NARRA JULIANA. El almuerzo había sido todo un festín, jamás había reído tanto con mi padre como el día de hoy, y lo mejor de todo es que Valentina se veía tan feliz y despreocupada, en sus ojos se asomaban un pequeño destello de color y el brillo estaba cerca, lo sabía. –Señor Valdés, su secretario, está preguntando por usted, dijo que lo esperaría en su oficina – anunció Alicia acercándose a mi padre, vi la cara de él mirándome esperando mi respuesta. –Dile que ahora no puedo que vuelva más tarde –contestó él rápidamente. –Ve padre, de cualquier manera nosotras iremos a nuestras habitaciones, necesitamos descansar un poco –dije mientras quitaba la servilleta de mis piernas y la ponía sobre la mesa. –¿Estás segura? –preguntó con cierto temor de arruinarlo todo, al parecer Valentina te

