LILY —¡Por favor para!— le dije a Oliver que estaba enojado.— la gente nos está viendo.— lo soltó, el e mesero estaba con los ojos abiertos como platos como si habías visto un fantasma. —Lo siento, señor, pero creo qué hay un malentendido, yo no he coqueteado con su mujer, al contrario, yo soy un hombre comprometido que no quiere meterse en problemas— el mesero se sentía avergonzado y yo me sentía aún peor. —Ahora te toca comerte esa comida porque no pienso pagarla— Oliver se levanto, me tomó del brazo y salimos del restaurante. —Oye, espera— le dije deteniéndome, no quería irme— ¿Por qué nos vamos? El plato se miraba delicioso. —¿De verdad quieres quedarte después que ese tipo te coqueteó?— negó con la cabeza resoplando como un niño malcriado— solo falta que me digas que también

