HARPER El silencio en la habitación del hospital era frágil, Liam estaba de pie junto a la ventana con las manos en los bolsillos de su pantalón de traje arrugado, miraba hacia afuera, hacia la ciudad que reinaba, pero yo sentía su atención clavada en mí, pesada y sofocante. Chloe había salido a buscar un café dejándonos solos por primera vez en dos años, Caleb estaba en el pasillo montando guardia, dándome el espacio que necesitaba, aunque yo sabía que estaba listo para entrar al primer grito. - Tenemos que hacerlo oficial —dijo Liam sin girarse, su voz era grave, controlada, pero con ese borde de acero que yo conocía tan bien—. Tengo a los abogados preparando los documentos, mañana por la mañana iremos al juzgado. - ¿Al juzgado? —pregunté, sentándome con cuidado en la cama,

