NARRA JULIANA. Desperté a mitad de la noche, el corazón me golpeaba en el pecho violentamente. Estaba asustada, ya que como tantas veces, él nuevamente invadió mis sueños convirtiéndolos en pesadillas. Pero esta vez simplemente algo parecía ser distinto, no estaba sola, ella estaba aquí. –¿Estás bien? – susurro Juliana con voz ronca desde el otro lado de la cama. –Si –respondí mientras tragaba con dificultad, mirando hacia todas partes con temor. –Es solo que – comencé a decir si saber como continuar. –Tuviste una pesadilla –contestó terminando mis palabras. Solo afirmé mientras los recuerdos de aquel sueño continuaban en mi cabeza. –Ven aquí – respondió ella extendiendo sus brazos a mi dirección, lo primero que sentí ante aquello fue desconfianza, no fue queriendo, fue más un acto

