Agnese. La atmósfera en la boutique se ha vuelto irrespirable, y no es por el olor a fijador o el roce de las sedas. Existe una tensión eléctrica, casi tangible, entre Thomas y mi hermana. Desde que regresamos de Rusia y la verdad sobre nuestra familia biológica salió a la luz, ellos se han convertido en dos polos opuestos que se repelen con una fuerza violenta. Thomas, que suele ser la calma en medio de la tormenta, se ha transformado en un bloque de hielo impenetrable, evitando a Ágata a toda costa. Y Ágata... ella no es de las que mendigan perdón. Su orgullo es su armadura. Si nota que Thomas la ignora por su comportamiento en aquella cena, ella simplemente redobla la apuesta. No es insistente; si él levanta un muro, ella construye una fortaleza. —He terminado por hoy —sentenció Ágat

