Los días pasaron, por las mañanas, en cuanto se iba Mac, empezaba a cortar y coser los trajes, que tenía en mente para mis amigos. Vladimiro me ayudó mucho en lo de las telas, creo que el ángel pudiera ser un sastre o hijo de uno. Me encontraba con mis amigos en el comedor, donde me ponían al día de sus entrenamientos, después de comer, me quedaba un rato con Vladimiro, de vez en cuando platicábamos por medio de la libreta, ningún tema me revelaba quién era, siempre eran cosas relacionadas con este lugar. Y como todos los días, estaba frente a él, miraba de reojo su nombre antiguo, pero lo que empezaba a irritarme era el hecho de no saber quién era, más que mera curiosidad de saber como es. Podía ser cualquiera, un ángel como cualquier otro, con túnica, digo, a lo mejor y ya lo había

