Melinda. El poco tiempo que pasamos recorriendo el lugar junto a Caroline, la recepcionista, fue bastante agradable, la mujer era bastante simpática y después de unos minutos conversando nos dimos cuenta que seríamos muy buenas amigas. Gracias a ella pude conocer a varias personas de distintos sectores que ella reconocía de las veces que se los cruzaba en la entrada. Cuando llegamos al salón de fiestas donde ya estaba montada una plataforma para la pasarela, era inmensa y aquello logró intimidarme bastante. Había una cantidad increíble de personas corriendo alrededor, algunos más colocando las luces y otros adornando con telas las partes de abajo de la plataforma. – ¡Wow! – fue lo único que pude decir, cuando la miro a Caroline estaba con una enorme sonrisa en su rostro. – ¿Es incr

