— Eres una zorra, me estás restregando a ese bastardo en la cara solo para provocarme — hundió sus dedos en mi mejilla — si piensas que me voy a creer esa patraña de que eres feliz al lado de él déjame decirte que estás muy equivocada, sé a la perfección que nadie te complace como lo hago yo, aunque hables toda esa mierda de que finalmente escogiste bien, aún escuchó tus gemidos en mi oído y esa es la confirmación de lo que estoy diciendo. — Por favor, no me hagas reír — lo empujé muy fuerte — en la puta vida vuelvas a ponerme un dedo encima porque a la próxima te voy a castrar a punto de choques eléctricos, contigo nunca me sentí satisfecha por el simple hecho de que eres un precoz de primera categoría que se cree el gran amante cuando la realidad es otra. Andrés, él sí que es bueno hast

