CASA YAKUZA MAGDA —Espera cariño— le digo tomando aire, de repente muy sofocada. —¿Esperar? — me dice dando un paso adelante y por instinto doy un paso atrás, su mirada se prende en fuego y su sonrisa ladina de tiburón hace acto de presencia. Sí, esa sonrisa de tiburón que moja las bragas, las pulveriza las deja reducidas a cenizas. Esa mirada. No se las demás mujeres, pero lo que soy yo cuando veo esa sonrisa me pego a él como si fuera pegatina cada puta vez . Le doy mi mirada más seductora, que espero sea provocadora, lo miro a través de mis pestañas y parece que si funciona, respira más fuerte, sus pupilas se dilatan y su virilidad crece a cada segundo. Les conté de mi bonita falda color mostaza. Pues parece tener un cinturón de tela del mismo color pero en realidad agarra la fa

