A los pocos minutos, la figura de Logan, aparece al frente del auto, caminando con una sonrisa y alzando una bolsa llena de cosas. Niego con la cabeza, dejando salir un suspiro cuando mis comisuras se colocan en una sonrisa. «Él está por recibir su segunda estrella Michelín y en vez de estar en el restaurante, agasajándose, está comprando cosas en una farmacia para curarme unos pocos rasguños» pienso, reiterando en mi interior, que es el hombre de mi vida. Abre la puerta, subiéndose al auto. ─No tenían cosas para curar la piel de un ángel, así que, solo conseguí cosas para mortales ─menciona, buscando cambiar mi humor o que olvide lo que acaba de pasar. ─No soy un ángel ─murmuro, arrugando mi cejo. Cuando comienza a sacar las cosas de la bolsa. ─Tienes apariencia de un ángel, pero

