06.- Adiós....

1131 Words
El pelinegro corría sintiendo como una flecha pasaba por su costado impactándose en la pierna de un hombre ninfa, se lanzó tomándolo entre sus brazos mientras una castaña con corona de hojas se acercaba con un rostro serio. —Como osas entrar en mi territorio y asesinar a un crío?! -gritó acercándose peligrosamente al hombre quien tembló por el fuerte porte que tenía la elfa- El cazador lo entregó a la guardia real de la princesa elfa y se fue de ese lugar lo más rápido que pudo rumbo al lugar donde lo esperaba Mary. Al llegar pudo apreciarla con un hermoso vestido de seda azul y algunas joyas brillando en su corsé, su cabello estaba atado en una trenza adornado por pequeñas flores, se miraba hermosa a ojos de cualquier persona. —Hubo un contratiempo lo lamento por hacerte esperar -la pelirroja negó y el sonido de un pequeño cristal rompiéndose se escuchó- no llores rojita —Es que no quiero dejarte -dijo comenzando a llorar mientras se abrazaba con fuerza al cazador- El miedo invadió los cuerpos de ambos cazadores y por un momento quisieron que el tiempo se detuviera para quedarse así, eran sólo ellos desde que las cacerías habían comenzado. Eran una familia y ahora tenían que separase, les dolía tener que dejar a su familia pero tarde o temprano pasaría de alguna manera. —Estarás bien -murmuro sintiendo su pecho pesado- prometo cuidarte desde las sombras siempre, no me acercaré pero estaré ahí pase lo que pase voy a cuidarte hasta el último día de tu existencia —No quiero olvidarte Dan, no quiero -lloró en el pecho del pelinegro quien se aferró al delicado cuerpo de la mujer tratando de darle consuelo- por favor Unos pasos se escucharon tras ellos y la pelirroja soltó un pequeño grito de dolor negándose a soltar al cazador, no quería dejarlo ir no estaba preparada para no recordar a su familia. —Anda -la pelirroja negó y el pelinegro apretó su mandíbula alejándola con suavidad- —Señorita Mary por favor tenemos que comenzar -la pelirroja se aferró a la camisa del hombre frente a ella y lo miró a los ojos- Mary —Yo Mary te otorgo a ti Danilo mi poder como guardiana y cazadora -sus ojos azules brillaron en un hermoso destello dorado y plateado- tu fuerza igualara a la de un angel caído, serás más fuerte que uno de tu misma especie todo lo que tengo en este momento será tuyo de ahora en adelante —Mary! -gritó tratando de acercarse a ambos cazadores con intención de detenerla pero fue detenido por él campos fuerza que creó la pelirroja para protegerlos- deténte! —Prométeme que serás mi guardián protector de ahora en adelante, que a pesar de que yo te olvide tú nunca te olvidarás de mi y estarás cuidándome desde las sombras -puso con delicadeza su mano izquierda en el corazón del pelinegro- —Seré tu guardián protector hasta que tu corazón deje de latir -el pelinegro puso su mano en el en el pecho de la pelirroja justo en donde estaba su corazón cerrando así el pacto- Los ojos del pelinegro brillaron en un tono plateado y rojo mientras veía cómo los ojos de la pelirroja perdían ese brillo que una vez fue angelical. El campo de fuerza a su alrededor se fue y la pelirroja con lágrimas en sus ojos abrazó nuevamente al pelinegro sintiendo su corazón estrujarse de dolor. —No me olvides -rogó antes de que fuera arrebatada de los brazos del pelinegro- un minuto más por favor —Estarás bien -dijo siendo alejado con algo de agresividad de la pelirroja- El hombre rubio y de ojos azules miró con seriedad a la pelirroja quien lo miraba obligándola a arrodillarse frente a él, tomando una daga celestial la pasó sobre su cabeza dejando al descubierto cada uno de sus recuerdos los cuales fue remplazando por recuerdos falsos y solo dejando ahí los de su esposo. —Te amo Dani -dijo sollozando apretando sus dientes con fuerza al sentir su cabeza doler cada que sus recuerdos eran arrebatados- —Te protegeré -susurro y el último recuerdo de ese preciso momento fue borrado antes de que fuera llevada lejos del pelinegro quien con dolor miró como se la llevaban- A los pocos minutos se quedó solo sintiendo como su corazón se oprimía, el sonido de unas alas inundó el lugar, unos suaves pies tocando la tierra y después unos brazos abrazarlo tratando de reconfortar su corazón. —Aquí estoy Dan -susurro y por primera vez en ese día se escuchó el llanto del pelinegro- La pelinegra lo acuno en sus brazos acariciando su espalda sintiendo su corazón apretarse al ver a ese chico por primera vez en todos los años que lleva conociéndolo romperse. [2 meses después] El viento soplaba con suavidad moviendo las hojas de los árboles, el pelinegro miraba como a lo lejos la pelirroja con su marido subían entre risas las maletas a su auto. El adolescente de 11 años reía junto con ellos mientras empujaba con suavidad a su padre, una sonrisa triste se formó en los labios de él pelinegro. —Voy a extrañar platicar con ella Eli -la pelinegra lo miró y lo abrazó con suavidad- —Lo se, pero me tienes a mi -el pelinegro rodó los ojos y rió divertido- —Eres una celosa -la pelinegra rió y empujó a al hombre- —Me amas lo sé ahora ve que tienes que ir a tu cacería y yo tengo que asegurarme de que ella llegue con bien a su nuevo hogar anda -el pelinegro sonrió y la abrazó- —Gracias de verdad -la híbrida lo abrazó dejando una pequeña caricia en su cabello- —Te debo muchas -la chica rió y se separó del abrazo- véte El pelinegro dejando un beso en la frente de la mujer se fue corriendo de árbol en árbol, su corazón seguía doliendo, había perdido de una manera a su compañera de caza. Si bien cuando se conocieron no se llevaban del todo bien ya que a la pelirroja era algo cerrada a la compañía de alguien más, había pasado casi un siglo desde que había decidido dejar sus alas para venir al mundo mortal. El pelinegro poco a poco se la fue ganando con sus estupideces y gracias a que la salvo algunas veces cuando sus energías se agotaron y le era imposible seguir luchando. El pelinegro seco sus lágrimas y cruzando las puertas de él reino que él junto a la pelinegra gobernaban, camino por las calles llegó hasta la casa principal. Al cruzar las puertas fue hasta el salón en el que estaba el portal hacia el inframundo abierto, era resguardado por un par de angeles caídos.
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