho? -se abrazó a su cuerpo y el pelinegro suspiro acariciando su espalda-
—Probablemente -dijo y siguió poniéndose el traje para salir a cazar- puedes quedarte o irte cuando quieras
—Yo... te esperare -el pelinegro asintió y en él sintieron de su cadera colocó su katana-
—Bien ya me voy -dejando una caricia en el cabello del rubio camino hacia la salida-
El viento golpeaba el rostro del pelinegro mientras corría con velocidad junto a su nuevo compañero de caza, Damián un chico alto con cuerpo delgado y cabello color miel. Le había costado adaptarse a su nuevo compañero pues recientemente al angel le habían arrebatado sus alas y lanzado al mundo mortal sin ninguna explicación.
—Trata de mantener tu temperamento lo más bajo posible y no ataques si ellos no atacan primero -murmuro y el de cabello miel asintió- estarán a la defensiva ya saben que vamos
—Entendido -murmuro y siguieron corriendo en dirección al poblado que había sido masacrado por vampiros-
Al llegar un grupo 4 de vampiros los esperaban, un hombre pelinegro que parecía ser el lider, una vampiresa de cabello castaño más joven y de estatura media, por último dos vampiros de aproximadamente 20 años, uno pelinegro y el otro castaño.
—Buenas tardes -dijo el pelinegro parándose frente a ellos a unos cuantos metros- lo que han hecho es un delito
—No -dijo con firmeza el vampiro mientras los más pequeños mostraban los dientes en forma de amenaza-
—Tendrán que ser llevados a la corte de la asociación de el mundo sobrenatural -no terminó su diálogo de siempre cuando uno de los pequeños se lanzó contra el- mala idea
En pocos segundos el vampiro fue desecho, convertido en polvo frente a su familia quienes horrorizados se lanzaron al ataque.
—Dijeron vivos o muertos así que podemos hacerlo -el de cabello miel corrió atrapando a la única vampiresa y incinerándola al instante-
En segundos solo quedaba el líder quien gritaba y maldecía sus nombres, mientras en sus ojos se acumulaban lágrimas de rabia y dolor mirando las cenizas que quedaron de su clan.
—Por que hacen esto?! -gritó y el cazador pelinegro sonrió de lado-
—Hace un par de años se les dio una advertencia -dijo pasó el filo de su katana por el cuello del hombre- han roto muchas reglas y esto que hicieron alertó a los angeles, ahora estas personas eran inocentes, Damián
En pocos segundos el cuerpo del hombre se había convertido en polvo el cual el de cabello miel con ayuda de uno de sus dones fue a parar a unos pequeños frascos. Los llevarían hasta un lugar en el inframundo donde tenían a todos los restos de los seres sobrenaturales los cuales habían roto las reglas para mantener nuestros mundos al margen de los humanos.
Salieron de ese lugar sin percatarse de que alguien los observaba y los miraba con odio mientras se escondía entre las copas de los árboles. Los cazadores llegaron nuevamente al pequeño reino que tenían en el mundo mortal y fueron directamente hacia el salón donde estaba el portal hacia el inframundo.
Al pasar en la sala los esperaba el hombre rubio de ojos azules, quien asintió con suavidad al verlos llegar solos, les indicó que lo siguieran a una oficina donde había algunos escritorios pantallas gigantes y más aparatos "electrónicos".
—Supongo que se pusieron agresivos -el pelinegro asintió y le indicó a su comoañero que dejara los frascos en el escritorio-
—Si tratamos de que vinieran por las buenas pero uno de los vampiros jóvenes se lanzó contra mi -el rubio asintió y miró los frascos-
—Perfecto -dio un suspiro y comenzó a escribir-
—Después de eso la otra joven vampiresa se lanzó contra Damián -el rubio se detuvo dejando unos papeles sobre la mesa-
—Joven dices? -el pelinegro se tensó haciendo que su compañero entrara en un pequeño pánico-
—Así es era una vampiresa joven, castaña piel ligeramente bronceada y de estatura promedio -el rostro del rubio se desencajó y después suspiro-
—Oh creo que Ruth se escapó de nuevo -dijo y comenzó a ponerle nombre a los frascos- tienen que tener cuidado con ella es muy peligrosa andando suelta por ahí y la información que tenemos es que el hombre al que incineraron era su otra mitad así que puede llegar a hacer desastre si no la detenemos a tiempo así que por favor
Dejó una carpeta en el escritorio esperando que los cazadores la tomaran para explicar lo que había dentro, el pelinegro la tomó y después el de cabello miel quien parecía un tanto fastidiado por no haber hecho bien su trabajo.
—Esa es toda la información que tenemos sobre ella al final de las hojas está su fotografía -dijo y se levantó tomando los vuatro frascos- tengan cuidado ahora pueden irse ya chicos